Austria

Literatura

La literatura austriaca abarca nueve siglos de existencia. Entre los grandes clásicos del siglo XIX figuran Franz Grillparzer, Adalbert Stifter y los poetas de rango internacional Ferdinand Raimund y Johann Nestroy, mientras que entre los escritores más conocidos internacionalmente de la época moderna son de citar: Arthur Schnitzler, Hugo von Hofmannsthal, Rainer Maria Rilke, Stefan Zweig, Karl Kraus, Robert Musil, Ödön von Horváth, Heimito von Doderer, H. C. Artmann, Thomas Bernhard, Ingeborg Bachmann, Peter Handke y Elfriede Jelinek.

El Cantar de los nibelungos, de autor desconocido y el Minnesänger alemán más importante, Walther von der Vogelweide, eran austriacos de nacimiento. La literatura era similar a la alemana, sólo se desarrolló una cultura austriaca distinta de la alemana después de la Contrarreforma, cuando en el siglo XVI se separaron la católica y romana Austria y la protestante Alemania. Como España e Italia formaron parte en algunos momentos del imperio de los Habsburgos, la literatura austriaca recibió influencias del teatro español y de la ópera italiana.

El primer género austriaco original fue la comedia de fantasía del siglo XVIII. Una de las comedias que alcanzó fama mundial fue Die Zauberflöte (La flauta mágica, 1791) de Emanuel Schikaneder, a la que puso música Wolfgang Amadeus Mozart. Ferdinand Raimund elevó la comedia de fantasía al plano de la tragicomedia. Johann Nepomuk Nestroy escribió comedias fantásticas, sátiras políticas y parodias literarias.
Franz Grillparzer, fusionó la tradición de los clásicos alemanes con el espíritu austriaco. En la obra König Ottokars Glück und Ende (El rey Ottokar: su ascenso y caída, estrenada en 1825) contrasta la arrogancia de los enemigos de Austria con la humildad cristiana de los héroes austriacos.

Grillparzer, con su contemporáneo Adalbert Stifter se mostró preocupado por la tradición, la forma literaria y la moral. La vida bien ordenada es idealizada en su novela Der Nachsommer (El veranillo de San Martín, 1857). La prosa de Stifter es una expresión de la desesperación tranquila que subyacía en la época dominada por el estadista austriaco Príncipe Klemens von Metternich. Una contribución importante a la literatura austriaca fue la del dramaturgo Ludwig Anzengruber. Su realista presentación de los problemas sociales en Der Pfarrer von Kirchfeld (El cura de Kirchfeld, 1870) y Das vierte Gebot (El cuarto mandamiento, 1877) le señalan como un precursor del naturalismo. Es un observador humorístico y sentimental de la vida campesina en Der G´wissenswurm (El gusano de la conciencia, 1874), el precedente del regional Heimatkunst (arte doméstico), cuentos populares de final del siglo XIX.

La moderna literatura se desarrolló mientras el Imperio Austro-Húngaro se desintegraba, empezó con Hermann Bahr. Fue el autor de la elegante comedia Das Konzert (El concierto, 1909), y el ensayista que promovió el impresionismo y otros movimientos renovadores. Su contemporáneo Arthur Schnitzler desenmascaró la hipocresía en obras como Anatol (1892) y Reigen (1897; filmada con el título de La rueda, 1950). Influido por el impresionismo, Schnitzler brilló con las comedias en un acto como La cacatúa verde (1899), y, anticipándose al novelista y poeta irlandés James Joyce, utilizó el monólogo interior en sus narraciones El teniente Gustl (1901) y La señorita Elsa (1924). Agudo analista del comportamiento humano, Schnitzler se ganó los elogios de su compatriota Sigmund Freud.

Hugo von Hofmannsthal al principio volvió a un nuevo romanticismo. Sus primeras obras teatrales en verso, como Der Tod des Tizian (La muerte de Tiziano, 1892) y Der Tor und der Tod (El necio y la muerte, 1893), eran estilizadas leyendas. Más tarde buscó la inspiración, como había hecho Grillparzer, en una herencia cultural más universal. Al escribir cultivó distintas formas, como el drama griego en Elektra (1903); la comedia de costumbres en Der Schwierige (El difícil, 1921); y el libreto de ópera. Suyos fueron los libretos utilizados por el compositor alemán Richard Strauss para Der Rosenkavalier (El caballero de la rosa, 1911), Ariadne auf Naxos (Ariadna en Naxos, 1912) y Die Frau ohne Schatten (La mujer sin sombra, 1919).

La obra Die lezten Tage der Menschheit (Los últimos días de la humanidad, 1919-1922) de Karl Kraus, compuesta en parte por comunicados de guerra reales y por conversaciones callejeras, pinta un cuadro apocalíptico de la Viena de la I Guerra Mundial.

| arriba | regresar |