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Aprender de la historia: México y Austria en el siglo XX
por Christian Kloyber

En 1938 México era el único país del mundo que seguía una política exterior ejemplar, basada en la solidaridad internacional. En marzo de ese año, de manera activa, los políticos y diplomáticos mexicanos protestaron formalmente ante el foro internacional de la Sociedad de Naciones por la anexión de Austria al Reich alemán, el llamado Anschluss . Esta protesta no sólo quedó plasmada en forma verbal y escrita, sino que México demostró su solidaridad internacional al ofrecer exilio y hogar a los refugiados austriacos, como ya lo había hecho con miles de exiliados de otros países europeos.

El exilio austriaco en México es de poca relevancia, si se toma en cuenta el número de personas, especialmente si se le compara con la cantidad de exiliados españoles o alemanes que llegaron. Los austriacos exiliados encontraron en México seguridad y un nuevo camino en sus vidas, ya sea durante algunos años o para siempre, en el caso de quienes se quedaron.
La aportación cultural de los austriacos en México en los campos de la ciencia, la investigación y la enseñanza, ha sido destacada; ellos formaron parte activa en el área de la educación superior, sobre todo en el IPN y en la UNAM.
Los inmigrantes procedentes de Austria y de Europa Central enriquecieron la investigación y la enseñanza del país. La vida en México de Trude Kurz, Ruth Deutsch de Lechuga y Marietta Blau, por nombrar sólo algunas de esas grandes científicas, muestra el destacado papel de las mujeres en el exilio. Ellas son un ejemplo de la energía con la que iniciaron un camino nuevo en un continente desconocido y del apoyo que representaron para sus familias, amigos y estudiantes. México se convirtió en su destino, a este país le dedicaron su trabajo de investigación y de enseñanza.
El reconocido historiador y etnólogo Friedrich Katz, es otro ejemplo de esos jóvenes exiliados que iniciaron su formación en México y destacaron en sus respectivos campos de especialización.
No es de admirarse que en un país de hondas y vivas raíces musicales, el papel de los músicos austriacos hubiese sido de especial importancia, no solamente en la música clásica, sino en la opereta y en el teatro musical.También se preocuparon por difundir la música contemporánea, como lo prueban los estrenos mundiales en México de las obras de Arnold Schönberg, Marcel Rubin y Ruth Schönthal. Esta última es una de las pocas compositoras de origen austriaco que ocupa un lugar importante en la música actual.
Wolfgang Paalen pertenece sin duda a los forjadores del arte contemporáneo. Como amigo cercano de André Bretón, padre del surrealismo, organizó junto con el poeta y pintor peruano César Moro la Primera Exposición Internacional del Surrealismo en México, en 1940. Paalen es considerado el coofundador del expresionismo abstracto. En 1942 inició un camino innovador con la edición de la revista mexicana de vanguardia DYN, la cual, entre 1942 y 1944, publicó ensayos teóricos sobre arte moderno, antropología, ciencias naturales, poesía y pintura. Personas reconocidas como Albert Einstein, Bertrand Russell, Henry Miller, Alfonso Caso y Miguel Covarrubias, entre otros, fueron colaboradores.
Los austriacos formaron parte del desarrollo social de México. Además de la música, participaron en la medicina y en la arquitectura. El médico Richard Volk, por ejemplo, tomó parte activa en la medicina social a través del combate de la lepra en México. Por su parte, el arquitecto Alejandro Zohn es reconocido por sus obras de interés social en Guadalajara.

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