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Ciclo de Música de Cámara
Carlos Prieto, violonchelo (México)

Sábado 21 de mayo, Ex convento del Carmen
(Sala Higinio Ruvalcaba)
Hora: 20:30 Hrs.

Agradecimiento especial a:
Seminario de Cultura Mexicana Corresponsalía Guadalajara

PROGRAMA

I- Plática del Libro “Aventuras de un violonchelo" y su relación con Austria.

II- Suite No.1 en Sol Mayor BWV 1007 de J. S. Bach
Preludio
Allemande
Courante
Sarabande
Minuetto I-II
Gigue

III- Suite No.3 en Do Mayor BWV 1009 de J. S. Bach
Preludio
Allemande
Courante
Sarabande
Bourrée I-II
Gigue

Carlos Prieto, violonchelo (México)

Carlos Prieto

Nació en la ciudad de México y a los cuatro años empezó el estudio del violonchelo. Su maestro fue el chelista húngaro Imre Hartman. Posteriormente hizo estudios con Pierre Fournier en Ginebra, y con Leonard Rose en Nueva York.

Ha tocado con orquestas tales como la Royal Philharmonic Orchestra de Londres, la Orquesta Sinfónica de Berlín, la Orquesta Nacional de España, la Orquesta de Radio y Televisión de España, la Orquesta de Cámara de Moscú, la American Symphony Orchestra, la Orquesta Nacional de Irlanda, la Orquesta Nacional de Buenos Aires y muchas más.

Unánimes y entusiastas críticas le han valido sus diversas giras por Europa, Estados Unidos, Rusia y las antiguas repúblicas soviéticas, Canadá, China, India y América Latina.

“The New York Times” publicó a crítica entusiasta sobre su debut en el Camegie Hall, calificándolo como "violonchelista que no conoce limitación técnica alguna y de impecables instintos musicales”.
Carlos Prieto ha enriquecido notablemente el repertorio violonchelístico. Desde 1980 ha tocado los estrenos mundiales de más de 60 obras, casi todas dedicadas a él, de los principales compositores de México, Iberoamérica, España y otros países.

Carlos Prieto ha grabado más de 70 obras para violonchelo y ha escrito cinco libros: “Cartas Rusas” (1962), “Alrededor del Mundo con el Violonchelo” (1988), “De la URSS a Rusia” (1993), Las Aventuras de un Violonchelo” (1998) y “Senderos e Imágenes de la Música”(1999).
En 1995 fue electo miembro del Seminario de Cultura Mexicana y recibió la Medalla Mozart, en grado de excelencia, de manos del Embajador de Austria en México.

Desde 1995 es Presidente de la Fundación del Conservatorio de las Rosas, el primer conservatorio de las Américas y el proyecto más ambicioso de educación musical en México.
En 1999 recibió el premio del Instituto Cultural de México en Nueva York, por su contribución a la música y a la relación cultural de México con esa ciudad.
También en 1999 recibió del Gobierno Francés, la Orden de las Letras y las Artes en el grado de Oficial.

En octubre de 2001 recibió de la Universidad de Indiana el Premio Eva Janzer titulado “Chevalier du Violoncelle”, por su “sobresaliente contribución mundial al arte del violonchelo”.
En septiembre de 2002 la Universidad de Yale le otorgó un premio por su liderazgo cultural y musical en el mundo.

Cada dos años se celebra en Morelia, Michoacán, el Concurso Latinoamericano de Violonchelo “Carlos Prieto”, así nombrado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes en reconocimiento a su labor musical en pro del violonchelo.

En adición a su formación musical, Carlos Prieto cuenta entre sus antecedentes con sendos títulos en las carreras de Ingeniería y Economía, del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), que lo nombró en 1993 miembro de su Consejo Asesor de Música y Teatro.

“El Sr. Prieto no conoce limitación técnica alguna y sus instintos musicales son impecables. Brillantísima interpretación”. The New York Times.

“Brillante y sensible interpretación”. The Washington Post.

“Violonchelista de gran talento e impresionante dominio técnico”. The Boston Globe

“Un verdadero virtuoso. Un prodigioso concierto” The Globe and Mail, Toronto, Canadá.

“Apasionante programa y magistral interpretación de Carlos Prieto. Esperamos su pronto regreso a Londres”. AdamBlake. Music and Musicians. Londres.

“En la primera fila de los violonchelistas mundiales. No sólo un virtuoso, sino un artista completo” E. Franco. El País. Madrid.

"Músico de gran clase. Tocó con dominio total y con sonido y relieves musicales extraordinarios”. Dernieres Nouvelles D´Alsace. Estrasburgo, Francia.

“Triunfo de Carlos Prieto: artista de la mas elevada musicalidad y virtuosismo”. Súdkurier. Alemania.

“Estupendo artista” Berliner Zeitung am Avenid. Berlín.

“Carlos Prieto: Violonchelista mágico” I.K. Semenova. Latinskaya Amerika. Moscú.

Notas al programa

Juan Sebastián Bach

Nació el 21 de marzo de 1685 en Eisenach (Turingia), y murió en Leipzig el 28 de julio de 1750. Fue, antes de llegar a ser el genio creador que conocemos, un "eslabón" de una importante estirpe de músicos. Hijo y nieto de estimables instrumentistas, tuvo a su vez siete hijos de su primer matrimonio (músicos: el mayor, Wilhelm Friedemann, después Carl Philipp Enmanuel y Johann Gottfried Bernbard) y trece más en sus segunda nupcias con Ana Magadalena (músicos: Johann Christian y Johann Christoph).

Johann Sebastián (nuestro Juan Sebastián), adquirió una brillante cultura general y clásica (el griego y el latín sobre todo) al mismo tiempo que aprendía a tocar el violín con su padre, el clavecín y el órgano con su primo Johann Christoph y la composición con Herder en Ohrdurf y ocasionalmente con Böhm en Lüneburg (también fue corista de las escuelas parroquiales de las dos ciudades). Su formación musical se completó con la abundante lectura de compositores alemanes (entre ellos Buxtehude, a quien encontró en Lûbeck), italianos (Frescobaldi y Vivaldi) y franceses (entre ellos Couperin y Marchand). Organista en Arnstadt desde 1703 a 1707, escribió allí sus primeras obras religiosas y se forjó una reputación de experto en órganos y reparador de este instrumento. Después realizó una corta estancia en Mülhausen, donde compuso algunas cantatas sacras, entre ellas la BW 106, Actus tragicus. En 1708 está empleado como músico de cámara y organista de la corte de Weimar (luterana) y después de 1714 como Koncermeister, y escribe numerosas cantatas y algunas obras para órgano que se han hecho célebres, como la Tocata y fuga en re menor, la Passacaglia y fuga en do menor y diversos corales.

El período que va de 1717 a 1723, le vemos como Kapellmeister de la corte de Köthen (calvinista, por lo que Bach no debe tocar el órgano ni componer música para la iglesia). Para la orquesta de que dispone en ese momento compone una gran parte de sus obras instrumentales, algunas Oberturas o Suites, los Conciertos de Brandeburgo y otros diversos conciertos, así como algunas sonatas y el Libro Primero de El clavecín bien temperado. Las disensiones existentes en la corte le llevan a abandonar Köthen y a aceptar el puesto de Cantor en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig en mayo de 1723, donde permanecerá hasta su muerte. Pero allí sufrirá mil constreñimientos (componer regularmente música para cada domingo y para cada fiesta, para las ceremonias oficiales, no poder ausentarse sin autorización del Consejo de la ciudad…) y tendrá innumerables disputas con las autoridades, sobre todo en cuanto a sus condiciones de trabajo y de la enseñanza que está obligado a impartir, a sus emolumentos… Sin embargo, será para los modestos auditores de Leipzig para quienes escribirá la mayor parte de sus cantatas religiosas, así como las obras maestras de su música vocal, el Oratorio de Navidad, el Magnificat, La Pasión según San Mateo, el Oratorio de Pascua… Por el contrario, la que sería la Misa en si menor fue destinada a la corte de Dresden, donde efectuará particularmente algunos viajes y conocerá a Hasse. También viajará a Berlín y a Postdam, donde será recibido por el rey Federico de Prusia en 1747 y a quien dedicará la Ofrenda musical. A fines de 1749, una desgraciada operación de cataratas le dejará casi completamente ciego; diez días antes de su muerte recobrará de repente la vista, pero un repentino ataque seguido de unas fiebre acabará con su vida.

La obra de Juan Sebastián Bach, como se ha señalado tantas veces, es el "término" de las tradiciones musicales más experimentadas de su época: la composición polifónica y el contrapunto. A ello se mezclan íntimamente el uso del coral luterano y –simplificado un poco- los melodismos a la italiana. Es un milagro del genio haber logrado asimilar tan diferentes elementos, haber realizado una síntesis única de "estilos", haber propuesto una espléndida re-creación de todo ello a través de arquitecturas sonoras complejas y constantemente renovadas, de una perfección nunca fría y de la que se desprende a menudo la más expresiva belleza.

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