Conferencia por Excmo. Embajador de Austria en México
Dr. Werner Druml
y
Recital por Dúo Salzburgo

Miércoles 1 de junio, Fundación “Jesús Alvarez del Castillo V.
Hora: 20:30 Hrs.

PROGRAMA

Excmo. Embajador de Austria en México
Conferencia

Recital
Divertimento en re (Hob.IV) Joseph Haydn

Sonata Op. 1 Alban Berg
(Piano solo)

Tres Lieder (Versión para Cello por Yvonne Timoianu) Franz Schubert
I.- Der Wanderer
II.- Rastlose Liebe
III.- Wanderers Nachtlied

Intermedio

“Karamahe” para Violonchelo solo (1974) Klaus Ager

Sonata “Arpeggione” Franz Schubert
I.- Allegro
II.- Adagio
III.- Allegretto

Excmo. Embajador Dr. Werner Druml

Nació el 9 de mayo de 1951, en Linz, provincia del Tirol, Austria. Se casó con Joelle Druml-Mathieu, con quien procreó dos hijo.

Estudio la primaria y secundaria en Linz e Innsbruck, y el bachillerato en 1970.

De 1970-1974 estudió la carrera de derecho en la Universidad de Innsbruck, Austria.

1974 Doctor en derecho.

1976 Universidad de Niza, Francia, I.E.H.E.I.
1976-1977 Johns Hopkins University, S.A.I.S., Washington, D.C.

En enero de 1979 ingresó al Ministerio de Asuntos Exteriores de la República de Austria.

1979-1981 Ministerio de Asuntos Exteriores.

1981-1983 Embajada de Austria en Roma, Primer Secretario.

1983-1987 Embajada de Austria en Argel, Consejero.

1987-1991 Ministerio de Asuntos Exteriores, departamento de OSCE.

1991-1995 Embajador de Austria en Lagos, Nigeria

1995-1999 Embajador de Austria en Trípoli, Libia

2000 Ministerio de Asuntos Exteriores, Departamento de Política de Seguridad Europea.

2001 Jefe del Departamento para los temas del medio ambiente, transporte, energía y desarrollo

Dúo Salzburgo
Ivonne Timoianu, violonchelo (Austria)
Alexander Preda, piano (Austria)

 

 

 

 

 

Yvonne Timoianu
Violonchelo

Estudió cello en la Academia en Bucarest, y recibió diploma con altos honores en el Mozarteum de Salzburgo.Trabajó con Serafim Antropov, Stefan Popov y Mstislav Rostropovitch. Las giras de concierto la llevaron de Yokio a Quito, de Ciudad del Cabo a México, de Nueva Delhi a Panamá. Su carrera como solista y sus actividades en la música de cámara muestran de cuerpo entero a una versátil mujer dedicada a la música.

Dado su interés por la música contemporánea, varios trabajos han sido dedicados a ella y ha estrenado otros tantos. Pero también ha despertado gran interés como pedagoga, por lo que se ha involucrado en cursos y seminarios internacionales de maestría en cello. Entre las máximas distinciones que Yvonne Timoianu ha recibido, se encuentran el Primer Premio en la Competencia Internacional de Cello “Luis Sigall”, en Chile, y la Medalla de Oro de la Competencia Internacional de Cuerdas de Unisa, en Sudáfrica. Desde 1982 reside en Salzburgo. El instrumento que toca es un cello debido al genio de Giovanni Grancino, construido en Milán en 1721.

Alexander Preda
Piano

Estudió piano en la Academia de Bucarest y en el Mozarteum de Salzburgo, entre otros, con Carlo Zecchi. Fue premiado en la Competencia Internacional de Bach, en Leipzig, y en la Competición Master “Arthur Rubinstein” de Piano, en Jerusalén (1977); recibió diploma en el Festival de Música de Bratislava y Premio “Dinu Lipatti” en Bucarest (1978). Alexander Preda es actualmente maestro en el Mozarteum y da seminarios de interpretación en España.

Yvonne Timoianu y Alexander Preda forman el Dúo de Salzburgo, que ha ganado reconocimiento mundial. Participan regularmente en festivales internacionales, tales como el “Pablo Casals” en Vendrell, Santander, Santander y Palma de Mallorca (España); el Festival de Wallonie (Bélgica), el Festival de Noord Holland, Andernacher Musiktage, Semanas Musicales de Chile, el Festival Internacional de Stellenbosch (Sudáfrica) y el Muskhaupstadt Europas de Luxemburgo en 1995.
Aparte del repertorio clásico para cello, Yvonne Timoianu y Alexander Preda también se dedican con éxito a la música contemporánea. Han publicado un CD con las tres Sonatas para Cello por Johannes Brahms op. 38, 78 y 99.

Notas al programa

Georges Onslow

Hijo de un escocés exiliado en Francia, Georges Onslow (1784-1853) estudió música en Londres y Hamburgo, y posteriormente composición en París, desde 1808, con el checo Antonin Rejcha; vivió de manera principal en el sur de Africa, y pasó las temporadas invernales en París.
Onslow fue un excelente pianista y organista; también aprendió y dominó el cello, para tocar sus propias obras, la mayoría de las cuales no llevaba compañía de piano. Dedicó al cello especial interés en sus trabajos.

Fue principalmente conocido y apreciado por sus 10 Tríos de Piano, sus 34 Quintetos de Cuerdas y un número igual de Cuartetos de Cuerdas, pero también escribió cuatro sinfonías y unas cuantas óperas.

Su música de cámara fue muy popular en Alemania y el Imperio Austriaco, donde viajó entre 1806 y 1808, siendo la más probable causa de ello que la música de cámara estaba más en boga ahí. En la cumbre de su vida creativa recibió numerosas distinciones, entre ellas la membrecía honoraria de la Gesellschaft der Musikfreunde Wien. Sin embargo, en sus últimos tiempos decayó su popularidad, porque su música fue desplazada por el entusiasmo hacia la música romántica. Sólo recientemente su obra se ha redescubierto y vuelto a gustar.

Sonata para Arpeggione y Piano en La-menor, D 821 de Schubert

Compuesta en noviembre de 1824, esta obra es una prueba para todos los cellistas de concierto. Escrito como “pieza de virtuoso” para instrumento de seis cuerdas, resulta un reto para el cello de cuatro cuerdas que sustituye ahora al desaparecido arpeggione.

La sonata es un trabajo rutilante, de diversos humores, con innumerables repeticiones que son todas variaciones en menor y, obviamente, muy schubertianas. Los tres movimientos son concebidos con relativo apretujamiento y en amigable vena lírica. El cello domina en muchos episodios brillantes, en tanto que el piano tiene un rol secundario de apoyo. Rico en inspiraciones melódicas es el Alegro moderado, que comienza con un tema algo melancólico; el adagio en Mi mayor es un movimiento relativamente corto, casi una introducción extensiva al ataque Final, pero como éste debería ser con Schubert: rico en sentimiento e inspiración. El Rondó final tiene un carácter refrescante que de nuevo brinda una amplia oportunidad al solista virtuoso. Y sí, el resultado es un trabajo genial por el cual Schubert ha inmortalizado al instrumento arpeggione de tan corta vida.

El nombre “arpeggione” es conocido sólo en un autógrafo de Schubert, que muestra la recién construida (en 1823) “bow-guitar”; en las revistas de esa época también se referían a él como “guitarra de amor” o “guitarra cello”, un instrumento de seis cuerdas que se debía colocar entre las rodillas y entonado en mi, la, re, sol, si, fa. Su primera presentación en público en 1824 estuvo a cargo de Vincenz Schuster, quien probablemente también fue iniciador de la sonata.

Joseph Haydn

Haydn, que fue uno de los músicos más fecundos de su tiempo, murió el 31 de mayo de 1809. Escribió cerca de ochocientas composiciones, entre las cuales se encuentran más de cien sinfonías, ochenta y tres cuartetos, cuatro oratorios, varias misas, óperas italianas y alemanas, tríos, conciertos, cantatas, etc. Debe su gloria, principalmente, a los cuartetos y las sinfonías. La sinfonía adquiere con Haydn su definitiva estructura en cuatro tiempos, conservada por Mozart y Beethoven: allegro, adagio (o andante), minué y final (allegro). También el cuarteto tomó la misma forma. Las composiciones de Haydn se caracterizan por su nitidez y serenidad; sus temas son claros y alegres y su desarrollo es fácil y elegante. En la música de Haydn no existen disonancias violentas ni recursos extraños; de las canciones populares sólo se aprovecha lo que armoniza por completo con el carácter severo de la forma clásica; también toma algo de espíritu y de la tradición italianos; el resultado de todo ello es su enorme vivacidad, su gracia y su tierna melancolía. Haydn sobresale en especial en los minuetos; con Haydn, la forma de esta danza severa adquiere una nueva belleza y una mayor agilidad.

Su música posee el encanto de una fluida y seductora espontaneidad; es luminosa, clara, persuasiva, sosegada, unas veces aguda y otras un tanto popular. Raros son los momentos de intensa conmoción y patetismo. Pese a que los últimos años de su vida coincidieron con los primeros del siglo XIX, por el conjunto de su producción Haydn pertenece al XVIII, y sólo algunas veces escribe páginas en que ya se presagian tiempos nuevos, los de ese nuevo siglo tan atormentado y de tan aguzada sensibilidad. Con Haydn, la instrumentación progresa enormemente; cada instrumento adquiere particular importancia de por sí, y se expresa claramente a lo largo del desarrollo orquestal, e incluso cuando se oponen unas a otras, las combinaciones sonoras guardan siempre su peculiar equilibrio.

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