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Cuarteto Gustav Mahler de Viena
Miembros de la Orquesta Filarmónica de Viena

Martes 24 de mayo, Teatro Degollado
Hora: 20:30 Hrs.

PROGRAMA

Cinco piezas cortas para cuerdas Ernst Krenek

Cuarteto para cuerdas en Re Mayor KV. 575 de W.A. Mozart
I.- Allegretto
II.- Andante
III.- Menuetto- Allegretto
IV.- Allegretto

Intermedio

Crisantemi de Giacomo Puccini
Andante mesto

Cuarteto de cuerdas La menor, D 804, Op 29 No.1 “Rosamunde” Franz Schubert
I.- Allegro ma non troppo
II.- Andante
III.- Menuetto, Allegretto
IV.- Allegro moderato

Cuarteto Gustav Mahler de Viena
Bernhard Biberauer, violín
Marian Lesko, violín
Peter Sagaischek, viola
Nikolaus Straka, violonchelo

Cuarteto de Cuerdas Gustav Mahler

El Cuarteto de Cuerdas Gustav Mahler fue fundado en 1990 por el primer violinista de la Orquesta Filarmónica de Viena Bernhard Biberauer, y desde 1996 ofrece conciertos con su reparto actual. También Marian Lesko, segundo violinista, Peter Sagaischek, viola (solista, Opera Popular de Viena) y Nikolaus Straka, violonchelo (sustituto, Orquesta Filarmónica de Viena), se dedican apasionadamente a la música de cámara, al margen de su intensa actividad orquestal.
Su repertorio se extiende desde los cuartetos clásicos de Haydn y Mozart sobre la literatura romántica hasta las composiciones actuales.
En la creación del programa del conjunto se reflejan por igual la pasión por la música eslava y el contacto con compositores contemporáneos endémicos. De igual manera, el cuarteto busca el encuentro con otros artistas con el fin de enriquecerse a sí mismo y al público con la experiencia adquirida de esta manera. Aunado a numerosos conciertos en su país y fuera del mismo, el Cuarteto Gustav Mahler ha documentado su trayectoria por medio de diversas producciones en disco compacto.

Bernhard Biberauer
Violinista

Nació en 1964 en la ciudad de Kirchdorf cerca de Krems y su madre le proporcionó a la edad de cinco años su primera clase de violín.
En 1974 comenzó a estudiar con el Prof. Alfred Staar.
En 1977 y 1980 ganó el primer lugar en dos concursos respectivamente; el primero en el concurso nacional austriaco „ la juventud musical“ y el segundo llamado „Dr. Karl Böhm“ auspiciado por la Orquesta Filarmónica de Viena.
Desde 1984 Bernhard Biberauer es el Primer Violnista en la Orquesta de la Opera Nacional de Viena, y desde 1987 miembro de la Orquesta Filarmónica de Viena.

Marian Lesko
Violinista

Nació en 1969 en Eslovaquia y recibió su primera lección de violín a la edad de seis años. Estudió con el Prof. Bohumil Vrban y con el Prof. Antonin Moravec en la Universidad de la Música en Praga, antes de mudarse a Viena para continuar sus estudios al lado del famoso violinista pedagogo Franz Samohyl y Alfred Staar.
Desde 1996 es miembro de la Orquesta Nacional de Viena, y en 2000 fue recibido como miembro en la Orquesta Filarmónica de Viena. Desde 1998 Marian Lesko es el Segundo Violinista del Cuarteto Gustav Mahler.

Peter Sagaischek
Violinista

Nació en 1965 en Viena y estudió violín con el Prof. Rainer Küchl en la Universidad de la Música de Viena. En 1989 se inició en el estudio de la viola con el Prof. Alfred Staar. Un año después fue contratado para la Opera Popular de Viena, para tres años después convertirse en solista.
La actividad como solista y músico de cámara de Sagaischek se extiende por Europa, Asia y los Estados Unidos de América, y ha sido miembro del Cuarteto Gustav Mahler desde sus inicios, así como del Trío “Plus Wien“.

Nikolaus Straka
Violochelista

Nació en 1971 en Viena y su primer lección de violonchelo la obtuvo a manos del Prof. Gerhard Kaufmann.
En 1987 comenzó sus estudios en la Escuela Superior de Música y Artes Escénicas con el Prof. Wolfgang Herzer.
En 1995 estudió a lado de Harvey Shapiro en la Juilliard School en Nueva York, antes de terminar con éxito sus estudios en Viena.
Desde 1991, Nikolaus Straka se ha desenvuelto como músico independiente, participando con la Orquesta de la Ópera Nacional de Viena, así como con la Filarmónica de Viena, entre otras.
Su intensa actividad como solista y músico de cámara, entre otras razones por ser miembro del Cuarteto Gustav Mahler y del trío Plus Wien, lo ha llevado a diversos países en Europa, Asia y a Norteamérica.

Notas al programa:

Ernst Krenek

El alumno de Franz Schreker, que en un principio se había dedicado sobre todo a la música de cámara y de orquesta, siguió pronto su gran vocación por la ópera. En realidad, los primeros estrenos de Krenek en los años 1920-30 pertenecen a los más impresionantes y frecuentemente discutidos acontecimientos del teatro musical en Alemania. Con la ópera “Johny comienza a tocar” (1927) rompió la primera lanza a favor del jazz llevado a escena. El estilo de conversación aquí utilizado, prosigue en las tres obras de un acto, “El Dictador”, “El Reino oculto” y “Peso fuerte” (1926-27). En el “Orfeo” (1926), sobre texto de Oskar Kokoschka, y en la “Vida de Orestes” (1930) se ilumina el mito antiguo con la inhumana psicología moderna y se envuelve en el ropaje de una música altamente expresiva.
La fuerte vena lírica que impulsa a Krenek, se manifestó en su ciclo de canciones “Libro de viaje”. Poco antes de su emigración, en 1937, escribió Krenek una ópera, que tal vez sea su obra más atrevida: “Carlos V” (1933). En América, donde actuó en varias universidades, coincidió con el destierro de Arnold Schönberg. También ha llamado la atención este artista, ricamente dotado como músico y teórico.
Seguramente disfrutará estas cinco piezas escritas para cuerdas.

Cuartetos de cuerdas de Mozart

En 1770 Wolfgang Amadeus Mozart apenas tenía 14 años de edad, pero ya era uno de los músicos más aclamados de su época. Un prodigio como ejecutante y compositor en ciernes a los seis años de vida, ahora se había convertido en todo un profesional como compositor de ópera bufa italiana y el Singspiel alemán, así como en el manejo de coros y música instrumental en un rango que iba de sinfonías a música de teclado.
En este año y en ocasión de su primera visita a Italia, Mozart se encontraba en camino de consolidar su temprano éxito en la ópera -la ruta más segura hacia la reputación profesional y la alta posición económica-, al competir en el conspícuo campo de la ópera seria italiana. Hacia fines de 1770 había escrito su “Mitridate, re di Ponto” para Milán.
Durante su estancia en Italia, Mozart experimentó por primera vez con el cuarteto de cuerdas, un género que recién había comenzado a ser reconocido en la vida musical contemporánea, y a hacer su esencial contribución al ascenso del estilo Clásico maduro.
Una característica del nuevo género fue su reemplazo del tradicional basso continuo -o parte de bajo para teclado y otros instrumentos de bajo registro-, con una línea de bajo integrada con las cuerdas superiores en una textura de cuatro partes.
La nueva popularidad del cuarteto fue elevándose a raíz de la aceptación de instrumentos de cuerdas por los aficionados, quienes ya podían tocar música para ensamble en el hogar, sin necesitar que un tecladista guiara la ejecución.
Trabajos iniciales para el nuevo ensamble habían sido escritos por compositores italianos tales como Giovanni Battista Sammartini, franceses y nativos del sur de Alemania y de Austria, con base en Mannheim y en Viena,
Pero a principios de 1a década de 1760 el valor del verdadero cuarteto fue emergiendo en las obras de Joseph Haydn, cuyos “Divertimenti” (las llamadas Opus 1 y 2) abrieron el camino a sus primeros quartetos de cuerdas reales: los de su Opus 9 (1769) y Opus 17 (1772).
Desde estas “piedras de toque” inició Haydn toda una vida de superación como compositor de cuartetos, produciendo obras de profundidad y variedad tales, que podían formar un modelo continuado de Mozart, conforme éste fue aplicando su fertilidad e imaginación incomparables a ésta y otras ramas de la música.

Los Cuartetos “Prusianos” de 1789-90

La fase final de la producción de cuartetos de cuerdas por Mozart, es representada por los tres “Prusianos” de 1789 y 1790: el Cuarteto en Re K. 575 (compuesto en junio de 1789); el Cuarteto en Si sostenido, K. 589 (mayo 1790); y el último, en Fa, K. 590 (junio 1790).
Aparentemente planeando escribir un set de seis para el Rey Friederich Wilhelm II de Prusia, Mozart completó sólo esos tres, que exhiben claros signos de haber sido hechos “a la medida” para el monarca, quien era cellista aficionado y por tanto respaldaba a los cellistas. Acorde a ello, las partes del cello en las tres obras son más prominentes que lo acostumbrado, y su textura corresponde a la de “quartetto concertante”.

Mozart, en efecto, reorganiza la textura del medio, de manera que no solamente el cello, sino la viola, emerge como una voz mayor; y alternativamente lo hacen en cada una de las dos partes del violín. Esto difiere sólo en poco grado desde sus trabajos iniciales, donde ciertamente todas las partes habían jugado esenciales roles; ahora, la diferencia es en la elevación de texturas totalmente alternativas, en las cuales cualquiera de los instrumentos menores puede elevarse hasta sus más altos registros para adoptar las principales líneas melódicas, mientras los otros instrumentos hacen de acompañantes.

Así, K. 575 inicia con una melodía del primer violín para los primeros ocho compases y cede su repetición a la viola (compases 9-15). Mozart originalmente había escrito el segundo son (strain) para el cello, pero lo reasignó a la viola, como podemos apreciar en el manuscrito autógrafo; este pequeño ejemplo muestra la total emancipación de todas las partes en los principales roles melódicos que caracterizan a estos trabajos. La importancia del cello es especialmente clara en todos los movimientos de K. 575, en los primeros dos movimientos de K. 589 y en el movimiento inicial de K. 590. Pero las nuevas sonoridades creadas por esta nueva libertad de liderato melódico predominan en todos estos nuevos trabajos.

Elegantes y de alguna manera retrospectivos en ciertos movimientos (el plácido Larghetto de K. 589), son sin embargo singulares productos de un Mozart en plena madurez de sus últimos años. En medio de sus nuevas sonoridades pueden surgir súbitamente prefiguraciones de virtuosismo, por ejemplo el trío del minuet de K. 589, en el cual un prolongado pasaje de elaborados arpegios en el primer violín anticipa el primer movimiento del Cuarteto “Harp” de Beethoven, Op. 74. Estos tres trabajos son compañeros de “Cosi fan tutte” y el Quinteto de Clarinete (ambos de 1789). En los Cuartetos Prusianos la sabiduría excelsa de Mozart en sus últimos tiempos adquiere diversas formas de expresión, pero siempre con la elocuencia que lo mantuvo completamente separado en las alturas, de sus contemporáneos de la mayor calidad.

Cuarteto de Cuerdas en A. menor, D 804, op. 29 No. 1
(No. 13) “Rosamunde”, de Franz Schubert

Compuesto: Febrero a principios de Marzo de 1824.
Estreno: Marzo 14 de 1824.
Vienna Musikverein, en el salón de la asociación musical “Zun Roten Igel” (Schuppanzigh Quartet).
Primera publicación: 1824, Sauer & Leidesdorf, Viena (con dedicatoria de Schubert a Ignaz Schuppanzigh).

“He hecho pocas cosas nuevas, pero he puesto mi mano en varias cosas instrumentales, porque he compuesto dos cuartetos para violines, viola y violonchelo, y un octeto, y deseo escribir otro cuarteto. En esta forma intento preparar el camino a la gran sinfonía”.
Schubert a Leopold Kupelwieser, carta escrita el 31 de marzo de 1824.

Los “dos cuartetos de referencia son este en La menor y aquél en Re menor que fue también iniciado en marzo de 1824. Estos dos y el planeado tercer trabajo fueron incluidos en op. 29, pero sólo el Cuarteto en La menor fue impreso, como op. 29 No. 1”. Así, quedó como el único cuarteto de cuerdas de Schubert publicado en toda su vida.

“El cuarteto de Schubert fue ejecutado, en mi opinión, con lentitud, pero con pureza y ternura. Es absolutamente gentil, lleno de sentimiento y expresión. Recibió muchos aplausos, especialmente el Minuet, que es extraordinariamente tierno y natural. Un individuo de nacionalidad china sentado junto a mí, opinó que era “fingido y desprovisto de estilo”. Yo hubiera deseado ver alguna vez ‘fingido’ a Schubert”.
Moritz von Schwind a Franz von Schober (carta del 14 de Marzo de 1824).

“Nuevo Cuarteto de Schubert. Tendríamos que escuchar esta composición varias veces, para estar en posibilidad de juzgarla adecuadamente”.
Allgemeine Musikalische Zeitung, Viena, 27 de Marzo de 1824.

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