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Exposición
“Las fronteras de la Xenografía” de Lisl Ponger
(Fotografía)

Plática de Ernst Schmiederer

Miércoles 11 de mayo, Museo del Periodismo y las Artes Gráficas
Hora: 20:30 Hrs.

Las fronteras de la Xenografía de Lisl Ponger
Informe sobre una expedición

“Lisl Ponger no ilustra lo pasado, sino que escenifica novedosamente las “mil y una noches“.. sus protagonistas demuestran al punto de vista xenográfico que son capaces de moverse libremente entre una identidad y otra. .. quien adopta para sí lo extraño, y vuelca la vista desde lo extraño a la etnia de su origen, logra algo extraordinario....
El siguiente texto pertenece a nuestra época actual; los años ochentas y noventas de nuestro siglo. Las mujeres y hombres exóticos de la narración, viven entre nosotros, en las „ciudades, pueblos y poblados del este austriaco.“
Nos muestra gente real.
Si aquellos que conocemos aquí, se multiplicaran y extendieran, pronto ya no tendrían que vivir extraños entre extraños en el este de Austria.

Del prólogo de Paul Parin

Las fronteras de la Xenografía
Por Ernst Schmiederer

A todos ellos los atrajo el extranjero. Al gitano, la turca, al budista. Uno se marchó, porque la Patria se volvió extraña a él. La otra se fue, porque nunca se sintió en su Patria como en su verdadera tierra. Aquél se mudó al extranjero, porque así se dio. Allá todos ellos se sintieron, en ocasiones en casa, y en ocasiones como extraños. Hasta que finalmente hicieron del extranjero una parte de su patria. El gitano, que estuvo con los Calderas, y en realidad es vienés, vive desde hace mucho en Viena otra vez. Sigue siendo gitano. También la turca, que vivió con los turcos, volvió hace tiempo a su patria Austria. Allí vive como turca y como vienesa. Y el budista, que dejó Viena, para vivir en Asia, pasa su vida por temporadas en un monasterio en el bosque, y en Viena en las mesas de anfitriones bondadosos, en la cercanía de donadores temerosos de Dios. Que nos enteremos ahora de su existencia, se lo debemos a la xenógrafa Lisl Ponger. Ella siguió sus rastros y logró dar con a varios de ellos, quienes la condujeron de su Patria en común a su tierra extranjera. Allí escuchó sus relatos y contempló con asombro sus costumbres. Se deleitó con el aroma proveniente del pan recién horneado en sus hornos. Realizó sacrificios para sus dioses. Sobrevivió a severas tormentas a bordo de un barco de carga, recorrió frías noches montada en camellos, un trineo la transportó a través de hielo eterno. Para todo ello, se movió sólo en un cuadrado de 100 kilómetros de extensión. La xenógrafa viajó alrededor del mundo, quedándose en las ciudades, poblados y pueblos del este de Austria .

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