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Inauguración
Orquesta Filarmónica de Jalisco
Trío Altenberg de Viena

Viernes 6 de mayo, Teatro Degollado
Hora: 20:30 Hrs.

PROGRAMA

Obertura “Don Giovanni” W.A. Mozart

Triple Concierto Op.56 para violín, violonchelo y piano Beethoven
I.- Allegro
II.- Largo
III.- Rondó alla polaca

Intermedio

Sinfonía No. 1 “Titán” Gustav Mahler
I.- Lentamente, arrastrándose (Langsam. Schleppend)
II.- Poderoso, agitado (Kräftig bewegt)
III.- Solemne y medido, sin retardarse (Feierlich und gemessen, ohne zu schleppen)
IV.- Atormentado, agitado (Stürmisch bewegt)

Orquesta Filarmónica de Jalisco
Héctor Guzmán, director titular (México)
“Trío Altenberg de Viena” (Austria)
Claus-Christian Schuster, piano
Amiram Ganz, violín
Aleksander Gebert, violonchelo

Orquesta Filarmónica de Jalisco

Por iniciativa del Maestro José Rolón, en el año de 1915, un grupo de músicos jaliscienses comenzó a ofrecer al público de Guadalajara, audiciones de cámara y sinfónicas, estableciendo el punto de partida para la que , en el futuro, sería la Orquesta Sinfónica de Guadalajara. Entre 1915-1924, la Orquesta fue manejada por la Sociedad de Conciertos, que funcionaba mediante una mesa directiva, recibiendo apoyo económico de la iniciativa privada y una subvención del Gobierno Estatal; esta fue suspendida en 1923, resultando en la disolución del organismo. Los músicos, sin embargo, siguieron trabajando para impedir que la Orquesta desapareciera, y lograron que el Gobernador José Guadalupe Zuno brindara apoyo económico; debe mencionarse la dedicación que Don Pedro González Peña tuvo para la Orquesta, hasta el 1939.

En febrero de 1942, cuando Guadalajara celebraba el 4º centenario de su fundación, paseaba por la ciudad el Maestro. Leslie Hodge , quien escuchó interpretar varias piezas clásicas a algunos músicos, se les acercó con ánimo de conocerlos y al tiempo los alentó a formar una orquesta. Se le invitó a organizarla y dirigirla. Sus compromisos se lo impedían en ese momento, pero prometió venir una vez concluida la Segunda Guerra. Así la Asociación de Amigos de la Música solicitó al Gobernador Marcelino García Barragán que garantizara la permanencia de la orquesta, en vista del ofrecimiento del Maestro Hodge, quien se convirtió el primer director de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara. Este patrocinio se mantuvo hasta 1950, en el que se formó Conciertos Guadalajara A.C., que se encargó de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara con subvenciones económicas de los gobiernos estatal y municipal, así como de la iniciativa privada.

En 1971 la Orquesta Sinfónica de Guadalajara pasó a ser un organismo del Departamento de Bellas Artes del Estado de Jalisco, que desde entonces la manejó artística y económicamente.
Reconocida como una orquesta dúctil y de versatilidad por los directores que trabajaron con ella, la Orquesta Sinfónica de Guadalajara tuvo un promedio de 60 presentaciones al año, entre conciertos, ópera y ballet, dirigida por figuras como Leslie Hodge, Abel Eisemberg, Helmut Goldman, Eduardo Mata, Kenneth Klein, Hugo Jan Huss, Francisco Orozco, Manuel de Elías, José Guadalupe Flores, Guillermo Salvador y Luis Herrera de la Fuente. Participaron como solistas Paul Badura-Skoda, Claudio Arrau, Jörg Demus, Henryk Szeryng, Plácido Domingo, Alfred Brendel, Bernard Flavigny, Jean Pierre Rampal y Narciso Yepez, entre otros.

En 1988 la Orquesta Sinfónica de Guadalajara cambia de nombre, con lo que nace la Filarmónica de Jalisco. La intención era que su utilidad sinfónica se extendiera a todo el Estado. Esta organización ha sido integrada en base a una estricta audición de atrilistas aspirantes, cuya selección garantiza la homogeneidad sonora del rendimiento técnico de sus miembros. Esto nos permite considerar que la Orquesta Filarmónica de Jalisco pueda afrontar con gallardía y decoro todo tipo de repertorio, incluidas las obras más ambiciosas de los últimos años. Desde Mayo de 2004 el maestro Héctor Guzmán es el nuevo titular de la Orquesta Filarmónica de Jalisco.

Héctor Guzmán
Director Titular

Héctor Guzmán es reconocido internacionalmente como uno de los músicos mexicanos más sobresalientes en la actualidad. Sus actuaciones como director al frente de las orquestas más importantes de México: Filarmónica de la UNAM, Sinfónica de Xalapa, Filarmónica de Jalisco, Sinfónica del Estado de México, Sinfónica de Monterrey, Sociedad Filarmónica, así como las orquestas de San Antonio, Dallas, Tyler y San Angelo, en los Estados Unidos, y la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana, han sido aclamadas por el público y la crítica.
En 1997 hizo su debut en Europa, al frente de la Collegium Orchestra de Praga, en la República Checa, y su debut en 1999 con la Filarmónica de Japón y el violinista Motoi Takeda, fue catalogado como uno de los “diez mejores conciertos del año” por la crítica japonesa. En el 2001 regresó a Japón para dirigir otra serie de conciertos, y ha sido invitado nuevamente para dirigir la misma orquesta en el 2003. Héctor Guzmán ocupa el puesto de director musical de tres orquestas profesionales en los Estados Unidos: Irving Symphony Orchestra, Plano Symphony Orchestra y, a partir de junio del 2002, de la San Angelo Symphony Orchestra.

Nacido en Fresnillo, Zac., estudió en el Conservatorio Nacional de Música de la ciudad de México, y posteriormente en la Southern Methodist University y la University of North Texas. Durante su brillante trayectoria en estas instituciones, fue nombrado “Valor Nacional Juvenil” por el gobierno de México y ganador en México del concurso nacional “Manuel M. Ponce”, y en los Estados Unidos, de los concursos de solistas de la Universidad de North Texas y la Universidad Metodista del Sur. En 1978 obtuvo para México el segundo lugar en el concurso de órgano de más prestigio en el mundo: el “Grand Prix de Chartres”, celebrado en Francia, siendo sus maestros Víctor Urbán y Robert Anderson.

Sus maestros de dirección orquestal incluyen a grandes figuras tales como Anshel Brusilow (Philadelphia Orchestra), Helmuth Rilling (Universidad de Oregon), Carlo Maria Giulini (Accademia Musicale Chigiana, Siena, Italia) y su gran amigo y maestro: Eduardo Mata.
En reconocimiento a su destacada labor a nivel musical, Héctor Guzmán ha sido honrado con premios tales como la “Lira de Oro”, otorgada por el sindicato de Músicos de México; los premios “Meadows Fellowship” en Dallas y “Director per Excellence”, otorgado por el Instituto Tecnológico De Vry. Desde 1980 es miembro de la Sociedad Musical de Honor de los Estados Unidos, y en el año 2000 fue incluido en “Grandes Músicos del siglo XX”, publicación editada por el Instituto Biográfico Internacional en Cambridge, Inglaterra. Desde Mayo de 2004 el maestro Héctor Guzmán es el nuevo titular de la Orquesta Filarmónica de Jalisco.

Trío Altenberg de Viena

El Trío Altenberg -piano, violín y violoncello- lleva este nombre en memoria del poeta austriaco Peter Altenberg, quien vivió en Viena en el siglo XX, el período de Gustav Klimt y Egon Schiele, y sus historias cortas acerca de la vida cotidiana en esa capital fueron muy conocidas y amadas por toda la sociedad vienesa.
Como ocurrió con ese poeta, el Trío Altenberg tiene fuerte presencia en la ciudad que lo vio nacer. Desde su iniciación (enero de 1994) el ensamble ha estado presentando su propia serie anual de conciertos, como trío residente de la Viennese Musikverein , y conduce un seminario permanente para música de cámara en el Conservatorio de Viena, así como una maestría anual en música de cámara bajo los auspicios del Wiener Meisterkurse. El Trío, igualmente, organiza un Festival de Brahms en Mürzzuschlag, Austria.

El Trío Altenberg no sólo tiene base en Viena, sino que tipifica a la ciudad con el “toque vienés” a menudo tan elogiado en revistas, como resultado de su estilo refinado y auténtico de tocar. Por lo demás, los programas del Trío encuentran su inspiración en la Viena del periodo 1862-1938, tendiendo un puente entre el arribo de Brahms a la ciudad y el Anschluss nazi. En ese periodo Viena era uno de los más importantes centros culturales del mundo, con sólidos nexos entre los practicantes de las artes visuales, escritores, científicos y músicos. En el mismo espíritu, los programas del Trío eran siempre unidos por un tema obvio y subyacente. Su repertorio alcanza desde mediados del siglo XVIII hasta el presente, pero con especial enfoque en el periodo arriba mencionado.

Aún antes de su fundación, los miembros del Trío Altenberg habían recorrido todos los centros importantes del mundo, puesto que la formación del ensamble fue recibida con entusiasmo en Washington, Toronto, Montreal, Vancouver, Dinamarca, Alemania, Francia, Amsterdam (Concertgebouw), Londres (Wigmore Hall), Suiza, la República Checa (Festival de Primavera de Praga), Slovakia, Croacia, Italia (Unione Musicale Torino) y en su propio país (los conciertos Salzburg Mozartwoche y Eggenbert), con cobertura radial en 12 países europeos).
En la temporada 1999-2000 el Trío Altenberg regresó a Dinamarca, Alemania, Francia, Países Bajos y Estados Unidos, así como tocando en sus propias series en el Vienna Musikverein, en conciertos para Mozarteum y por doquier en Austria.
El ensamble también ha sido invitado a Berlín (Konzerthaus), Países Bajos, Dinamarca, Estados Unidos, Canadá, Francia e Italia.

Los miembros del Trío Altenberg son entusiastas investigadores, siempre en busca de repertorio nuevo o desconocido, o tratando de llegar a la verdad acerca del origen -la génesis- de las obras que tocan. Esto se refleja en sus siete grabaciones para Vanguardia Classics, con quien el Trío ha firmado contrato exclusivo. Cuatro de esas grabaciones contienen una premier mundial en CD: un completo para tríos de piano por el desconocido Paul Juan (un compositor ruso descendiente de suizos); de Schubert, una versión inédita de su Trío en Mi sostenido, D.929; los tríos de piano por Mauricio Kagel y Ernst Widmer; y los Estudios para el piano de pedal, en arreglo de Theodor Kirchner.

La grabación de Juan fue nominada para un premio Edison. Las más recientes grabaciones del Trío salieron al conocimiento público en 1998, y respectivamente contenían música de Francia (Ravel, Fauré y Frank Martin, quien escribió esta pieza en el país galo), Viena (Haydn, Mozart y Beethoven) y Estados Unidos (Ives, Copland y Bernstein), la última de las cuales se hizo acreedora al Premio Prize.

El Trío Atenberg de Viena está integrado por Claus-Christian Schuster, piano; Amiram Ganz, violín, y Aleksander Gebert, violoncello. Ganz y Hornstein tocan instrumentos construidos por Giovanni Batista Guadagna (1711-86); Ganz, un violín fabricado en Milán en 1754 y ahora propiedad del Banque Populaire de Strasbourg, y Hornstein el famoso cello “ex-Van Zweygberg” (Piacenza, 1743), de la colección del Banco Nacional de Austria.
En mayo de 1999 el Trío Altenberg recibió el Premio Schuman, que previamente había sido otorgado a artistas como Dietrich Fischer Dieskau Kurt Masur y Nikolaus Harnoncourt. Recientemente, el pianista Claus-Christian Schuster fue distinguido con la Cruz de Honor para la Ciencia y el Arte, de Austria.

Notas al programa:

Obertura “Don Juan” (K 527), de Wolfgang Amadeus Mozart

La leyenda cuenta que Mozart compuso la obertura de Don Juan la noche anterior al estreno de su ópera en Praga, el 26 de octubre de 1787; para que se mantuviera despierto, su mujer, Constance, le contaba historia.
Para este “drama giocoso” –su obra lírica maestra- Mozart escogió una obertura contrastada, en la que se oponen los movimientos andante y molto allegro y las tonalidades mayores y menores.
Los sombríos, opresivos acordes de re menor, el ritmo obsesivo de las intervenciones del cuarteto, las notas tenidas en los instrumentos de viento, los redobles de los timbales y las síncopas de los primeros violines, bastan al compositor para ir mucho más allá de una situación dramática. Escalas cromáticas que van en crescendo o piano, según que asciendan o desciendan, llevan la tensión a su punto máximo hasta que, sin transición, estalla el molto allegro en re mayor, en el que reconocemos tres temas que pasan de la tonalidad de re a la de la y atraviesan diversas modulaciones antes de orientarse hacia fa para encadenar con la primera escena (o hacia re cuando la obertura es una pieza de concierto).
Pese a que toda la primera parte nos lleve a la escena de la llegada del Comendador, en el segundo acto, lo esencial de esta página no es la presentación de los personajes, sino el enfrentamiento de dos potencias a través de esta música: la muerte y la fuerza vital que anima al héroe.

Triple concierto para violín, violoncelo y piano, en do mayor , Op. 56, de Ludwig van Beethoven

Data de los años 1802-1804 y se estrenó en Viena en 1807, dedicado al príncipe Lobkowitz. La obra representa una tentativa interesante de conciliar en un nuevo cuadro formal el estilo –muy a la moda de la Viena de entonces- de los tríos de música de cámara y el del antiguo concerto grosso, en la cual un grupo de instrumentos dialoga con el tutti de la orquesta y el del concierto solista, ampliado a varios instrumentistas. El triple concierto se comporta como una “sinfonía concertante” en la que los tres solistas se reparten el recorrido temático, tanto melódico como rítmico, cuando no lo asumen en completa concordancia. Beethoven sólo llegó a un éxito parcial a este respecto, y hay que declarar que la partitura no es de las más inolvidables.
Los tres movimientos son: allegro, largo y rondó alla polaca. El primero de ellos nos parece el menos convincente. Con forma de sonata, nunca alcanza la amplitud afirmativa de los movimientos iniciales de otras obras concertantes, aunque preserva su clima íntimo de música de cámara, que es lo que le da encanto. En el Largo se da una voz preponderantemente al violoncelo, que toma prestado al resto de la cuerda el tema principal; el violín y el piano sólo asumirán en principio un papel auxiliar, y es el violoncelo una vez más –al que Beethoven quizá teme ahogar con sus dos partenaires- el que introducirá el final sin interrupción .
Sin duda este Rondó, con su ritmo de polonesa, con sus brillante tema de estribillos, llenos de carácter , es lo mejor de la obra. Al llegar a la coda, el ritmo del “refrán” se modifica sensiblemente y se hace más acerado, pero con la conclusión retorna a la forma rítmica original.

Primera Sinfonía en Re mayor “Titán”, de Mahler (1888)

Para la ejecución de esta sinfonía en Hamburgo (1892), dio Mahler la siguiente nota: Primera parte. – Recuerdo de la juventud, fruto juvenil y espinas. 1.- Primavera sin fin. La introducción describe el despertar de la Naturaleza cuando llega el alba. 2.- Capítulo de flores (Andante). 3.- A toda vela (Scherzo). Segunda parte.- Commedia umana. 4.- Encaliado. Marcha fúnebre al estilo de Callot. Sirva como comentario lo siguiente: El autor se inspiró en el cuadro parodístico “Entierro del cazador”, sacado de un viejo libro de cuentos infantiles y bien conocido de todos los niños del sur de Alemania: los animales del bosque conducen el ataúd del difunto guardabosques al sepulcro; liebres llevan la banderita; delante, una capilla de músicos bohemios acompañada por gatos, ranas, cuervos, etcétera; ciervos, zorros y otros animales cuadrúpedos y voladores del bosque, forman el cortejo en cómicas posiciones. Esta pieza está pensada como expresión de una atmósfera ya alegremente irónica, ya de una íntima meditación. 5.- Dall´Inferno al Paradiso (Allegro furioso) es la expresión de un corazón herido en lo más profundo. Mahler tachó más tarde el “capítulo de flores”, y tras algún tiempo creyó mejor no publicar este programa. Puso a la Sinfonía el nombre de “Titán”, imitando el título de la novela del mismo nombre original de Jean Paul, pero también desechó esta indicación.

Los movimientos de esta obra
I.- Una lenta introducción, en la que los armónicos de la cuerda sugieren la paz del alba; la madera hace oír sonidos de la naturaleza; y las trompetas, fanfarrias espectrales. A continuación, cellos y fagotes (muy moderado) presenta la segunda melodía de las “Canciones de un camarada errante”; el texto puede servir como programa del primer tiempo. II.- Una rústica danza popular autriaca, vigoroso Ländler, con una parte central algo dulzona. III.- En primer lugar, un canon sobre la melodía infantil Frère Jacques, luego la parodia de una música popular. El ambiente se hace ahora más serio e íntimo gracias a un pasaje que aparece en la cuarta de las “Canciones de un camarada errante”: “En el camino hay un tilo”. Una repetición libre del canon sobre Frère Jacques concluye este tiempo. IV.- “Del Infierno al Paraiso”. Una tormentosa introducción ofrece el germen del pensamiento principal, que se desencadena enérgico en la madera y en el metal y que conduce a un “con gran ímpetu”. En contraposición, aparece en los violines una tranquila cantinela. Se presentan además motivos del primer tiempo, que toman ocasionalmente un carácter coral. Quien, conforme al moto, espere que una apacible melodía exprese la última palabra, quedará decepcionado: las fuerzas infernales son vencidas con las compactas fanfarrias de los metales.

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