| Programa general | Teatro Degollado |

Orquesta Filarmónica de Jalisco
Ernst Ottensamer, clarinete

“Clarinete principal de la Orquesta Filarmónica de Viena”

Viernes 20 de mayo, Teatro Degollado
Hora: 20:30 Hrs.

PROGRAMA

Concertino para Clarinete y Orquesta Op.26 Carl Maria von Weber
I.- Adagio, ma non troppo- Tema con
Variaioni-Andante-Allegro

Concierto para Clarinete y Orquesta No.2 Op 74 Carl Maria von Weber
I.- Allegro
II.- Andante con moto
III.- Alla Polacca

Intermedio

Sinfonía No. 4 “Romántica” Anton Bruckner
I.- Allegro molto moderato
II.- Andante quasi allegretto
III.- Scherzo
IV.- Finale

Orquesta Filarmónica de Jalisco (México)
Héctor Guzmán, director titular (México )
Ernst Ottensamer, clarinete (Austria)

Orquesta Filarmónica de Jalisco

Por iniciativa del Maestro José Rolón, en el año de 1915, un grupo de músicos jaliscienses comenzó a ofrecer al público de Guadalajara, audiciones de cámara y sinfónicas, estableciendo el punto de partida para la que , en el futuro, sería la Orquesta Sinfónica de Guadalajara. Entre 1915-1924, la Orquesta fue manejada por la Sociedad de Conciertos, que funcionaba mediante una mesa directiva, recibiendo apoyo económico de la iniciativa privada y una subvención del Gobierno Estatal; esta fue suspendida en 1923, resultando en la disolución del organismo. Los músicos, sin embargo, siguieron trabajando para impedir que la Orquesta desapareciera, y lograron que el Gobernador José Guadalupe Zuno brindara apoyo económico; debe mencionarse la dedicación que Don Pedro González Peña tuvo para la Orquesta, hasta el 1939.

En febrero de 1942, cuando Guadalajara celebraba el 4º centenario de su fundación, paseaba por la ciudad el Maestro. Leslie Hodge , quien escuchó interpretar varias piezas clásicas a algunos músicos, se les acercó con ánimo de conocerlos y al tiempo los alentó a formar una orquesta. Se le invitó a organizarla y dirigirla. Sus compromisos se lo impedían en ese momento, pero prometió venir una vez concluida la Segunda Guerra. Así la Asociación de Amigos de la Música solicitó al Gobernador Marcelino García Barragán que garantizara la permanencia de la orquesta, en vista del ofrecimiento del Maestro Hodge, quien se convirtió el primer director de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara. Este patrocinio se mantuvo hasta 1950, en el que se formó Conciertos Guadalajara A.C., que se encargó de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara con subvenciones económicas de los gobiernos estatal y municipal, así como de la iniciativa privada.

En 1971 la Orquesta Sinfónica de Guadalajara pasó a ser un organismo del Departamento de Bellas Artes del Estado de Jalisco, que desde entonces la manejó artística y económicamente.
Reconocida como una orquesta dúctil y de versatilidad por los directores que trabajaron con ella, la Orquesta Sinfónica de Guadalajara tuvo un promedio de 60 presentaciones al año, entre conciertos, ópera y ballet, dirigida por figuras como Leslie Hodge, Abel Eisemberg, Helmut Goldman, Eduardo Mata, Kenneth Klein, Hugo Jan Huss, Francisco Orozco, Manuel de Elías, José Guadalupe Flores, Guillermo Salvador y Luis Herrera de la Fuente. Participaron como solistas Paul Badura-Skoda, Claudio Arrau, Jörg Demus, Henryk Szeryng, Plácido Domingo, Alfred Brendel, Bernard Flavigny, Jean Pierre Rampal y Narciso Yepez, entre otros.

En 1988 la Orquesta Sinfónica de Guadalajara cambia de nombre, con lo que nace la Filarmónica de Jalisco. La intención era que su utilidad sinfónica se extendiera a todo el Estado. Esta organización ha sido integrada en base a una estricta audición de atrilistas aspirantes, cuya selección garantiza la homogeneidad sonora del rendimiento técnico de sus miembros. Esto nos permite considerar que la Orquesta Filarmónica de Jalisco pueda afrontar con gallardía y decoro todo tipo de repertorio, incluidas las obras más ambiciosas de los últimos años. Desde Mayo de 2004 el maestro Héctor Guzmán es el nuevo titular de la Orquesta Filarmónica de Jalisco.

Héctor Guzmán
Director Titular

Héctor Guzmán es reconocido internacionalmente como uno de los músicos mexicanos más sobresalientes en la actualidad. Sus actuaciones como director al frente de las orquestas más importantes de México: Filarmónica de la UNAM, Sinfónica de Xalapa, Filarmónica de Jalisco, Sinfónica del Estado de México, Sinfónica de Monterrey, Sociedad Filarmónica, así como las orquestas de San Antonio, Dallas, Tyler y San Angelo, en los Estados Unidos, y la Orquesta Sinfónica Nacional de la República Dominicana, han sido aclamadas por el público y la crítica.
En 1997 hizo su debut en Europa, al frente de la Collegium Orchestra de Praga, en la República Checa, y su debut en 1999 con la Filarmónica de Japón y el violinista Motoi Takeda, fue catalogado como uno de los “diez mejores conciertos del año” por la crítica japonesa. En el 2001 regresó a Japón para dirigir otra serie de conciertos, y ha sido invitado nuevamente para dirigir la misma orquesta en el 2003. Héctor Guzmán ocupa el puesto de director musical de tres orquestas profesionales en los Estados Unidos: Irving Symphony Orchestra, Plano Symphony Orchestra y, a partir de junio del 2002, de la San Angelo Symphony Orchestra.

Nacido en Fresnillo, Zac., estudió en el Conservatorio Nacional de Música de la ciudad de México, y posteriormente en la Southern Methodist University y la University of North Texas. Durante su brillante trayectoria en estas instituciones, fue nombrado “Valor Nacional Juvenil” por el gobierno de México y ganador en México del concurso nacional “Manuel M. Ponce”, y en los Estados Unidos, de los concursos de solistas de la Universidad de North Texas y la Universidad Metodista del Sur. En 1978 obtuvo para México el segundo lugar en el concurso de órgano de más prestigio en el mundo: el “Grand Prix de Chartres”, celebrado en Francia, siendo sus maestros Víctor Urbán y Robert Anderson.

Sus maestros de dirección orquestal incluyen a grandes figuras tales como Anshel Brusilow (Philadelphia Orchestra), Helmuth Rilling (Universidad de Oregon), Carlo Maria Giulini (Accademia Musicale Chigiana, Siena, Italia) y su gran amigo y maestro: Eduardo Mata.
En reconocimiento a su destacada labor a nivel musical, Héctor Guzmán ha sido honrado con premios tales como la “Lira de Oro”, otorgada por el sindicato de Músicos de México; los premios “Meadows Fellowship” en Dallas y “Director per Excellence”, otorgado por el Instituto Tecnológico De Vry. Desde 1980 es miembro de la Sociedad Musical de Honor de los Estados Unidos, y en el año 2000 fue incluido en “Grandes Músicos del siglo XX”, publicación editada por el Instituto Biográfico Internacional en Cambridge, Inglaterra.
Desde Mayo de 2004 el maestro Héctor Guzmán es el nuevo titular de la Orquesta Filarmónica de Jalisco.

Ernst Ottensamer
clarinetista

Nacido en 1955 en Wallern, Alta Austria, Ernest Ottensamer estudió el clarinete en el Conservatorio Bruckner de Linz, antes de cambiarse a la Musikhochschule de Viena, donde completó sus estudios en 1979. Tocó en la Ópera del Estado de Viena y la Orquesta Filarmónica de Viena, en 1978, y se convirtió en clarinetista principal en 1983. Desde 1986 ha sido miembro del cuerpo de profesores de la Musikhochschule de Viena.
Ernst Ottensamer disfruta de una intensa carrera como miembro fundador del Ensamble Wind Viena, que ha realizado más de 150 presentaciones en Austria y el extranjero. Ha sido solista con la mayoría de las principales orquestas en Viena, y en 1990 tocó el Concierto en Mi Bemol Mayor de Weber (obra que interpreta dentro del Festival de Mayo), con la Filarmónica de Viena, como parte del Festival de Pascua de Salzburgo.

 

 

Notas al programa:

Conciertos para clarinete, de Weber

Tres conciertos para clarinete fueron escritos en 1811 por el compositor alemán Carlos María von Weber, para el clarinetista muniqués Heinrich Bärmann, quien había tocado en la banda del Ejército de Prusia en Potsdam, antes de unirse a la orquesta de Munich.
Weber conoció a Bärmann en Darmstaqdt, durante una gira de conciertos que luego lo llevó a Munich. Ahí el primer concierto de clarinete, el Concertino, Opus 26 (J. 109) tuvo un éxito inmediato, permitiendo un promisorio futuro para el solista del instrumento de diez llaves. Los dos conciertos: Opus 73 (J. 114) y Opus 74 (J. 118), fueron comisionados por el Rey Maximiliano I de Bavaria, quien quedó ampliamente complacido por el Concertino. Los miembros de la orquesta, según parece, cuanto antes agregaron sus propias solicitudes de conciertos, y el resultado fue el Concierto Bassoon. Los Conciertos de Clarinete sirvieron a Weber y Bärmann para organizar una gira que los llevó a Praga y terminó en Berlín.
El Concertino para clarinete abre con un Adagio introductorio que lleva a un tema, variaciones y un Allegro final, forma adecuada al estilo de composición de Weber.
El primero de los dos conciertos, en tres movimientos, es introducido por un sutil esbozo del tema principal por cellos y bajos dobles, antes de que se le incorpore la orquesta completa para desembocar en el solo de clarinete con un tema propio. El leve movimiento es un Adagio lírico seguido por un Rondó final; su apertura y su tema principal brindan la oportunidad para un despliegue por el solista de su destreza técnica. El segundo Concierto enmarca una Romanza central que tiene sus características distintivas, incluyendo un “passage recitativo” entre un primer movimiento en forma de Sonata y un movimiento final con el ritmo de danza polaca.

Sinfonía número 4 en mi bemol mayo, “Romántica” (A 95), de Antón Bruckner

Es la que inaugura la serie de sinfonías “en mayor”. Aquí también existen dos versiones de la obra, e incluso tres para el Finale. La versión original fue escrita entre enero y noviembre de 1874, un año difícil durante el cual Bruckner tuvo varios fracasos profesionales y llegó a encontrarse casi sin recursos. Esta versión será desconocida del público hasta su publicación en la edición Nowak, un siglo más tarde, en 1975. Fue ejecutada en septiembre de ese mismo año en Linz. En 1878 Bruckner decide revisar los dos primeros movimientos y compone un nuevo Scherzo, abrevia el final anterior y, no encontrándose muy satisfecho, rescribe completamente este final en 1880. Es bajo esta forma como ha llegado hasta nosotros: los tres primeros movimientos de 1878 y el final de 1880. Esta versión se estrenó en Viena el 20 de febrero de 1881 bajo la dirección de Hans Ricter, pero no fue publicada hasta 1936 por Robert Haas. Hubo otras correcciones de detalle que se hicieron de nuevo entre 1887 y 1888, que tiene en cuenta la edición Nowak. Sin embargo, los directores –quizá equivocadamente- adoptan la versión de 1878-1880 (lo mismo que hace casi toda la discografía). La Cuarta Sinfonía fue dedicada por Bruckner al príncipe Constantino de Hohenlohe.
Los cuatro movimientos son Allegro molto moderato, Andante quasi allegretto, Scherzo y Finale, Bruckner elaboró para ellos un “programa” con resonancias medievales (como les gustaba hacer a los románticos), que justificara el subtítulo, especialmente para el “Scherzo de caza”, que en gran parte ha sido el que ha hecho popular la obra. No es indispensable en absoluto el conocer este “programa”, un sentimiento místico impregna la Cuarta Sinfonía del comienzo al fin, una de las obras más luminosas del compositor, y bastará con darse cuenta del papel preponderante que juegan las trompetas, presentación de los temas en cada uno de los movimientos extremos, sin omitir su intervención en “las escenas de caza” del Scherzo.

| Programa general | Teatro Degollado |