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Trío Altenberg de Viena

Domingo 8 de mayo, Teatro Degollado
Hora: 12:45 Hrs.

PROGRAMA

Trío en mi bemol, Op.100 D.929 Franz Schubert
I.- Allegro
II.- Andante con moto
III.- Scherzo (Allegro moderato)
IV.- Allegro moderato

Intermedio

Trío en Si mayor, Op.8 Johannes Brahms
(Versión original – 1854)
I.- Allegro con brio
II.- Scherzo (Allegro molto)
III.- Adagio
IV.- Allegro

 

“Trío Altenberg de Viena” (Austria)
Claus-Christian Schuster, piano
Amiram Ganz, violín
Aleksander Gebert, violonchelo

Trío Altenberg Viena

El Trío Altenberg -piano, violín y violoncello- lleva este nombre en memoria del poeta austriaco Peter Altenberg, quien vivió en Viena en el siglo XX, el período de Gustav Klimt y Egon Schiele, y sus historias cortas acerca de la vida cotidiana en esa capital fueron muy conocidas y amadas por toda la sociedad vienesa.
Como ocurrió con ese poeta, el Trío Altenberg tiene fuerte presencia en la ciudad que lo vio nacer. Desde su iniciación (enero de 1994) el ensamble ha estado presentando su propia serie anual de conciertos, como trío-residente de la Viennese Musikverein , y conduce un seminario permanente para música de cámara en el Conservatorio de Viena, así como una maestría anual en música de cámara bajo los auspicios del Wiener Meisterkurse. El Trío igualmente organiza un Festival de Brahms en Mürzzuschlag, Austria.
El Trío Altenberg no sólo tiene base en Viena, sino que tipifica a la ciudad con el “toque vienés” a menudo tan elogiado en revistas, como resultado de su estilo refinado y auténtico de tocar. Por lo demás, los programas del Trío encuentran su inspiración en la Viena del periodo 1862-1938, tendiendo un puente entre el arribo de Brahms a la ciudad y el Anschluss nazi. En ese periodo Viena era uno de los más importantes centros culturales del mundo, con sólidos nexos entre los practicantes de las artes visuales, escritores, científicos y músicos. En el mismo espíritu, los programas del Trío eran siempre unidos por un tema obvio y subyacente. Su repertorio alcanza desde mediados del siglo XVIII hasta el presente, pero con especial enfoque en el periodo arriba mencionado.
Aun antes de su fundación, los miembros del Trío Altenberg habían recorrido todos los centros importantes del mundo, puesto que la formación del ensamble fue recibida con entusiasmo en Washington, Toronto, Montreal, Vancouver, Dinamarca, Alemania, Francia, Amsterdam (Concertgebouw), Londres (Wigmore Hall), Suiza, la República Checa (Festival de Primavera de Praga), Slovakia, Croacia, Italia (Unione Musicale Torino) y en su propio país (los conciertos Salzburg Mozartwoche y Eggenbert), con cobertura radial en varios países europeos.
En la temporada 1999-2000 el Trío Altenberg regresó a Dinamarca, Alemania, Francia, Países Bajos y Estados Unidos, así como tocando en sus propias series en el Vienna Musikverein, en conciertos para Mozarteum y por doquier en Austria.
El ensamble también ha sido invitado a Berlín (Konzerthaus), Países Bajos, Dinamarca, Estados Unidos, Canadá, Francia e Italia.
Los miembros del Trío Altenberg son entusiastas investigadores, siempre en busca de repertorio nuevo o desconocido, o tratando de llegar a la verdad acerca del origen -la génesis- de las obras que tocan. Esto se refleja en sus siete grabaciones para Vanguardia Classics, con quien el Trío ha firmado contrato exclusivo. Cuatro de esas grabaciones contienen una premier mundial en CD: un completo para tríos de piano por el desconocido Paul Juan (un compositor ruso descendiente de suizos); de Schubert, una versión inédita de su Trío en Mi sostenido, D.929; los tríos de piano por Mauricio Kagel y Ernst Widmer; y los Estudios para el piano de pedal, en arreglo de Theodor Kirchner.
La grabación de Juan fue nominada para un premio Edison. Las más recientes grabaciones del Trío salieron al conocimiento público en 1998, y respectivamente contenían música de Francia (Ravel, Fauré y Frank Martin, quien escribió esta pieza en el país galo), Viena (Haydn, Mozart y Beethoven) y Estados Unidos (Ives, Copland y Bernstein), la última de las cuales se hizo acreedora al Premio Prize.
El Trío Atenberg de Viena está integrado por Claus-Christian Schuster, piano; Amiram Ganz, violín, y Aleksander Gebert, violoncello. Ganz y Hornstein tocan instrumentos construidos por Giovanni Batista Guadagna (1711-86); Ganz, un violín fabricado en Milán en 1754 y ahora propiedad del Banque Populaire de Strasbourg, y Hornstein el famoso cello “ex-Van Zweygberg” (Piacenza, 1743), de la colección del Banco Nacional de Austria.
En mayo de 1999 el Trío Altenberg recibió el Premio Schuman, que previamente había sido otorgado a artistas como Dietrich Fischer, Dieskau Kurt Masur y Nikolaus Harnoncourt. Recientemente, el pianista Claus-Christian Schuster fue distinguido con la Cruz de Honor para la Ciencia y el Arte, de Austria.

Notas al programa:

Trío Op.100 de Franz Schubert (1797-1828)

La presentación del Trío en Mi bemol, Op. 100 D. 929, un movimiento para cuarteto de cuerdas, seis canciones y dos marcos corales, integró el único concierto público de Franz Schubert el 26 de marzo de 1828.
Éste que se esperaba fuera el primer éxito artístico y financiero, en una fecha tan importante para el compositor, no encontró eco en el público porque el celebrado Nícolo Paganini, desde su aparición en Viena con sus brillantes ejecuciones -que le habían valido el mote de “El violinista del diablo”-, había relegado hasta el fondo a las otras actividades musicales.
El Trío en Mi sostenido, completado por Schubert en noviembre de 1927, parece reflejar desde su inicio la energía y el vigoroso impulso de Beethoven Desviándose de la norma de la sonata, el primer movimiento (Allegro) presenta cuatro grupos temáticos, en el último de los cuales domina el prolongado, con su particularidad básica de diálogo continuamente modulado.
La cantilena expresada por el cello en el melancólico Andante con moto, parecido a una balada, deriva sus alternaciones entre mayor y menor de la canción folklórica sueca “Se solen sjunker” (El sol se está ocultando), que Schubert había escuchado en un concierto casero ofrecido por el tenor sueco Karl Berg.
El scherzo -que invoca el espíritu de Haydn por su ingenioso movimiento entre las cuerdas y el piano- no abandona por completo el humor melancólico, nostálgico, particularmente cuando en el “racimo” de armonías y ritmos la sección de trío queda absolutamente suspendida en una pausa general.
Aunque al final, que flota lentamente entre la sonata y el rondó, los sonidos relajados al principio a similitud del “tema sueco”, recuperan el vigor inicial.
El retorno a una radiante tonalidad mayor termina en júbilo triunfal, como una victoria sobre todos los humores deprimentes.

Trío No. 1 en Si, Op. 8 (versión 1854), de Johannes Brahms (1833-1897)

El 16 de noviembre de 1953 Johannes Brahms, quien había viajado a Hanover para reunirse con su amigo Joseph Joachim, envió a su mentor Robert Schumann una carta de agradecimiento por su recientemente publicado artículo “Neue Bahnen” (Nuevos senderos), que tendría profundas consecuencias. En su misiva el joven compositor sellaba el destino de sus primeros intentos de escribir para tríos de piano: “No creo que publique alguno de mis tríos”. Pero es muy posible -incluso probable- que para entonces el plan para un nuevo trío de pianos estuviera madurando. Luego de visitar Leipzig y Hamburgo, Brahms estuvo de nuevo en Hanover el 3 de enero de 1954. Había rentado una habitación que podía servir perfectamente como un laboratorio músico-poético a “Keisler J.” como Brahms acostumbraba llamarse.
Fue en estos románticos alrededores que la mayor parte de las nuevas obras para trío de piano, debieron iniciar su contacto con el papel. El 19 de junio
llegaron Clara y Robert Schumann a Hamburgo. Clara encontró que su amigo había cambiado notoriamente: “Nos sentimos agobiados por lo silencioso que es Brahms. A duras penas habla, o si lo hace, es en voz tan baja que no le puedo entender. Ciertamente tiene su mundo interior -absorbe toda la belleza dentro de él mismo, y de ahí se nutre”.
Y Clara tenía la razón: Todo el esfuerzo emocional a que Brahms se había sometido desde su escape de Hamburgo, lo alimentaba internamente. Esto se refleja en su sorprendente Op. 8. Es verdad que Brahms rehusa desprenderse de todo al poner título a su trabajo -a diferencia de sus sucesores checos Smetana y Janácek-, pero incluso sin tales indicaciones externas la música tiene cualidad “parlante”.
Para leer adecuadamente este diario, ni siquiera serían necesarias las anotaciones musicales reveladoras. Pero a nadie sorprendió que incluso éstas tuvieran que ser sacrificadas en la revisión posterior, que tuvo lugar después de que la versión original incorporada en este disco fuera expulsada del salón de conciertos. Para el compositor de 1829 había cesado el tiempo de ser “Johannes Kreisler Jr.”, y el Brahms de 1854 había firmado como tal.
Precisamente por esta razón, el único y duradero valor de la versión original no se ve afectado por los “toques finales” de la posterior (en realidad una composición nueva, con base en material antiguo), y es un equívoco grave la actual práctica de recurrir al trabajo inicial como una mera curiosidad.

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