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Polonia

Cultura

El estilo de vida y la mentalidad de los polacos se fueron desarrollando durante más de mil años. El nacimiento de la cultura nacional se vio influenciado tanto por la tradición latina como la bizantina, efecto de contactos e influencias de las minorías étnicas que habitaban Polonia. Los polacos siempre han acogido bien a artistas extranjeros y han prestado especial interés por los logros de otros pueblos. En los siglos XIX y XX , la actividad cultural sustituyó a los polacos la actividad política y económica. Por eso la producción cultural polaca es rica y está repleta de matices, que a veces pueden ser poco comprensibles para un extranjero.

 

A lo largo de los siglos, podemos observar en la tradición polaca el diálogo y la influencia mutua de culturas. Los hábitos, los comportamientos y la indumentaria se desarrollaron a base de influencias tanto occidentales como orientales. La tradicional vestimenta de la nobleza placa de los siglos XVI y XVII (caftanes, cinturones) se desarrolló bajo la influencia de la riquísima onamentística oriental, incluyendo la islámica. La tradición gastronómica polaca también es resultado de múltiples influencias extranjeras.

Las ciudades polacas son un conglomerado de diferentes estilos europeos. Las fronteras orientales de la Nación polaca delimitaban a su vez las influencias arquitectónicas occidentales. La historia nunca había dado un buen trato a los monumentos arquitectónicos en estas tierras. Pero a pesar de ello, muchos de los monumentos se han conservado en buen estado: castillos, iglesias y palacios, a aveces únicos en esta zona o incluso en Europa, con frecuencia son efecto de una minuciosa restauración (como el castillo Real de Wawel en Cracovia), otras veces totalmente reconstruidos después de la última guerra ( como el casco antiguo y el Castillo Real de Varsovia o los barrios históricos de Gdansk y Wroclaw). La localidad de Kazimierz (situada a 140 km al sudeste de Varsovia) a orillas de Vístula, es un ejemplo de arquitectura medieval bien conservada. Cracovia, en cambio, es un ejemplo de complejo urbanístico gótico-renacentista. Cabe mencionar también la monumental arquitectura de la época socialista y la arquitectura moderna de los últimos tiempos.

También las artes plásticas se vieron influenciadas por las tendencias mundiales. La escuela de la gran pintura histórica está representada por el maestro Jan Matejko, cuyas monumentales obras se basan en acontecimientos históricos. Stanislaw Witkiewicz se convirtió en portavoz del realismo en el arte polaco, y Józef Chelmonski es su principal representante. Durante el periodo de la Vanguardia tuvo su principio el arte moderno, que aprovechaba audazmente los experimentos formales. Entre los artistas cabe destacar al simbolista Jacek Malczewski, Stanislaw Wyspianski, Jézef Mehoffer, así como a los representantes de la escuela impresionista. El siglo XX dio a la cultura numerosos maestros vanguardistas. Del cubismo nació el arte de Tadeusz Makowski; del constructivismo, las obras de Wtadyslaw Strzeminski y Henryk Stazewski.

En la actualidad, Roman Opalka, Leon Tarasiewicz, Jerzy Nowosielski son artistas famosos. Hay que mencionar también a al nueva generación, cuyos representantes son Miroslaw Balka y Katarzyna Kozyra. También es importante la producción artística de los escultores polacos (Xawery Dunikowski, Katarzyna Kobro, Alina Szapocznikow, Magdalena Abakanowicz). Durante el periodo de entreguerras, la fotografía artística y documental polaca adquirió fama mundial. Después de la Segunda Guerra Mundial, gran prestigio adquirió "la escuela polaca del póster", obteniendo grandes éxitos en los años 60. Sus principales representantes son Henryk Tomaszewski y Waldemar Swierzy.

La literatura escrita en lengua placa tiene sus comienzos en el siglo XVI: Los escritores renacentistas abandonaron el latín y empezaron a escribir en polaco. Jan Kochanowski, autor de poemas, epigramas y elegías, es una de las figuras literarias más significativas del renacimiento europeo.

Durante el barroco y el clasicismo, la literatura sirvió de medio de diálogo en una Polonia multiétnica. A la clásica mundial pertenece la novela "El manuscrito hallado en Zaragoza" ("Rekopis znaleziony w Saragossie"), escrita en francés por Jan Potocki. La película basada en ella, rodada por Wojciech Jerzy Has, fue una de la obras cinematográficas preferidas de Luis Buñuel. En el siglo XIX, después de que Polonia dejara de existir como Estado independiente, surgió la gran literatura romanticista. Poetas como Adam Mickiewicz, Juliusz Slowacki y Zygmund Krasinski, se convirtieron en líderes espirituales de una Nación sin Estado, que profetizaban su renacimiento. Una de las figuras más importantes del panorama literario polaco es Henryk Sienkiewicz (Premio Nobel en 1905, por la novela "Quo Vadis"), cuya producción se centra en la tradición histórica.

Muchas de la obras literarias de la primera mitad del siglo XX han surgido como efecto de las influencias multiculturales y los experimentos vanguardistas. Fenómeno único de la cultura del país es la tradición de los confines orientales de Polonia, con sus dos centros culturales -Vilna y Lvov. En estos terrenos surgió un arte multiétnico y multicultural. Allí se desarrollaba la tradición judía y es allí donde nació el jasidismo -corriente mística del judaísmo. Por estas corrientes ya fueron influenciados los poetas romanticistas. Allí fueron escritas las obras de Bruno Schulz, Boleslaw Lesmian y Józef Czechowicz. En cambio en el sur de Polonia, en Zakopane, creó su obra Stanislaw Ignacy Witkiewicz (Witkacy).

Después de la Segunda Guerra Mundial numerosos escritores se vieron obligados a dejar su patria. Muchos de ellos se reunieron en torno a la revista "Kultura", editada en París por Jerzy Giedroyó. Figuras como Witold Gombrowicz, Gustaw Herling - Grudzinski, Cseslaw Milosz y Slawomir Mrozek vivieron y escribieron fuera de Polonia. Zbigniew Herbert, Tadeusz Rózewics, Czeslaw Mitosz (Premio Nobel en 1996), entre otros, son considerados como los poetas más destacados de la segunda mitad del siglo XX. Entre los escritores y dramaturgos de la época destacan: Witold Gombrowicz, Stanislaw Mrozek y Stanislaw Lem (cuento dos futuristas) los reportajes de Hanna Krall (dedicados a judíos polacos durante la II Guerra Mundial) y los libros de Ryszard Kapuscinski, fueron traducidos a numerosas lenguas. La tradición del romanticismo polaco y las consecuencias para la posterior obra literaria son difícil de comprender en detalles si no analizamos primero la historia de Polonia. Sin embargo, la esencia de ese romanticismo, perfectamente comprensible y conocida en el mundo entero, es la música de Federico Chopín, influencia por la tradición y el folklore polaco. Desde 1927, cada cinco años se celebra en Varsovia el Concurso Internacional de Música de Chopín, uno de los eventos musicales de mayor prestigio mundial.

Otros compositores polacos como Karol Szymanowski, Mieczyslaw Karlowics, Witold Lutoslawski y Wojciech Kilar, también compositor de música de cine, han introducido en su obra motivos tradicionales. También son famosos los compositores contemporáneos, como Henryk Mikotaj Górecki y Krzysztof Penderecki, intérpretes de jazz -Krzysztof Komeda, Michal Urbaniak y Adam Makowicz-, así como compositores de música de cine: Zbiniew Preisner y Jan A.P. Kaczmarek.

La escuela cinematográfica polaca, representada por Roman Polanski ("Cuchillo en el agua", "Repulsión", "Callejón sin salida", "El baile de los vampiros", "El bebé de Rosmany", "Frenético", "El pianista"); Krzysztof Zanussi (uno de los creadores del "cine de la inquietud moral"), y Andrzej Wajda, entre otros, ocupa un eminente lugar en el panorama artístico mundial. En los años 90 gran fama adquirieron las emocionantes películas de Krzysztof Kieslowski ("Decálogo", "La doble vida de Verónica", "Tres colores"). Agnieszka Holland y Janusz Kaminsk, en cambio, son cineastas que trabajan en Hollywood. También son conocidas en el mundo del cine las películas animadas, basadas en la producción artística de famosos grafistas polacos (Jan Lenica Zbigniew Rybczynska - galardonado con un Óscar en 1983). Uno de los fenómenos artísticos reconocidos mundialmente, es el teatro vanguardista polaco. El teatro experimental fue creado por Jerzy Grotowski. Uno de los autores más interesantes del siglo XX fue Tadeusz Kantor, pintor y creador del "Teatro de la muerte", Su obra más conocida es el espectáculo "La clase muerta". Polonia ofrece gran variedad de acontecimientos culturales. Estando allí tendremos la posibilidad de asistir a prestigiosos festivales internacionales (como Wratislavia Cantans, en "Wroclaw" o "El Otoño Musical de Varsovia"), y podremos visitar museos, donde encontraremos interesantes colecciones. "La dama con armiño", de Leonardo da Vinci (Museo Nacional de Cracovia), el altar de Veit Stoss, esculpido en madera (Iglesia de Nuestra Señora, en Cracovia) o "El Juicio final", de Hans Memmling (Museo Nacional Gdansk), son obras de fama mundial. También merecen ser mencionados el Museo del Poster de Wilanów y los interesantísimos museos etnográficos. Al panorama cultural polaco contemporáneo hay que sumar las múltiples fiestas locales y tradicionales.

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