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Polonia

Historia

El águila blanca, escudo del Estado polaco, es reconocible entre los símbolos políticos europeos desde hace más de mil años. Los primeros habitantes del territorio polaco pertenecían a la tribu eslava, los Polanos, que habitaban en la temprana Edad Media el actual territorio de Polonia. Fueron ellos quienes unificaron, en los siglos IX y X, las tierras situadas en las cuencas de los ríos Vístula y Oder.

El momento decisivo de la historia de país fue el año 966, cuando el duque Mieceslao I abrazó la fe cristiana. Desde entonces Polonia pasó a formar parte de la civilización europea occidental. El joven Estado polaco se convirtió rápidamente en socio de sus vecinos. En el año 1000, el Rey de Germania y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, Otón III, peregrinó a al tumba de San Adalberto en Gniezno, capital de Polonia en aquel entonces. Este hecho, aparte de su significado religioso, tuvo también repercusiones políticas. El emperador pretendía unificar el mundo cristiano, al que Polonia también pertenecía. En esta idea de hace un milenio, algunos historiadores ven nacer la idea de una Europa unida. En 1025, veinticinco años después de esta peregrinación, conocida en la historia polaca como el Congreso de Gniezno, Boleslao I (Boleslaw Chrobry) se proclamó primer rey de Polonia.

El rápido desarrollo económico del Estado Polaco medieval se produjo gracias a la fundación de ciudades, conforme con el derecho de asiento germánico, así como el asentamiento de diferentes órdenes religiosas. En las ciudades entonces fundadas -Cracovia. Poznan, Gniezno, Torun, Gdansk, Wroclaw- se construían iglesias góticas, se desarrollaba el comercio y florecía el arte medieval.

La dinastía de los Piast, fundadora del Estado polaco, reinó hasta el siglo XIV. Su último representante, el rey Casimiro el Grande (Kazimiers III Wielki), convirtió a Polonia en un país de Europa Central. El matrimonio de Eduvigis de Anjou, reina polaca de origen húngaro, con Ladislao Jagellón, duque de Lituania, dio principio al reinado de la dinastía de los Jagellones. Esto condujo a su vez a una pacífica cristianización del Estado lituano. Durante el reinado de Eduvigis (hace poco proclamada santa), se produjo la unión de Polonia y del gran Ducado de Lituania, país límitrofe con Polonia por el oeste. En 1569, año de la proclamación de la unión real entre los dos Estados (Unión de Lublin), la República de las dos Naciones, con capital en Cracovia, era un moderno Estado europeo, uno de los más poderosos y ricos del continente. El reinado de los Jagellones supuso para Polonia un "siglo de oro", periodo de prosperidad económica y florecimiento cultural. La rama fundamental de la economía en aquel entonces era el comercio marítimo de cereales, llevado a cabo con países europeos a través del puerto de Gdansk. Así pues, Polonia se convirtió en el granero de Europa. En el año 1364 fue fundada la Universidad Jagellona de Cracovia. En la misma época se reconstruyó al estilo renacentista el Castillo Real de Wawel, en Cracovia. Gran auge tuvieron también el arte, la ciencia y la literatura escrita en lengua polaca.

Con la extinción, en el siglo XVI, de la dinastía de los Jagellones, surgió en Polonia un sistema político único en la Europa de aquellos tiempos. Mientras que en Oriente reinaba el despotismo y en Occidente el absolutismo, en Polonia florecía la democracia de la nobleza. En aquellos tiempos el estamento noble suponía un 10% de total de la población -una cifra bastante elevada. La nobleza influía sobre el destino del Estado y las decisiones del monarca. Ya a partir del siglo XIV sus representantes debatían formando gremios locales, llamados pequeñas dietas. Poco después se instauró el Parlamento, llamado también Dieta. En el año de 1505 el rey se comprometió a respetar la regla, conocida bajo el nombre latín de "nihil novi" -nada nuevo. Esto significaba que cualquier decisión política a ser tomada por el rey, necesitaba el visto bueno de los representantes de la nobleza. A partir del año 1573 la nobleza elegía al monarca en libre elección, y éste, bajo juramento, estaba obligado a proteger sus derechos y libertades, especialmente su inviolabilidad y la libertad de culto.

En el siglo XVII se trasladó la capital de Polonia de Cracovia a Varsovia, efecto de la política exterior del país, cuya atención se centraba más en el Este (Rusia) y en el Norte (Suecia). Gobernada por reyes electos, Polonia luchó contra los suecos y los turcos, en dos guerras de crucial importancia para la posterior geografía europea. Después de la victoria del rey Juan III Sobieski sobre los turcos que asediaban Viena en 1683, la nobleza desarrolló una ideología que consideraba a Polonia como el "baluarte del cristianismo" o " antemurale christianitatis", cuya misión era proteger a la civilización cristiana de la amenaza de Oriente, y allí es donde veía su papel político a desempeñar. Hoy podemos constatar, que esta ideología surgió como respuesta al auge económico y los éxitos militares de Rusia y el Imperio Turco. Debido a su situación geográfica y el cruce por sus territorio de la ruta comercial de Este a Oeste, por el país han pasado numerosos comerciantes, viajeros, misioneros y artistas.

"La historia de Polonia está determinada por su geografía -de eso no cabe duda. Encerrada en la llanura de Europa Central, sin fronteras naturales, ha luchado por sobrevivir con Rusia y Alemania en una lucha desigual" - señala el historiador británico Norman Davies, especialista en historia de Polonia. El auge de las potencias vecinas, así como la tergiversación de la democracia de los nobles, imposibilitaron una eficaz administración y causaron el debilitamiento del Estado. En el siglo XVIII, Polonia, de una potencia europea, pasó a ser objeto de política de la naciones limítrofes: Austria, Prusia y Rusia. En el año 1772 por primera vez ocuparon parte de su territorio. Entre la nobleza polaca hubo fuerzas que intentaron reformar el Estado. El 3 de mayo de 1791 el Parlamento polaco proclamó la Constitución, cuyo fin era salvar y modernizar el Estado, de acuerdo con las corrientes del Siglo de las Luces. Fue la primera Constitución en Europa (la Constitución francesa fue proclamada cuatro meses después), y segunda en el mundo, después de la norteamericana.

Sin embargo, las reformas progresistas proclamadas por la Constitución del 3 de mayo nunca llegaron a ponerse en práctica. En 1793, Rusia y Prusia llevaron a cabo el segundo reparto de territorios polacos. Dos años después, junto con Austria, las tres potencias repartieron entre sí el resto de los territorios del País. Polonia desapareció del mapa de Europa más de 100 años.

Luchando al lado de Napoleón y en varias sublevaciones nacionales (en 1830 y en 1863) por su libertad y la de otros pueblos, desarrollando una literatura y arte de carácter patriótico, los polacos estuvieron presentes en la historia del continente europeo a lo largo del siglo XIX.

Con el fin de la I Guerra Mundial, en noviembre del año 1918, se proclamó el nuevo Estado polaco. Sin embrago, ya en el año 1920 Polonia tuvo que enfrentarse a uno de los totalitarismos del siglo XX. En la batalla de Radzymin (cerca de Varsovia), llamada también "Milagro a orillas del Vístula", el ejercito polaco paró a las tropas soviéticas que se dirigían hacia el occidente.

El 1 de septiembre de 1939 Polonia, como primer país europeo, se opuso militarmente a las tropas del III Reich. Al mismo tiempo, el 17 de septiembre los polacos tuvieron que enfrentar a una gran agresión de la Unión Soviética. En el campo de concentración de Auschwitz, creado inicialmente para los patriotas polacos y transformado posteriormente en el mayor cementerio del mundo, perdieron la vida cerca de un millón y medio de personas de diferentes nacionalidades, en su mayoría judíos, muchos de ellos origen polaco. De los territorios ocupados por la URSS, cientos de miles de polacos fueron deportados a campos de trabajo del Gulag, ubicados en el interior de Rusia, y miles de oficiales del ejército y de la policía fueron asesinados en campos de prisioneros, entre otros, en Katyn. Al mismo tiempo y a pesar de carácter de territorio soberano, Polonia se convirtió en uno de los aliados más importantes de la coalición atihitleriana. Las tropas polacas lucharon en todos los frentes de la II Guerra Mundial. Dentro del país se desarrolló a gran escala, antes desconocida en la historia, un movimiento clandestino de liberación nacional, cuyo fin era la lucha armada ( p.ej. el Ejército Nacional), el espionaje y el sabotaje.

Los acuerdos de Yalta, firmados por Churchill, Roosevelt y Stalin, prejuzgaron, sin embargo, que, terminada la guerra, en vez de convertirse en un Estado independiente, Polonia se convertiría en un satélite de la URSS. Al final de la II Guerra Mundial, en Polonia entraron las tropas del Ejército Rojo, liberando el país de la ocupación alemana, pero implantando a su vez un régimen político económico desconocido en la tradición polaca.

A consecuencia de la II Guerra Mundial, cambió radicalmente el territorio de Polonia: el país perdió las provincias del Este, pero le fueron asignadas tierras en el Oeste, pertenecientes antes de 1945 a Alemania); el país perdió a seis millones de sus ciudadanos (tres millones fueron judíos) y sufrió grandes destrozos. Su capital, Varsovia, se convirtió en símbolo de la época. En 1939 fue bombardeada por los nazis, aterrorizada durante la ocupación, privada de sus habitantes y dos veces incendiada: en 1943, durante la sublevación del barrio judío, convertido antes en ghetto, y en 1944, durante la insurrección ciudadana contra los nazis. La destrucción de Varsovia fue tan grande, que en el año de 1945 se puso en duda la posibilidad de restablecer la capital de Polonia en esta ciudad.

La República Popular de Polonia, establecida después de la II Guerra Mundial, era un Estado dependiente de la Rusia soviética, como otras naciones de Europa Central. Al igual que otras naciones de Europa Central y Oriental, entró en la esfera de influencia y control de la URSS. Los comunistas, después de haber falsificado las elecciones de 1947, se hicieron con el poder eliminando toda oposición. Bajo la presión política de la URSS, el gobierno polaco renunció al Plan Marshall, de ayuda norteamericana, condicionando a al vez la economía polaca a la soviética. La reconstrucción económica del país se llevó a cabo en un clima de nacionalización de las fábricas y planificación central, modelo vigente en la URSS.

Los comunistas no consiguieron someter al sistema a la Iglesia Católica, que para algunos supuso un oasis de libertad y un medio de contacto espiritual con Occidente.

A pesar de la implantación de la censura y el control político sobre la vida cultural y artística, las acciones represivas contra las estructuras eclesiásticas y todo tipo de oposición, Polonia gozaba de una cierta libertad dentro del bosque comunista. La falta de democracia, el aislamiento político del país y la crisis, causadas por las insuficiencias del sistema de planificación centralizado, a menudo causaban masivas oleadas de protesta. En junio de 1956 Poznan fue escena de protestas de obreros, y en otoño del mismo año, contra la voluntad de los líderes soviéticos, se produjeron cambios en el Partido Comunista, cuyo fin era renunciar a los métodos estalinistas de gobierno. Diez años después, en 1968, protestaron los estudiantes e intelectuales polacos. En 1970, las huelgas y manifestaciones que sacudieron los astilleros de Gdansk y Gynia fueron reprimidas violentamente. Durante estas manifestaciones de desaprobación política, se llenaron las cárceles y muchos estudiantes fueron expulsados de las universidades. A finales de los años 60, las autoridades obligaron a dejar el país a muchas personas de origen judío.

 

 

Al principio de los años 70 tuvo lugar un cambio generacional en el seno del Partido Obrero Unificado Polaco (POUP), El nuevo equipo optó por la liberalización política y la modernización económica. La importación de nuevas tecnologías ocasionó una gigantesca deuda exterior. Aparte de la existencia de estructuras de la Iglesia Católica opuestas al sistema político, a mediados de los años 70 surgió en Polonia una oposición ilegal, democrática y pluralista, cuyo funcionamiento se basaba en una resistencia no armada. El factor moral potenciador de la oposición ciudadana y de las élites intelectuales contra el régimen, fue la elección en 1978 de Karol Wojtyla, cardenal de Cracovia, como Papa, y su primera visita a Polonia.

En agosto de 1980, a consecuencias de las dificultades económicas, estallaron nuevas huelgas en las ciudades costeras polacas. Lech Walesa, un obrero de 37 años expulsado del trabajo por su actividad política, tuvo que saltar a través de la valla del astillero de Gdansk para unirse a los demás trabajadores en huelga. Más adelante, junto con un grupo de intelectuales, encabezó la protesta obrera.

Este fue uno de los hechos históricos estrechamente vinculados con el principio del fin de la época comunista en el "bloque del Este".

En septiembre de 1980 se formó Solidaridad -el primer movimiento social independiente en el bosque soviético en forma de sindicato- que unía bajo el mismo lema a representantes de todas las clases sociales.

Solidaridad se convirtió en un movimiento masivo, reuniendo a 10 millones de personas; uno de cada tres polacos adultos se hizo miembro del sindicato, entre ellos hubo numerosos miembros del partido comunista.

Solidaridad exigía la democratización, la satisfacción de las demandas sociales, así como la supresión de la censura. La ansia de mantener el poder, así como la presión política de la URSS, causaron que tomara el poder en el POUP un grupo de militares. Observando el desarrollo de los acontecimientos, las autoridades se vieron obligadas a implantar, en diciembre de 1981, la ley marcial. Todos los dirigentes de la oposición, incluido Lech Walesa, fueron internados. El aumento en los años siguientes del descontento social, y a su vez de la fuerza de la oposición, así como las dificultades económicas y la situación política internacional, obligaron al gobierno a ceder sucesivamente. En los años 80 las autoridades llevaron a cabo superficiales reformas del sistema político, introduciendo algunas soluciones democráticas; por ejemplo, el Tribunal Constitucional y la Oficina del Defensor del Pueblo.

En el año de 1988, a consecuencia de la evolución de la situación internacional (reformas de Gorbachov) e interina (crisis económica y huelgas) las autoridades optaron por el diálogo con la oposición. En febrero de 1989, por primera vez en la historia de Polonia de la posguerra y por primera vez en la historia de los países del bloque comunista, representantes del gobierno y de la oposición se sentaron a una simbólica mesa redonda. De este modo se inició una revolución pacífica y se acordaron las normas de participación de la oposición en el gobierno.

En junio de 1989, previamente garantizada la mayoría de los escaños para la parte comunista, tuvieron lugar elecciones para el Parlamento con las participación de la oposición. Pero a pesar de ello, el puesto de Primer Ministro pasó a manos de un representante de la oposición. De este modo se formó un gobierno de Solidaridad encabezado por Tadeusz Mazowiecki. Este hecho dio un impulso a rápidos cambios en Europa Central y Oriental. Como consecuencia de ello cayeron el Muro de Berlín y la Unión Soviética, terminó la Guerra Fría y Polonia volvió al seno de los países democráticos. En el año de 1990 el Gobierno de Mazowiecki llevó a cabo amplias reformas económicas propuestas por Leszek Balcerowicz, cuyo fin era liquidar la hiperinflación, liberalizar de la economía e iniciar la privatización.

Seguidamente cayó el antiguo sistema político -en enero de 1990 se disolvió el POUP. Surgió un sistema pluripartidista y se introdujo la plena libertad ciudadana. En 1990 Lech Walesa ganó las elecciones presidenciales. En el curso de los años, de los antiguos partidarios de Solidaridad surgieron diferentes partidos políticos rivales para sí. Una vez declarados nulos los antiguos acuerdos internacionales (disolución del Pacto de Varsovia y del Consejo de Ayuda Mutua Económica COMECON)-, Polonia tomó rumbo hacia la integración con los países de Europa Occidental y empezó a desarrollar nuevas relaciones con sus vecinos. En 1991 se firmó un acuerdo de asociación entre Polonia y la Unión Europea, y en 1998 se iniciaron las negociaciones de adhesión. En el año 1999 Polonia se hizo miembro de la OTAN.

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