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| Programa general | Teatro Degollado |
CONCIERTO 13 DE MAYO
Orquesta Filarmónica de Jalisco
Héctor Guzmán, director
Claudia Corona, piano
Lugar: Teatro Degollado
Hora: 12:45 Hrs.
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Programa: Obertura Mexicana de Blas Galindo (1910 - 1993)
Concierto para piano y orquesta de José Rolón (1876-1945)
I- Allegro energico
II- Poco lento/Andante
III- Allegro con fuoco
Intermedio
Chacona en mi menor de Carlos Chávez (1899 –1978)
(Dietrich Buxtehude- 300 aniversario luctuoso)
Tres piezas para orquesta de José Pablo Moncayo (1912 – 1958)
Feria
Canción
Danza |
Orquesta Filarmónica de Jalisco
Por iniciativa del Maestro José Rolón, en el año de 1915, un grupo de músicos jaliscienses comenzó a ofrecer al público de Guadalajara, audiciones de cámara y sinfónicas, estableciendo el punto de partida para la que, en el futuro, sería la Orquesta Sinfónica de Guadalajara. Entre 1915-1924, la Orquesta fue manejada por la Sociedad de Conciertos, que funcionaba mediante una mesa directiva, recibiendo apoyo económico de la iniciativa privada y una subvención del Gobierno Estatal; ésta fue suspendida en 1923, resultando en la disolución del organismo. Los músicos, sin embargo, siguieron trabajando para impedir que la Orquesta desapareciera, y lograron que el Gobernador José Guadalupe Zuno brindara apoyo económico; debe mencionarse la dedicación que Don Pedro González Peña tuvo para la Orquesta, hasta el 1939.

En febrero de 1942, cuando Guadalajara celebraba el 4º centenario de su fundación, paseaba por la ciudad el Maestro Leslie Hodge, quien escuchó interpretar varias piezas clásicas a algunos músicos, se les acercó con ánimo de conocerlos, y al, mismo tiempo los alentó a formar una orquesta. Se le invitó a organizarla y dirigirla. Sus compromisos se lo impedían en ese momento, pero prometió venir una vez concluida la Segunda Guerra. Así, la Asociación de Amigos de la Música solicitó al Gobernador Marcelino García Barragán que garantizara la permanencia de la orquesta, en vista del ofrecimiento del Maestro Hodge, quien se convirtió el primer director de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara. Este patrocinio se mantuvo hasta 1950, en el que se formó Conciertos Guadalajara, A.C., que se encargó de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara con subvenciones económicas de los gobiernos estatal y municipal, así como de la iniciativa privada.

En 1971 la Orquesta Sinfónica de Guadalajara pasó a ser un organismo del Departamento de Bellas Artes del Estado de Jalisco, que desde entonces la manejó artística y económicamente.
Reconocida como una orquesta dúctil y de versatilidad por los directores que trabajaron con ella, la Orquesta Sinfónica de Guadalajara tuvo un promedio de 60 presentaciones al año, entre conciertos, ópera y ballet, dirigida por figuras como Leslie Hodge, Abel Eisemberg, Helmut Goldman, Eduardo Mata, Kenneth Klein, Hugo Jan Huss, Francisco Orozco, Manuel de Elías, José Guadalupe Flores, Guillermo Salvador y Luis Herrera de la Fuente. Participaron como solistas Paul Badura-Skoda, Claudio Arrau, Jörg Demus, Henryk Szeryng, Plácido Domingo, Alfred Brendel, Bernard Flavigny, Jean Pierre Rampal y Narciso Yepez, entre otros.
En 1988 la Orquesta Sinfónica de Guadalajara cambia de nombre, con lo que nace la Filarmónica de Jalisco. La intención era que su utilidad sinfónica se extendiera a todo el Estado. Esta organización ha sido integrada en base a una estricta audición de atrilistas aspirantes, cuya selección garantiza la homogeneidad sonora del rendimiento técnico de sus miembros. Esto nos permite considerar que la Filarmónica de Jalisco pueda afrontar con gallardía y decoro todo tipo de repertorio, incluidas las obras más ambiciosas de los últimos años. Desde Mayo de 2004 el maestro Héctor Guzmán es el nuevo titular de la Filarmónica de Jalisco.
Integrantes OFJ
Director Titular
Héctor Guzmán Mejía
Concertino
Sava Latsanich Belecanich
Co-Concertino
Jolanta Michalewicz Brucz
Concertino Honorario
Salvador Zambrano Origel
Violines I
Ignacio Sandoval Romero
Efraín González Anaya
Juan José Reyes Barreda
José Luis Parra Rodríguez
Alfonso Sida Ulate
Diego Rojas Miramontes
Aurelian Ionescu Georgescu
Luis Cárdenas Saldaña
Radu Iosef Varga Sirbu
Ramón Padilla Gómez
Violines II
Carlos Esteban Pichardo Santillán *
Víctor Padilla Zaragoza**
Miguel Zambrano Origel
Francisco Javier Ledezma Ramírez
César Huízar González
Pedro Aguilar Bautista
Isaúl Sánchez Rivera
José Ascención Acosta Farías
Violas
Robert Carl Nelson*
José de Jesús De Loza Guevara**
Antonio Chavira Méndez
Iouri Fiodorovich Kassian Macarchuk
Hugo Uribe Jauregui
Pedro Barbosa Salazar
José de Jesús Cabrera Zuñiga
Cruz Alberto De Loza Guevara
José Alonso Pérez Hernández
Violonchelos
Costinel Florica*
Petr Ziatkov **
Emmanuel Issac Ramírez Ríos
Humberto Ramírez Hermosillo
Felipe de Jesús Gutiérrez Robledo
Anayeli Tapia Chacón
Ramón Becerra Caro
Antonio Álvarez García
José de Jesús Mateos Sezate
Eduardo Javier Mendizabal Montes
Contrabajos
Hipólito Ramírez Durán*
José Isabel Navarro García**
Salvador Gómez Tachiquín
Mario Ballesteros García
Ryszard Ronowicz Borash
Marco Antonio Valencia Velasco |
Flautas
Nury Ulate Solís *
Andrzej Witold Bozek Zaczek**
Pedro Velázquez Cardoso
Oboes
Carrie Ellen Smith *
Domingo Damián Ramírez Espinoza**
Manuel Mateos Sezate
Corno Inglés
Nancy de la Caridad Calcedo Goytizolo
Clarinetes
Charles Edward Nath Ennis *
Carlos Ramírez Loesa**
Francisco Morán Espinoza
Fagotes
Luciano Pérez González**
Igor Kozlovski Vladimirovich**
Cornos
Stephen Dale Wenrich Morrill *
Frank Callaway Strauch**
Oscar Morales Camacho
Mario Ponce Zúñiga
Colleen Louise Blake Harter
Trompetas
Federico Palacios Jiménez*
Araceli Villalvazo Robles **
Salvador Hoyos Quezada
Trombones
Bonifacio Padilla Rivera*
Arturo Navarro Esqueda
Trombón Bajo
Blas Asunción Padilla Mendoza**
Tuba
Manuel Cerros Guevara*
Arpa
Guadalupe Fabiola Corona Pérez*
Timbales
Felipe de Jesús Espinoza Gallardo*
Percusiones
Jorge Eduardo Aceves Cisneros**
Juan Ramón Aceves González
Alfredo Tiscareño Castellanos
Gustavo Ortiz López |
Administración
Gerente General
Martha Inés Ramírez Aguilera
Gerente Administrativo
Emilio López Cruz
Gerente de Operaciones y
Recursos Humanos
César Tena Ramírez
Jefa de Difusión y RP
Ingrid Deira Crespo Velázquez
Bibliotecario y Copista
Rodolfo Flores Almaraz
Asistente de Dirección
Ana María Delgadillo Morán
Asistente de Promoción
Roberto Vázquez De La Paz
Auxiliar Contable
Lucia Selene García Soria
Secretaria
Micaela Nuño Carmona
Ayudantes de Orquesta
Juan José Bautista Segura
Gustavo Siordia Arizaga
Juan Moisés Quintana Macías
Chofer
Luis Ignacio Vázquez Delgado
Intendencia
Araceli López Navarro
Servicio Social
Estefanía Hernández |
*Principal de sección
** Co-principal
Héctor Guzmán
Director titular
Reconocido internacionalmente como uno de los músicos mexicanos más sobresalientes en la actualidad, es director titular de las sinfónicas de Plano, Irving y San Angelo en los Estados Unidos. En el 2004, después de resultar ganador del concurso internacional: Siete Directores por una Batuta fue nombrado director titular de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, reiterando su lugar como una de las figuras en el podium de más importancia en México y en el mundo.
Ha sido director huésped de importantes orquestas: OFUNAM, Xalapa, Estado de México, Cámara de Bellas Artes, Vivaldi de la Cd. de México, Monterrey, Filarmónica de la Cd. de México, Sinfónica Nacional, así como las orquestas de Dallas, San Antonio, Wheeling, la Sinfónica Nacional de la República Dominicana, la Collegium Orchestra de Praga en la República Checa, la Filarmónica de Japón y la Orquesta Amadeus en Ruffano, Italia.
Nacido en Fresnillo, Zacatecas, Guzmán estudió en el Conservatorio Nacional de Música en México con Victor Urban y posteriormente en la Southern Methodist University y la Universidad del Norte de Texas, bajo la guía del célebre maestro Robert Anderson. A través de su trayectoria en estas instituciones, fue ganador de los concursos “Manuel M. Ponce”, “Solistas del Conservatorio” y en 1978, obtuvo para México el segundo lugar del concurso de órgano más importante en el mundo, el Grand Prix de Chartres celebrado en Francia.
Ha contado con la guía en dirección orquestal de Anshel Brusilow (Philadelphia Orchestra), Helmuth Rilling (Universidad de Oregon), Carlo Maria Giulini (Accademia Musicale Chigiana, Italia), y su gran amigo y maestro Eduardo Mata.
En el 2004, Héctor Guzmán fue nombrado Ciudadano Distinguido por su estado natal Zacatecas. Asimismo, recibió la Medalla de Plata 2004 otorgada por la sociedad americana: Sons of the American Revolution por su contribución artística a nivel mundial y desde el 2000 esta incluido en el libro Grandes Músicos del Siglo XX, editado por el Instituto Biográfico de Cambridge, Inglaterra.
En reconocimiento a su labor internacional, Héctor Guzmán ha sido honrado con premios como la Lira de Oro en México, el Meadows Award, el premio Director per Excellence, otorgado por el Instituto Tecnológico De Vry, en los Estados Unidos y la Medalla al Mérito Artístico 2005, la más alta condecoración otorgada por el gobierno del Estado de México a través del Conservatorio de Música del Estado de México. Asimismo fue galardonado con la Medalla al Mérito Artístico Candelario Huizar 2006 que le fue otorgada por el gobierno de Zacatecas.
Claudia Corona
Pianista
Nació en México en 1976. Se graduó con mención honorífica como pianista concertista en la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana, en 1996 obtuvo el grado de maestría en la Escuela Superior de Música de Friburgo, Alemania, siendo becada por el DAAD (Intercambio Académico Alemán). Su primera presentación en público fue a los 4 años de edad y su debut como solista a los 8 años, con el Concierto en re mayor de J. Haydn, siendo la solista más joven en temporada de la Orquesta Sinfónica de Xalapa (México).
Desde muy temprana edad se inició en la música, bajo la guía de su madre. Ha recibido clases de reconocidos maestros, entre ellos de su padre Alejandro Corona, Néstor Castañeda, Edith Picht-Axenfeld, Robert Levin, Michel Béroff y Pascal Rogé.
Se ha presentado como solista con las principales orquestas de México bajo la dirección de Luis Herrera de la Fuente, Enrique Diemecke, John Giordano, Francisco Savín, Fabio Mechetti, Ronald Zollman, Graziella Contratto, Alfred Savia, Jorge Mester, José Guadalupe Flores, entre otros, y recientemente con la Orquesta Sinfónica de Saarlouis (Alemania) bajo la direccion de Manfred Neuman, tocando el Segundo Concierto de S. Rachmaninoff. Junto a su actividad concertística internacional, ha realizado numerosas grabaciones para radio y televisión.
Además de clases privadas, ha impartido clases maestras en las Universidades de Baylor, Texas y Emory, Atlanta, (E.U.), así como en Xalapa, Veracruz. Ha sido ganadora de varios premios y concursos en México y Estados Unidos. A principios de 2005 fue invitada como jurado en el 57th Hong Kong Schools Music Festival.
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Desde 1994 C. Corona reside en Alemania. Ha hecho dúo y música de cámara con distinguidos músicos, entre los que destaca Pascal Rogé, con quien tocó en diversas ocasiones el Concierto para dos pianos y orquesta de Francis Poulenc, recibiendo excelentes críticas por parte de la prensa. En 2001 Claudia Corona participó en México en un proyecto conjunto, con el cual obtuvo una beca del Fideicomiso para la Cultura México-Estados Unidos, para realizar la comisión de dos tríos a los compositores Horacio Uribe y David Dzubay, así como un triple concierto a Samuel Zyman. En junio de 2006, C. Corona realizó el estreno latinoamericano del triple concierto en México.
Además de abarcar el repertorio clásico, con especial énfasis en el repertorio francés, Claudia Corona ha incursionado en el ámbito de la música latinoamericana, tanto para piano solo, como música de cámara y repertorio con orquesta. En recientes conciertos ha tocado los conciertos para piano y orquesta de los compositores mexicanos José Rolón y S. Zyman.
En 2000 fue apoyada por el FONCA para grabar su primer disco compacto: Claudia Corona toca Música Latinoamericana. Dentro de las grabaciones en mp3 de aniversario de la Orquesta Sinfónica Nacional, se encuentra su grabación en vivo del Tercer Concierto para piano y orquesta de Sergei Rachmaninoff, realizada en 1998. En proceso se encuentra un nuevo disco compacto para piano solo, con música francesa y latinoamericana.
Blas Galindo
Compositor
Prodigioso músico y compositor, incursionó en los géneros sinfónico, coral, de cámara, ballet, música de banda, para solistas, teatro y cine.
Nació el 3 de febrero de 1910 en San Gabriel, Jalisco, México, y murió el 19 de abril de 1993.
De origen indígena, a los 19 años interpretaba el órgano de la iglesia local y un año después el clarinete en una banda. Ingresó al Conservatorio de Ciudad de México en 1931 y estudió con Chávez, Rodríguez Viscarra, Guisar y Rolón. Al retornar en 1935 de una escuela rural de profesores, formó con Ayala Pérez, Contreras y Moncayo el “Grupo de los Cuatro” dedicado a promover sus obras y crear una música mexicana usando instrumentos y melodías indígenas.
Con el apoyo de Chávez, fue introducido al público neoyorquino en un concierto realizado en el Museo de Arte Moderno el 16 de mayo de 1940, el que incluyó Sones de Mariachi, un colorido potpurrí de serenatas callejeras mexicanas que sigue siendo su obra más interpretada. Estudió con Copland en el Berkshire Music Center (1941-1942), donde se presentó ese último año su suite orquestal Arroyos. Continuó su formación en el Conservatorio hasta 1944, y después de tres años como profesor de armonía, contrapunto y composición en esta entidad, fue nombrado su director, ocupando el cargo entre 1947 y 1961.
En 1947 fue nombrado director del Departamento de Música del Instituto Nacional de Bellas Artes, y en 1949 fue invitado como jurado a la Competencia Chopin en Varsovia, aprovechando esta visita a Europa para conocer las escuelas musicales de siete países. Desde 1960 a 1965 fue director musical de la Orquesta Sinfónica del Instituto Mexicano de Seguro Social, y en la primavera de 1964 condujo las apariciones en Madrid del Ballet Popular Mexicano. En 1964 recibió el Premio Nacional de Arte y en 1966 fue miembro fundador.
En 1983 le fue otorgado el Galardón Ocho Columnas, y en agosto del mismo año el gobierno del Estado de Jalisco lo hizo acreedor del Premio Jalisco, en un evento donde el maestro Galindo dirigió a la Orquesta Sinfónica de Guadalajara y tuvo como solista a la pianista mexicana María Teresa Rodríguez, además de estrenar su Obertura Mexicana número 2, que contiene, entre otros temas de inspiración nacional, la popular canción “¿Qué te ha dado esa mujer?” La Organización de Estados Americanos (OEA) le entregó el Premio Interamericano de Cultura, en 1992.
Galindo ha compuesto siguiendo todos los estilos de moda, desde el folclore más condimentado y obras muy disonantes, hasta música con espectáculos de luces y obras contrapuntísticas abstractas.
Entre sus más de 150 obras, además de las ya mencionadas, se encuentran: Concierto para flauta y sinfónica de viento, Concierto para violoncello y orquesta y Letanía erótica.
Obertura Mexicana No. 2
En 1981 compuso su “Obertura Mexicana No. 2”, donde deliberadamente retorma el estilo nacionalista y utilizando dos piezas populares anónimas “¿Qué te ha dado esa mujer?” y “Paloma, ¿de dónde vienes?” logra una partitura fresca con aliento nostálgico y festivo a la vez, que siempre resulta grato escuchar. La obra está dedicada a su amigo Francisco Javier Sauza.
José Rolon
Compositor
(Nació en Zapotlán el Grande, por un tiempo llamado Ciudad Guzmán, Jal., el 22 de junio de 1876; murió en la Ciudad de México, el 3 de febrero 1945).
Discípulo de Francisco Rodríguez, en su localidad natal. Estudió también con su padre, músico aficionado. En 1899 viajó de Zapotlán, al Distrito Federal para oír al pianista Ignaz Paderewsky; entonces decidió consagrarse a la música. En Guadalajara estudió piano y armonía. En 1903 viajó a París, donde perfeccionó su técnica de piano y composición con Moritz Moskowsky y André Géralge, respectivamente. Regresó a Guadalajara y formó la Escuela Normal de Música, que dirigió durante 20 años; estableció y dirigió la Orquesta Sinfónica de Guadalajara encomendada después a Trinidad Tovar e Ignacio Camarena. Hizo un segundo viaje a París para inscribirse en la Escuela Normal Superior de Música, donde completó sus conocimientos de armonía y contrapunto con Nadia Boulanger, y de orquestación y fuga con Dukas, con quienes hizo estrecha amistad. En 1930, ya de regreso en su país, radicó en la ciudad de México e impartió cátedra en el Conservatorio Nacional y dirigió su orquesta de alumnos. En 1931 fue nombrado director de la Sección de Música del Departamento de Bellas Artes y, en 1938, director del Conservatorio Nacional.
En colaboración con el grupo de Chávez, reorganizó la educación musical nacional. Colaboró en las revistas de música más importantes de la época (Música, Revista Musical, etc.) Compuso obras para piano, canto y piano y orquesta sinfónica; entre ellas, la Obertura de concierto (1920), que se estrenó en el teatro Abreu en Abril de 1921, por la Orquesta Sinfónica Nacional bajo la dirección de Julián Carrillo. El propio Rolón dirigió su Sinfonía en Mi menor, en Julio de 1923, en el Teatro Degollado. Entre sus obras de juventud sobresale el Cuarteto Op.16 p. violín, viola, violoncello y piano. En 1930 compuso varias canciones con versos de Xavier Villaurrutia, José Gorostiza y Salvador Novo. De su segundo periodo datan Tres danzas indígenas, El festín de los enanos, Concierto para piano y orquesta y Cuauhtémoc, poema epicodramático, uno de los trabajos más valiosos del periodo nacionalista. En 1961 el gobernador de Jalisco, Agustín Yáñez, ordenó que sus restos fueran depositados en la Rotonda de los Hombres Ilustres de Guadalajara.
Carlos Chávez
Compositor
Nace en Popotla, D.F,. 13 de Junio de 1988. Muere en San Ángel, D.F., el 2 de Agsoto 1978.
Compositor, pianista director de orquesta y catedrático de música. Inició muy pequeño su formación musical: primero estudió piano con su hermano Manuel; luego continuó con Asunción Parra. Posteriormente estudió armonía con Juan B. Fuentes y, desde 1910, piano con Manuel M. Ponce. En 1916 perfecciono piano con Pedro Luis Ogazón, e inició composición con Ponce. Desde entonces ocupó gran parte de su vida en componer música.
En 1918 compuso su primera sinfonía. En 1921 presentó su primer cuarteto de cuerdas y un sexteto con piano. A partir de esas piezas llamó la atención por su particular escritura. Conoció a las personalidades artísticas mas destacadas de México de aquél tiempo, entre ellos José Vasconcelos, quien le encargó el ballet El Fuego Nuevo; organizó entonces una serie de conciertos de música moderna, en los que participaron sus colaboradores Francisco Agea y Lupe Medina.
En 1922 casó con la pianista Otilia Ortiz. Ese mismo año marchó a Nueva York, y poco después a Europa, estudiando nuevas formas musicales. En Alemania fueron publicadas algunas de sus piezas para piano. En 1923 regresó a México e introdujo una gran cantidad de música nueva, y volvió a organizar recitales en la capital del país a fines de 1923 regresó a EU. Retornó a México en 1924 y fue nombrado inspector de Música de la Secretaría de Educación Pública.
Ingresó como pianista al Cine Olimpia, dónde improvisaba música de fondo para las proyecciones mudas. En 1926 marchó a Nueva York y presentó su ballet HP; con Aarón Copland realizó numerosas experiencias artísticas y con él llevó una gran amistad.
En 1927 la UNAM le otorgó una beca para que diera continuidad a sus investigaciones. Al año siguiente regresó a México y realizó una intensa labor para conformar una nueva orquesta nacional. Obtuvo gran apoyo por parte del Sindicato de Músicos de la Ciudad de México, y en 1928 logró integrar la Orquesta Sinfónica Nacional, que en poco tiempo tomó su nombre definitivo de Orquesta Sinfónica de México, y que fue encabezada por Chávez como director titular, desde su fundación hasta su desintegración en 1948. El 10 de enero de 1929 fue nombrado director del Conservatorio Nacional de Música.
Creó la Academia de Historia y Bibliografía Musical, la Academia de Investigación de Música Popular y la Academia de Investigación Musical, dependientes del Conservatorio. Ese mismo año fundó el Coro del Conservatorio, que tuvo como director a Luis Sandi. En 1933 fue nombrado jefe del Departamento de Música de Bellas Artes, y Silvestre Revueltas ocupó el cargo de director interino del Conservatorio Nacional. En 1934 abandonó el Departamento de Música de Bellas Artes, para dedicarse completamente a la dirección de la Orquesta Sinfónica de México. Realizó otro viaje a Nueva York en 1935, de entonces data la Sinfonía India.
En 1946 se crea el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) y Chávez es Nombrado su director general; desde ese puesto consiguió un importante apoyo oficial a las formas artísticas del país: fortaleció el Conservatorio Nacional; creó la Academia de la Danza Mexicana; organizó numerosos conciertos y encargó obras a los compositores mexicanos más destacados entre las nuevas generaciones (De entonces proceden las óperas Carlota, Elena y La Mulata de Córdova). En 1952 renunció al puesto de director del INBA, para consagrarse a la composición y a la dirección. De sus numerosos discípulos brilló especialmente el Grupo de los Cuatro (Galindo, Ayala, Moncayo y Contreras), y en otra generación el Grupo del Taller de Composición (Mata, Lavista, Villaseñor, Estrada, etc) Como compositor, gran parte de su obra está elaborada en una inspiración india y ya no mestiza, como fue la de su maestro Ponce.
El profundo análisis estético y técnico del arte es una de sus grandes características (reflejada en sus ensayos Hacia una nueva música, y El pensamiento musical), y ello explica la compleja evolución que le condujo a una segunda etapa, a la cual pertenecen obras como Discovery, para orquesta, y la oda sinfónica Clío (Ambas 1969), igualmente prolija y mixta en sus posibilidades acústicas.
Encabezó numerosos proyectos, donde fue estrecho colaborador de Rodolfo Halffer, Luis Sandi, Silvestre Revueltas, Candelario Huízar, Igor Stravinski, Bruno Walter, Leopold Stokovisky, Diego Rivera, Frida Kahlo, José Clemete Orozco, David Alfaro Siqueiros, Javier Villaurrutia, Alí Chumacero, Salvador Novo, etc.
Chacona en mi menor (original de Dietrich Buxtehude)
Si alguien insistiera, con mucha necedad , en que definiese las características esenciales de una “buena” chacona, respondería sin dudarlo un momento: “Deberá, a fin de cuentas, ser como el sonido de la Santa Teresa en éxtasis, de Bernini, orgasmo místico que volatiliza el blanco mármol que le da cuerpo”. Así sonará, creo yo, una “buena”chacona. O, con boca de San Juan de la Cruz en sus Coplas a lo Divino, diría: “Tras de un amoroso lance,/ y no de esperanza falto,/ volé tan alto, / que le di a la caza alcance./ Para que yo alcance diese/ a aqueste lance divino, tanto volar me convino, / que de vista me perdiese;/ y con todo en este trance / en el vuelo quedé falto; / mas el amor fue tan alto, / que le di a la caza alcance”.
El origen de la chacona es un lío. Sólo para dar una breve idea de ello, incluiré aquí el resumen de un extensísimo artículo que hizo el musicólogo Adolfo Salazar al respecto, en el primer volumen de la revista mexicana Nuestra música, en 1946: “…podría resumirse de este modo: Primero, como vocablo, la chacona quizá sea en castellano una aceptación viciosa de la manera de escribirse chaconda, desde el siglo XIII al XV; Segundo, pudo haber pasado el vocablo a la América española, lo más probablemente sin baile; Tercero, se bailaría allí y vendría (o iría) de retorno a España en el siglo XVI, en que los músicos no la conocían todavía por tal nombre, aunque sí lo fundamental de su procedimiento de escritura, con otros títulos, entre ellos el de cazona; Cuarto, avanzando este siglo o entrando el siguiente, pasó el vocablo a Italia y Francia bajo el aspecto de danza; Quinto, en Francia, a lo menos, se convirtió en danza de salón, de ballet y de ópera, con aquellas características y ya sin carácter popular español; Sexto, en el siglo XVII la chacona (ciaccona) es música de cámara en Italia y Francia, siempre con los caracteres de la canzona. Como danza de salón, más bien degenerada, vuelve a España y no tarda en desaparecer en este carácter”.
Según el Oxford Companion to Music: “...la chacona y la passacaglia (pasacalle) son dos formas musicales que pronto se volvieron prácticamente indistinguibles…Ambas provienen de danzas; la chacona al parecer de España (donde se consideraba de proviniencia sudamericana, traducción: “hispanoamericana”; algunos aún no saben geografía, e ignoran que la Nueva España también estaba en Norteamérica); y la passacaglia, de otra danza que provino sea de España o Italia. Ambas eran bailes lentos con tres tiempos por compás, y su música aparentemente compartía la peculiaridad de construirse sobre un bajo ostinato.

“La pasaacaglia aún se bailaba en Francia a principios del siglo XVIII. Antes de esto, chacona y passacaglia sirvieron como base de numerosas obras musicales, y fueron denominadas de un modo u otro indistintamente por varios compositores… Incluso, en ocasiones ambos términos fueron aplicados a la misma pieza, como en la “Chiacone” de la opera Paris y Helena, de Gluck, que reaparecerá en Ifigenia en Aulide con el título de “Passecaille”.
“Los compositores para teclado de fines del siglo XVII y principios del XVIII, utilizaron mucho esta forma (en cuanto a piezas elaboradas sobre un bajo Ostinato en compases de tres tiempos), y los mejores ejemplos se encuentran en Frescobaldi, Buxtehude, Couperin, Andel, Bach y otros”.
Chaconas famosas hay muchas, y passacaglias también. Pese a todos los intentos por diferenciarlas, sólo en el caso de Bach parecen aplicarse las “reglas” para definirlas; así, la monumental chacona que cierra su Segunda Partita en re menor para violín, es especialmente distinta de su Passacaglia en do menor para órgano. Sin embargo, en el grueso de los compositores la confusión es mayor que la concordancia formal; en Ángel, por ejemplo, la passacaglia de la Sétima suite para clave no es muy distinta de su Chacona en sol mayor
Entre las chaconas antiguas destaca el hermoso madrigal “amoroso” Zéfiro torna, de Claudio Monteverde, que lleva el título de ciaccona. Versiones “modernas” y ya muy evolucionadas de esta forma se encuentran en las Variaciones en do menor para piano de Beethoven, y en el movimiento final de la Cuarta sinfonía de Brahms. Y, como último tiempo de su Sexta sinfonía, el compositor que nos ocupa, Carlos Chávez (1899-1978) escribió una monumental passacaglia, que algunos consideran chacona.
Este final sinfónico seguramente hunde sus raíces, por cuanto es un tema con variaciones dentro de un molde formal muy específico y libre a la vez, en el trabajo que Chávez realizó sobre la Chacona en mi menor de Dietrich Buxtehude (cuyo nombre original era Diderik). Antes de seguir adelante, es necesario señalar que el propio Chávez consideraba este trabajo algo más que una simple “orquestación”; se trata, sin duda alguna, de una “realización”, o sea, la metamorfosis que un compositor hace de la obra de otro, hasta volverla completamente suya. Es aquí el caso, pues la realización de Chávez logra un producto del todo distinto al original para órgano.
Buxtehude es todavía un extraño desconocido entre el público de concierto. Si acaso, un dato de diccionario. De origen danés, nació en Oldesloe, Holstein (ahora parte del Alemania), en 1637, y murió en Lübeck en 1707. Fue uno de los depositarios de la gran tradición organística de corte germánico que culminaría con Bach, y sus obras muestran un espíritu casi romántico en términos expresivos, enorme virtuosismo y audacia armónica. Su Tocata y fuga en fa mayor es un ejemplo de ello.
Y fue precisamente su habilidad como organista lo que le permitió sobrevivir al menos en la leyenda, hasta tiempos recientes. Ir a escucharlo era una especie de peregrinaje obligatorio para todo compositor en ciernes en la región germánica, a principios del siglo XVIII. El chisme histórico cuenta que en 1703 ó 1704, Johann Mattheson y Andel fueron a Lübeck para oír, en la Marienkirche, al gran organista y compositor Buxtehude, quien buscaba retirarse de su puesto; pero... para obtener el cargo había que casarse con su hija, y ni Andel ni Mattenson pretendieron aquella sucesión. El dulce retoño de Buxtehude debe de haber sido un poco horripilante, o por lo menos algo feíta, pues cosa de un año después Bach viajó a pie casi trescientos kilómetros para oír “y arrodillarse” ante Buxtehude, y tras permanecer en Lübeck más tiempo del permitido, tampoco obtuvo el puesto… además de haber vuelto soltero (y aliviado) a su casa en Armstadt.
Al igual que Matthenson, Andel Bach y otros muchos, Chávez se rindió ante la belleza de la música de Buxtehude. De la correspondencia de Chávez es posible extraer la siguiente carta, enviada en 1939 por el musicólogo Herbert Weinstock a Chávez: “La Chacona es deliciosa, la orquestación realmente magistral; pero, como todo lo que he oído de Buxtehude, me parece que sufre por un parecido (en nuestras mentes) e inferioridad a obras similares de Bach. No puedo evitar el pensar que, en la mayor parte de los casos, la opinión del tiempo es la correcta y que, por ejemplo, la fama de Buxtehude se ha desvanecido porque, a pesar de toda su maestría de medios y técnica, en realidad no tuvo mucho qué decir”.
Por supuesto, la carta de Weinstock obtuvo pronta respuesta de Chávez: “No estoy de acuerdo con usted acerca de Buxtehude. Realmente creo que tenía absolutamente mucho qué decir y que tuvo buen éxito en decirlo. Es verdad, sin embargo, que siempre será un “precursor” del gran Juan Sebastián (Bach)”.
El juicio de Weinstock, certero o no, es estéril, yermo, aunque se apoye en el cedazo del “tiempo histórico”. Y la orquestación de Chávez, por el contrario, resulta fértil y fructífera. Porque nadie puede acusar a compositor alguno de no ser como Bach, pues él lo fue.
Y aunque estén de moda este tipo de “comparaciones”, es insensato reclamar a alguien por “carecer de la ingravidez de Mozart”, o de la “serena y sublime majestuosidad” de Andel, o de la “cósmica sabiduría contrapuntística” de Bach, como nadie puede condenar a Picasso por no haber pintado como Monet, o como Mondrian, o como Miró, o por no haber escrito los poemas de García Lorca antes que Lorca y de paso en catalán, además de no haber dado clases de diseño a Dalí, y de no haber dicho a Gaudí cómo terminar su Sagrada Familia, antes de morir…
A diferencia de Weinstock, Chávez acierta en su aproximación a Buxtehude: lo revitaliza, lo nutre con su paleta orquestal, le quita la peluca dieciochesca y lo saca un poco del olvido en que permanece. Más aún: hubiera sido muy “fácil” orquestar a Bach y obtener éxito seguro, como hizo Stokowsky en la celebérrima película Fantasía; mas Chávez opta por un compositor preferido por Bach, a quien Buxtehude sí tenía algo qué decirle, porque si Bach algo supo hacer en la vida, fue “escuchar”.
La ejemplar actitud de Chávez es, tal vez, como si se hubiera preguntado: “A ver… ¿qué tenía este señor Buxtehude, que el mismísimo Bach se tomó la molestia de caminar trescientos kilómetros para verlo y escucharlo?”.

Esta orquestación corresponde, un poco, a cierto periodo en que Chávez “estudia” los procedimientos compositivos de la época barroca. Su Chacona fue realizada en 1937, y en 1943 orquestó el Concierto en sol menor, opus 6, No. 1, del veneciano Antonio Vivaldi.
De acuerdo con el joven estudioso Luis Ignacio Helguera, “…de la predilección de Chávez por esta orquestación, que llega al grado máximo de considerarla como obra propia, puede dar cuenta que la ejecutara y grabara sistemáticamente con sus sinfonías. Como una especie de obertura a su trabajo sinfónico, quedó incluida en la grabación de sus seis sinfonías y su Concierto para violín en 1966…”
La Chacona de Chávez-Buxtehude principia con suma delicadeza, con un solo de violín y texturas tenues para las cuerdas. La repetición del tema viene a cargo de una trompeta solista, y a partir de ahí Chávez logra disposiciones acústicas y orquestales cuya majestad y resonancia nada piden a las voces de un gran órgano tubular.
El tema melódico principal, de suyo con cierto carácter místico-erótico (es una buena chacona), se “humaniza” mediante la lengua instrumental multicolor de la orquesta sinfónica. Combinaciones de alientos en unísonos, en acordes que parecen marchar paralelos, permiten que el tema se desarrolle siempre con gran interés. Además, hay ciertos detalles en el número de ensayo 28, por ejemplo, que muestran la preocupación de Chávez por dar a su Chacona la resonancia del órgano en una iglesia, gracias al uso de dinámicas que funcionan a manera de ecos lejanos.
En síntesis, una obra maestra de un compositor injustamente olvidado, que Chávez hizo suya en definitiva. Este “aproximamiento”, sin embargo, imprimió su sello para siempre en el estilo del mexicano, como es posible apreciar en el ya citado final de su Sexta sinfonía y en su zarabanda (obra danza pariente de la chacona y la passacaglia) de La hija de Cólquide, músicas ambas que se desplazan con cierta sabia majestad y un sentido polifónico que algo deben, sin duda, al arte del viejo Kapellmeister Dietrich Buxtehude, el de la hija incasable.
José Pablo Moncayo
Compositor
Nació en Guadalajara, Jalisco, México, en el año de 1912. Cursó estudios en el Conservatorio Nacional, trabajando al tiempo como pianista en cafés y para la radio. En el año 1942, gracias a una beca del Instituto Berkshire, pudo realizar estudios con Aaron Copland, compositor y director de orquesta norteamericano. Fueron compañeros suyos Blas Galindo, Salvador Contreras y Daniel Ayala, en el conjunto de música de cámara bautizado como Grupo de los Cuatro.
En 1931 fue percusionista de la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de México, a la que dirigió en cinco ocasiones en los años de 1936 a 1947; y fue su subdirector y director artístico de 1945 a 1947. En enero de 1950 dirigió la Orquesta Sinfónica Nacional, donde permaneció hasta 1954.
Entre sus obras destacan: Pequeño nocturno (1936), Amatzinac (1937), Sonata para violín (1937), Huapango (1941), Sinfonía No. 1 (1944), Sinfonieta (1945), Tres piezas para orquesta: feria, canción y danza (1947), Homenaje a Cervantes (1947) y Huapango (1958). También: Sonata para violín y cerillo, Tres piezas para piano, Sonatina para piano, Tierra de tempestad, Penatori, Canciones de mar, Fantasía intocable, Danza de los maíces, Romanza de las flores de calabaza, Cuento de la potranca, Homenaje a Carlos Chávez, Tierra (ballet) y, por supuesto, las Tres piezas para orquesta que están incluidas en el programa de esta noche.
Falleció en la Ciudad de México, el 16 de junio de 1958.
Tres piezas para orquesta
Siendo niño se traslada con su familia a la ciudad de México y años más tarde inicia sus estudios musicales, guiados por Eduardo Hernández Moncada, logrando alcanzar un destacado nivel como pianista. Continuó su formación en el Conservatorio Nacional y hacia fines de 1935, junto con sus amigos Daniel Ayala, Salvador Contreras y Blas Galindo (Grupo de los Cuatro), presentaron en el Teatro Orientación, de la Ciudad de México, un Concierto con música compuesta por ellos, todos discípulos de Carlos Chávez.
Blas Galindo afirma que en algunos de los primeros trabajos de Moncayo se aprecian influencias veladas de giros melódicos Ravelianos.
Desde 1929 hasta 1947 perteneció a la Orquesta Sinfónica de México, al principio como percusionista, después como subdirector y finalmente como director artístico, de manera que adquirió un hondo conocimiento de la sonoridad del aparato orquestal, lo cual determinó que la mayor parte de su producción se diera en el género sinfónico: la “Sinfonietta” y el popular “Huapango” así lo atestiguan.
Menos conocidas, pero de igual calidad, son sus “Tres Piezas para Orquesta” (Feria, Canción y Danza) de 1947, que figuran en el presente registro discográfico.
El crítico José Antonio Alcaraz aporta la siguiente reflexión en torno a la música de Moncayo: “Su música reúne en forma sorprendente dos tendencias en apariencias opuestas: potencia y vigor dinámicos, con un lirismo pleno de ternura evocativa. La música de Moncayo es uno de los puntos culminantes de la música mexicana, que perdió, al morir este autor, a uno de sus más ilustres creadores”.
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