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| Programa general | Teatro Degollado |
CONCIERTO 20 DE MAYO
Orquesta Filarmónica de Querétaro
José Guadalupe Flores, director titular
Cuauhtémoc Rivera, violín
Lugar: Teatro Degollado
Hora: 12:45 Hrs.
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Programa:
Sinfonía No.2 "Las Antesalas del Sueño" de Federico Ibarra (1946)
Concierto para violín y orquesta de Federico Ibarra
Intermedio
Sinfonía No. 7 de Ludwig van Beethoven (1770-1827)
I –Poco sostenuto -Vivace
II -Allegretto
III- Presto
IV- Allegro con brío |
Orquesta Filarmónica de Querétaro
Fundada dentro del programa “Nuevas Orquestas”, la actual Orquesta Filarmónica del Estado da comienzo a su actividad de difusión de la música sinfónica con el nombre de Filarmónica del Bajío y sede en el Estado de Guanajuato.
En 1992 inicia una nueva etapa ya en la ciudad de Querétaro, como Filarmónica de Querétaro, con apoyos diversos de los gobiernos estatal y municipal, así como de la iniciativa privada a través de un patronato.
Desde sus inicios la Filarmónica ha realizado sus actividades en diferentes foros y para todo tipo de públicos. Su radio de acción no se limitó solamente al Estado sede, sino que ha participado también en diferentes festivales culturales, tales como: Internacional Cervantino, Primavera Potosina, Cultural de Tamaulipas, Semana Cultural de Zacatecas, Festival de Oaxaca; fue invitada de honor de T.V. Azteca al VI Coloquio de Ciudades Patrimonio de la Humanidad, en Puebla, y al Festival de Orquestas Sinfónicas de Bellas Artes, en la Ciudad de México.
Miembro de la American Symphony Orchestras League (Washington, E.U.A.) y de la Asociación Mexicana de Orquestas Sinfónicas A.C. (AMOS), la Filarmónica de Querétaro ha grabado hasta la fecha seis discos compactos dedicados a los más destacados compositores mexicanos, un disco con el Mariachi Vargas de Tecalitlán y el último, el C.D. del Órgano Barroco del Templo de San Antonio, con motivo de su restauración.
A principios del año 2000 se realiza una reestructuración de base y fondo, donde además de cambiar su nombre al actual Orquesta Filarmónica del Estado de Querétaro, a sus integrantes se les reconoce su antigüedad, se les proporciona seguridad social y se les otorga un contrato permanente. Con la descentralización, la filarmónica pasa a formar parte de una organización independiente, protegida por un fideicomiso, asegurando así su permanencia en beneficio de la música sinfónica, para ayudar en sus bases a la cultura de todos los queretanos.
Su programación está enfocada a los municipios del Estado, las delegaciones de la ciudad y abarca todos los estratos sociales, dándole mayor énfasis a la educación infantil y juvenil con programas adecuados.
La responsabilidad artística de 1992 a 1997 estuvo a cargo de Sergio Cárdenas, y a partir del año 1998 a la fecha el titular es el maestro José Guadalupe Flores.
José Guadalupe Flores
Director titular
Originario de Arandas, Jalisco. Considerado uno de los directores más importantes de América, hizo su debut hace 30 años con la Orquesta Sinfónica de Guadalajara. A partir de ese 1973, su carrera ha sido una ininterrumpida cadena de éxitos que lo ha llevado a dirigir prácticamente todas las agrupaciones sinfónicas y filarmónicas de México, destacando sus múltiples presentaciones con la Orquesta sinfónica Nacional, la Filarmónica de la Ciudad de México y la Filarmónica de la UNAM. Ha sido, por otra parte, director titular de la propia Sinfónica Nacional, de las Sinfónicas de Guadalajara y Jalisco, de la Orquesta de Cámara de Bellas Artes y de la Filarmónica de Jalisco. Actualmente ostenta este cargo al frente de la Orquesta Filarmónica del Estado de Querétaro, donde realiza una importante difusión de la música en todo el Estado. En 1974 debuta internacionalmente con la Sinfónica de Victoria, Canadá, así como tiene presentaciones en Yugoslavia, Estados Unidos de Norteamérica, Guatemala, El Salvador y Costa Rica. Su debut en Río de Janeiro, Brasil, le ganó el ser el director titular de la Orquesta Pro-música de esa ciudad por varios años.
Entre las presentaciones como director huésped destacan las de las Sinfónicas de Aguascalientes, Monterrey, Pachuca y Estado de México, y la Orquesta del Teatro de Bellas Artes. El maestro Flores ha realizado una carrera plena en la dirección orquestal en nuestro país, luego de iniciar sus estudios en Guadalajara y posteriormente en Alemania, donde recibió el título de maestría orquestal. Sus amplios y completos estudios relacionados con la música de cámara, la dirección de coros y de orquesta, lo llevaron a debutar en 1977 en el campo de la ópera, dirigiendo Tosca, Carmen, Don Pasquale, Fausto, Boheme y Lucía, entre otras obras. En 1989 obtuvo el “Premio Jalisco” en la categoría de artes. Uno de sus grandes éxitos y una de sus muchas satisfacciones, es su debut en New York con la American Symphony Orchestra, en el famoso Avery Fisher Hall del Lincoln Center.
Impulsor y difusor de la música mexicana, tiene en su haber un buen número de discos con obras de Moncayo, Revueltas, Ponce Halffter, Bernal Jiménez y Jiménez Mabarak, entre otros; ha encontrado versiones de total referencia discográfica. Entre su repertorio se encuentran grandes sinfonías y obras corales de diversos compositores, y sus preferencias incluyen las de Mozart, Ravel y Richard Strauss. En la actualidad es el director titular de la Filarmónica de Querétaro.
Cuahutémoc Rivera
Violinista
El violinista Cuauhtémoc Rivera es una de las figuras más activas en el ámbito musical de nuestro país, no sólo en los escenarios, sino también en el campo docente y en la promoción de la música de concierto en diversos círculos sociales.
Con tan sólo cinco años de edad, comenzó sus estudios de violín con el eminente profesor Vladimir Vulfman, en la Ciudad de México; poco después, en 1981, Cuauhtémoc Rivera prosiguió su preparación en la extinta Unión Soviética. Rivera obtuvo ahí las enseñanzas de la violinista Zoria Shijmurzaieva, así como de profesores como Dmitri Shebalin (integrante del Cuarteto Borodin), Guela Dubrova y Nadezhda Beshkina.
Desde su regreso a México, Cuauhtémoc Rivera ha desarrollado una intensa actividad concertística en todos los escenarios musicales de importancia de México, actuando como solista de prácticamente todas las orquestas de nuestro país, así como de la Filarmónica de Lima, Sinfónicas Nacionales de Guatemala y de Ecuador, Filarmónicas de Orlando, Florida, y de la Universidad de Caldas, en Colombia, entre otras.
En su vasto repertorio se encuentran desde los Conciertos de Vivaldi, hasta los más importantes Conciertos escritos para su instrumento en el siglo XX, como los de Bartók, Philip Glass, Shostakovich, Milhaud, Schnittke e Ibarra, mismos que ha estrenado con diversas agrupaciones del país, tales como la Sinfónica Nacional, Filarmónica de la Ciudad de México, Sinfónica de Xalapa, Filarmónica de la UNAM y la Sinfónica de la Universidad de Guanajuato. En este renglón, Rivera ha sido reconocido como un importante difusor de las creaciones más recientes; igualmente, posee una gran afinidad por el repertorio del siglo XIX, del cual ha brindado interpretaciones altamente elogiadas por el público y la crítica.
Gracias a sus esfuerzos y comprometido trabajo artístico, Rivera ha recibido constantemente distinciones y reconocimientos, como el Premio a su destacada labor concertística durante 1993, otorgado por la Unión Mexicana de Críticos de Teatro y Música, y la Medalla Mozart 1999 al mérito musical.
Rivera es muy activo en el campo de los recitales, en el que se presenta con frecuencia con la pianista Yolanda Martínez, y en dicha calidad han actuando en ciudades como Moscú y San Peterburgo (Rusia), México, Tallin (Estonia), Grenoble y Point Saint Spirit (Francia), La Habana (Cuba) y Plano, Texas.
Ha participado en la quinta y la octava ediciones del Festival Internacional de Música de Cámara de El Paso, Texas.
En el verano de 2001 emprendió, junto a un grupo de jóvenes músicos, filósofos, actores y artistas plásticos, un esfuerzo en la profundización de la comprensión del fenómeno estético como parte indivisible de su entorno socioeconómico e histórico. Esta iniciativa ha madurado en la consolidación de FORMAS (Foro para la reflexión musical, artística y social), que a lo largo de su existencia ha organizado diversos encuentros artísticos, discusiones, conferencias y trabajos experimentales.
En el ámbito académico, desde 1990 es maestro en la Escuelas Superior de Música del INBA, además de impartir regularmentre cursos y clases maestras en las más importantes instituciones de educación musical de México.
Comentarios de Prensa
“… actualmente un intérprete maduro y nuestro máximo intérprete del violín.
Poseedor de una técnica irreprochable y un alto entendimiento musical, Rivera tiene la virtud de dotar de vida cuanta música toca.”
Lázaro Azar. REFORMA
"...un extraordinario violinista...muy profesional dueño de un bagaje técnico considerable, inteligente y que tiene qué decir..."
Raúl Cosío Villegas. EL UNIVERSAL
"Rivera, al igual que el joven Wieniawski de los años 1872, ejecutó con maestría el violín, como lo hubiera hecho el autor en aquel entonces."
Sección "B". EXCELSIOR
"Su cálido sonido, su técnica ponderada, arco vigoroso, brío y vivacidad poco frecuentes, pero sobre todo profunda musicalidad, fue impregnando hasta los últimos rincones de la Sala Nezahualcóyotl… podrá hacerse de un nombre imprescindible en la tradición violinistica mexicana..."
Eusebio Ruvalcaba. EL FINANCIERO
"Rivera hizo gala de su estupendo fraseo, afinación y sonido… y dejó claro que (en su carrera) va por todo… situado en una posición privilegiada en el espectro de los intérpretes mexicanos… uno de nuestros exponentes más importantes a nivel mundial..."
Sergio Alejandro Matos. EL INFORMADOR.
JALISCO
"Por la acendrada sensibilidad, depurada técnica, sonido cálido y hondura interpretativa, Cuauhtémoc Rivera, un violinista mexicano predestinado a la universalidad..."
Isabel Farfán Cano+. REVISTA DE REVISTAS
"...interpretó con autoridad y virtuosismo las Tres Piezas para Violín y piano de Silvestre Revueltas"
Fran Zimet. EL PASO TIMES
" El público reconoció con una larga ovación de pie el óptimo resultado que Rivera dio al Concierto para Violín en Re mayor, de Tchaikovski,......"
Alejandro Fernández EL NORTE
MONTERREY, N.L.
" ...excelente intervención solística del violinista mexicano Cuauhtémoc Rivera en el concierto para violín y orquesta de Brahms. Nos elevó a esferas celestiales.
EL COMERCIO. Lima, Perú
Federico Ibarra
Compositor
Federico Ibarra ha ido estructurando en el trancurso de su vida artística un catálogo valioso, marcado por una personalidad muy individual e interesante,dotada de esa alineación ideal entre técnica y capacidad imaginativa.Interesado por un universo sonoro alejado totalmente del serialismo integral, Ibarra se liga al mundo de ciertos pintores surrealistas:Chirico, Leonora Carrington y Remedios Varo; al igual que con las obras de poetas y escritores: Xavier Villaurrutia, José Ramón Enríquez,Verlaine, Baudelaire,Carlos Pellicer,Bretón y Kafka. La sinfonía número 2 "Las antesalas del sueño"es la muestra palpable de su lenguaje dramático poético-musical,con el mundo del arte plástico y las letras.
Nació en la ciudad de México, en 1946. Pianista y compositor. Graduado en composición por la Escuela Nacional de Música. En 1971 viajó a Francia como becario, para estudiar en París. En 1975 participó, becado, en el Curso de Composición de Santiago de Compostela, España. De regreso en México, estrenó al piano obras de Cage, Cowell, De Castro y otros autores contemporáneos. Su lenguaje moderno se ha distinguido por ser original, alejado del serialismo integral predominante en su época. Entre sus composiciones más destacadas está su cantata VI del Unicornio (1972), para coro mixto, dos narradores (uno masculino y otro femenino), piano, clavecín, órgano y tres percusiones. Esta cantata homenajea a la pintora Leonora Carrington. También ha tenido gran éxito la cantata VII Nocturno muerto (1973), pieza dramático-poético-musical basada en textos de José Ramón Enríquez y Xavier Villaurrutia, y la cantata I Paseo sin pies (1967), para piano, celesta, armónico, recitante mezzo soprano, como mixto y percusión, con textos del compositor y de Carlos Pellicer; El proceso de la metamorfosis (1970), para narrador y orquesta sinfónica, con textos de Kafka y André Bretón, premiado con la presea Silvestre Revueltas, que otorgó un concurso de composición de la UNAM; Cinco canciones de la noche (1976), compuestas sobre poemas cortos de X. Villaurrutia, Pellicer, Aridjis, Enriquez y Pacheco; Pnakóticos (1977), para violín y piano, de carácter dramático, y la ópera Orestes parte (1987). Sus obras se han tocado en festivales de México, Australia, Francia, España, Brasil, Cuba, E.U.A. etc., y han sido grabadas y difundidas por la radio de estos mismos países.
Federico Ibarra ha ido estructurando en el trancurso de su vida artística un catálogo valioso,marcado por una personalidad muy individual e interesante,dotada de esa alineación ideal entre técnica y capacidad imaginativa.Interesado por un universo sonoro alejado totalmente del serialismo integral, Ibarra se lioga al mundo de ciertos pintores surrealistas:Chirico, Leonora Carrington y Remedios Varo; al igual que con las obras de poetas y escritores: Xavier Villaurrutia, José Ramón Enríquez,Verlaine, Baudelaire,Carlos Pellicer,Bretón y Kafka. La sinfonía número 2 "Las antesalas del sueño"es la muestra palpable de su lenguaje dramático poético-musical,con el mundo del arte plástico y las letras.
Concierto para violín y orquesta (1997)
Federico Ibarra (1946)
Una breve descripción del concierto en palabras del propio Federico Ibarra: “El concierto para violín está concebido en tres movimientos. En el primer movimiento, el violín solista es el primer instrumento que presento a través de una especie de largo recitativo rodeado de una serie de ornamentos. Después de esta preparación, inicia propiamente el diálogo entre el violín y la orquesta, desarrollado de una manera muy dramática.
El segundo es un movimiento lento, que en su parte media tiene una especie de perpetuum mobile en tiempo rápido, donde el violín solista toma la voz principal.
El último movimiento es un scherzo, cosa que es poco usual. Se trata de un scherzo que se desarrolla en varias maneras distintas y es, sin duda, el movimiento mas sorpresivo de los tres por todo lo que en él ocurre. Hacia el final del movimiento, el material propuesto se atomiza paulatinamente, el movimiento concluye de una manera muy insólita.”
La partitura fue estrenada el 23 de mayo de 1998 por el violinista Cuauhtémoc Rivera (a quien está dedicada), con la Orquesta Filarmónica de la UNAM dirigida por el maestro Fernando Lozano.
Ludwig van Beethoven
Compositor
Nació en Bonn, Alemania, en 1770, en el seno de una familia humilde de origen flamenco -su padre también era músico. Demostró a edad temprana sus dotes musicales, intentando su padre que realizara una carrera similar a la de Mozart, por lo que a los ocho años dio un concierto en Colonia y actuó en Holanda. La formación musical del pequeño maestro era bastante desordenada, por lo que el organista Neefe lo pondrá en contacto con las obras de Händel y Bach. Con doce años destaca como intérprete de piano, órgano y viola, tocando cinco años más tarde para Mozart en Viena. En 1792 volverá a la capital austriaca para recibir lecciones de Haydn, Salieri y Albrechtsberger, centrándose en la carrera de compositor. El 29 de marzo de 1795 se presentó ante el público vienés como pianista y compositor, alcanzando un éxito apoteósico.En 1808 fue solicitado por el rey de Westfalia, lo que motivó el aumento de su fama, llegando a recibir una renta anual vitalicia por parte de los príncipes Lobkowitz y Kinsky. Los primeros trastornos auditivos empezaron a manifestarse en 1796, pero a partir de 1819 se quedará sordo, lo que motivará su estado de tristeza y de soledad, agravado por las ingratitudes de su sobrino Karl. Se impone en el Congreso de Viena de manera imprevista, ya que Rossini, representante del italianismo, era el principal ídolo. Los desengaños amorosos marcarán la vida de Beetthoven y también influirán en su obra, al igual que su irascible carácter y su soledad, acabando sus días con problemas económicos. Su música abarca tres etapas: la primera será la de las influencias, especialmente de Haydn y Mozart, destacando como pianista y permitiendo sus éxitos abrirle las puertas. La segunda etapa se desarrolla entre 1801 y 1815, siendo el momento de madurez artística, modificando la sonata e imponiendo el lenguaje expresivo. La tercera vendrá definida por el romanticismo, mostrando su genialidad que rompe con las viejas fórmulas, siendo la "Misa solemne" y la "Novena sinfonía" sus obras más destacadas. Toda sus trabajos se caracterizan por el contraste entre la alegría y el dolor, convirtiéndose en el músico más importante de todos los tiempos y el fundador de la modernidad con sus nueve sinfonías, sus siete oberturas, los conciertos para piano y orquesta.
Séptima Sinfonía, en la mayor (1812)
Richard Wagner llamó a esta obra “la apoteosis de la danza”. Esta manera de ver las cosas podría convertir igualmente a la “Octava Sinfonía”, pues entre estas dos composiciones existe un estrecho parentesco. No obstante, hay una diferencia: la “Séptima Sinfonía” es un paisaje que en ciertas ocasiones está ensombrecido por algunas nubes, mientras que, según Bekker, la “Octava Sinfonía” es, sin ninguna restricción, “filosofía sonriente”. Un hecho notable es que los contemporáneos de Beethoven prefirieron la”Séptima Sinfonía” a la “Octava”, a pesar de que la crítica rechazó la “Séptima” como un “aborto de un alienado”. Es posible que mostrara el Allegretto por encima incluso del Andante de la”Quinta Sinfonía”. Esta preferencia irritaba a Beethoven, quien estimaba que la “Octava Sinfonía” era muy superior a la “Séptima”.
I. Poco sostenuto. La lenta introducción fue tratada con mucho detalle por Beethoven. Dicha introducción podría llevar como lema: “Paz en a tierra a los hombres de buena voluntad”, pues sólo aquellos que conocen semejante tranquilidad, están en situación de gozar la perfecta alegría del Vivace que le sigue; la perfecta unidad de esta auténtica música de danza se desprende igualmente de los medios empleados: el tema con que comienza domina todo el conjunto.
II. Allegretto. Esta marcha fúnebre, cuyo favor es único en toda la producción musical, une la fuerza concentrada de Beethoven al lirismo de un Schubert más maduro. ¡Con qué fervor, traducción de las aspiraciones más intensas, lanzan su llamada las violas y los violoncelos en la primera parte…! ¡Qué punzante el recuerdo de la felicidad, cuando en el Trío, el clarinete y el fargot entretejen su melodía sincopada por encima de los bajos, que proporcionan el rimo a sus monótonas exhortaciones!
III. Presto. Es incomprensible que este Sherzo, expresión de una celeste alegría, sea, según Goethe, la obra de “un individuo desgraciadamente desligado de toda disciplina”.
Los alegres sonidos nos envuelven como el apacible zumbido que el sol primaveral inspira a las abejas. El idílico Trio, Assai meno presto, es una adaptación hecha por Beethoven de una antiguo canto austriaco de peregrinación.
IV. Allegro con brio. El final es una de las piezas más exuberantes del compositor. Esta fiesta está, a veces, ligeramente teñida de amargura, Raramente Beethoven ha logrado semejante unidad y una construcción tan sólida.
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