Information also in
  German and
  English where
 available

Inicio
Bienvenida
Programa general
Alemania, País Invitado
Jalisco, Anfitrión
Patrocinadores
Festivales Anteriores
 
   
Venta de Boletos Únete al Festival Comentarios Contacto
  

| Programa general | La Barca |

Miércoles 21

Baltazar Juárez, arpa
Milkhail Tolpigo,
viola, viola d´amore y violín

Lugar: Centro Cultural “La Moreña”
Hora: 20:00 Hrs.

Programa:

Sonata en Mi menor para viola da gamba y arpa                  
Cantabile
Allegro
Recitativo
Arioso
Vivace

Georg Philipp Telemann
(1681-1767)
Sonta Nº 1 para viola da gamba y arpa o clavecín
Adagio
Andante
Allegro moderato
 Johan Sebastián Bach
(1685-1750)

Intermedio
Sonata in sib Mayor para arpa y violín                                            
Allegro                                                                                                   
Andante
Presto
 Francesco Petrini
(1744-1819)
Fantasía para violín y arpa Camille Saint-Saëns
(1835-1921)  

Baltazar Juárez
Arpa

   
Nacido en la ciudad de México; inicia sus estudios musicales bajo la dirección de su padre. Es egresado del Conservatorio Nacional de Música de México y graduado de Indiana University en Bloomington, EU, con Performer Diploma y Artist Diploma, donde fue discípulo de Susann McDonald.

Baltazar Juárez ganó el primer lugar en el Concurso Nacional de Arpa dentro del primer Encuentro Latinoamericano de Arpa en 1993. De ahí le han seguido varios premios en los concursos internacionales más importantes del mundo: cuarto lugar en 1998 del USA International Harp Competition en Bloomington, segundo lugar en 1999 del American Harp Society Competition en Los Angeles, semifinalista en 2001 del Israel International Harp Competition en Jerusalén y Tel Aviv, entre otros. Esto le ha llevado a ofrecer recitales en México, Italia, Israel, Canadá y Estados Unidos; además de presentaciones en la radio de Madrid (1996), televisión de Xalapa, Ver. (1999) y la radio y televisión israelí (2001).

En el año 2000 fue Artista Invitado en la Universidad Urbana Champaing, Illinois para tocar dentro de su temporada de conciertos, ha participado en Festivales Nacionales e Internacionales como el Primer Encuentro Latinoamericano de Arpa en 1993 y el Segundo Encuentro Nacional de Arpa en Xalapa en 1999.

Ha sido Solista de la Orquesta Sinfónica de Oaxaca, Orquesta Sinfónica de Zapopan, el Quinteto de los Angeles, la Young Israel Philharmonic y la Orquesta Filarmónica de Jalisco.

De 1998 a 2001 fue Asistente Graduado de Susann McDonald en el Departamento de Arpa de Indiana University. Es Fundador y Director Artístico del Concurso Nacional de Arpa cuya primera edición se llevó a cabo en Marzo de 2006.

Ahora comparte su actividad concertística con la docencia, siendo Profesor de la Academia de Arpa del Conservatorio Nacional de Música y de la Escuela Nacional de Música; y es Arpista Principal de la Orquesta Sinfónica Nacional.

NOTAS AL PROGRAMA

GEORG PHILIPP TELEMANN

Nacido en Magdeburgo el 14 de marzo de 1681; muerto en Hamburgo el 25 de junio de 1767. Su juventud y su edad madura nos son conocidas sobre todo por tres autobiografías que redactó en 1718, 1729 y 1739. A pesar de su gusto y sus dotes para la música, se oriento hacia el derecho y estudio esta materia en Leipzig en 1701. Pero rápidamente la música tomó primacía y a partir de 1702 fundó en esta ciudad una orquesta de estudiantes, el Collegium Musicum, y fue nombrado director de la Opera, lo que provocó algunas fricciones entre él y Kuhnau, el precesor de Bach como cantor en la iglesia de Santo Tomás. De 1705 a 170 fue nombrado maestro de capilla del conde von Promnitz en Sorau (Lusace, actualmente en Polonia), lo que le permitió conocer bien la música francesa, que el conde apreciaba mucho. En 1708 se instaló  en Eisenach, donde conoció a Bach y en 1712 se convirtió en director de la música en Francfort del Maine. Entonces, ya era célebre en toda Alemania, donde se disputaban sus obras (música instrumental y óperas). Después de haber rechazado un puesto en Gotha (1717), fue nombrado en 1712 en Hamburgo cantor del Jahanneum y dirctor de música de las cinco principales iglesias de la ciudad. Vivió fijo en Hamburgo hasta su muerte, no sin haber disputado en 1722 contra Bach la sucesión de Kuhnau en Leipzig y haber efectuado numerosos viajes, entre ellos unos a París en 1737-38. Después  de 1755  se consagró sobre todo a la música religiosa, y su última partitura terminada, la cantata Ino (1705), ofrece curiosas semejanzas con Gluck. Tuvo como sucesor en Hamburgo a su ahijado Carl Philipp Emmanuel Bach.

Nacido antes que Bach, Telemann murió cuando Haydyn llagaba a la madurez y  Mozart se preparaba para su viaje a Italia. Esta longevidad contribuye a explicar la extrema abundancia de su producción, que cubre todos los géneros practicados en aquella época: alrededor de cien oratorios, cerca de cincuenta pasiones, cantatas profanas, decenas de óperas (de las que muchas se han perdido), alrededor de ciento veinte suites para orquesta (Bach sólo compuso cuatro), innumerables piezas para clavecín, sonatas y conciertos. Muy célebre mientras vivió. Telemann se ocupó por sí mismo durante mucho tiempo de la edición de sus obras y se dio a conocer como escritor, fundando incluso en 1728 la primera revista musical alemana (Der getreue Meister- Music).

JUAN SEBASTIAN BACH

Nacido El 21 de marzo de 1685 en Eisenach (Turingia); muerto en Leipzig el 28 de julio de 1750. Fue, antes de llegar a ser el genio creador que conocemos, un “eslabón” de una importante estirpe de músicos. Hijo y nieto de estimables instrumentistas, tuvo a su vez siete hijos de su primer matrimonio (músicos: el mayor, Wilhem Fridemann, después Carl Philipp Enmanuel y Johann Gottfried Bernhard) y trece más en sus segundas nupcias con Ana Magdalena (músicos: Johann Christian y Johann Cristoph). Johann Sebastián (nuestro Juan Sebastián)  adquirió una brillante cultura general y clásica (el griego y el latín sobretodo), al mismo tiempo que aprendía a tocar el violín con su padre, clavecín y órgano con su primo Johann Christoph y la composición con Herder, en Ohrdurf, y ocasionalmente con Böhm, en Lüneburg (también fue corista de escuelas parroquiales de las dos ciudades).    Su formación musical se completó con la abundante lectura de compositores alemanes (entre ellos Buxtehude, con quien se reunió en Lubeck), italianos (Frescobaldi y Vivaldi) y franceses (entre ellos Couperin y Marchand).   Organista en Arnstadt desde 1703 a 1707, escribió allí sus primeras obras religiosas y se forjó una reputación de experto en órganos y reparador de este instrumento.Después realizó una corta estancia en Mülhausen, donde compuso algunas cantatas sacras, entre ellas la BW 106, Actus tragicus.   En 1708 está empleado como músico de cámara y organista de la corte de Weimar (luterana), y después de 1714 como Koncermeister, y escribe numerosas cantatas y algunas obras para órgano que se han hecho célebres, como la Tocata y fuga en re menor, la Passcaglia y fuga en do menor y diversos corales.   El período que va de 1717 a 1723, le vemos como Kaplellmeister de la corte de  Köthen (calvinista, por lo que Bach no debe tocar el órgano ni componer música para iglesia).

Para la orquesta de que dispone en ese momento compone una gran parte de sus obras instrumentales, algunas oberturas o suites, los conciertos de Branderbugo, otros diversos conciertos,  así  como algunas sonatas y el Libro Primero de El clavecín bien temperado. Las disensiones existentes en la corte le llevan a abandonar Köthen, y a  aceptar el puesto de cantor en la iglesia de Santo Tomás de Leipzig en mayo de 1723, donde permanecerá hasta su muerte.  Pero allí sufrirá mil constreñimientos (componer regularmente música para cada domingo y para cada fiesta, para las ceremonias oficiales, no poder ausentarse sin la autorización del Consejo  de la ciudad) y tendrá innumerables disputas con las autoridades, sobre todo en cuanto a sus  condiciones de trabajo y de la enseñanza que está obligado a impartir, a sus emolumentos.  

Sin embargo, será para los molestos auditores de Leipzig para quienes escribirá la mayor parte de sus cantatas religiosas, así como las obras maestras de su música vocal, el Oratorio de Navidad, el Magnificat, La Pasión según San Juan, La pasión según San Mateo, el Oratorio de Pascua.  Por el contrario, la que sería la Misa en si menor fue destinada a la corte de Dresden, donde efectuará particularmente algunos viajes y conocerá a Hasse.  

También viajará a Berlín y a Postdam, donde será recibido por el rey Federico de Prusia en 1747,  a quien dedicará la Ofrenda musical.   A fines de 1749, una desgraciada operación de cataratas le dejará casi completamente ciego; diez días antes de su muerte recobrará de repente la vista, pero un repentino ataque seguido de unas fiebres acabará con su vida.

La obra de Juan Sebastián Bach, como se ha señalado tantas veces, es el “término” de las tradiciones musicales mas experimentadas de su época:  la composición polifónica y el contrapunto. A ello se mezclan íntimamente el uso del coral luterano  y –simplificando un poco- los melodismos a la italiana.   Es un milagro del genio haber logrado asimilar tan diferentes elementos, haber realizado una síntesis única de “estilos”, haber propuesto una espléndida recreación de todo ello a través de arquitecturas sonoras complejas y constantemente renovadas, de una perfección nunca fría y de la que se desprende a menudo la más expresiva belleza.

CAMILLE SAINT SAENS

Nacido en París el 9 de 1835; muerto en Argel el 16 de diciembre de 1921. Fue un joven pianista prodigio que dio su primer concierto en la Sala Pleyel a los once años, antes de entrar en el Conservatorio a los trece años, donde fue alumno de Halévy para la composición. Organista titular del a iglesia de la Madelaine, se hizo célebre a los veinticinco años y provocó la admiración de un Berilos y de un Liszt; jugó un doble papel en su carrera, que de un lado influyó en sus concepciones musicales dichas, y de otro lado le ayudó en la propagación de su obra (la ópera Sansón y Dalila se estrenó en Alemania por iniciativa del maestro húngaro).

Saint Saëns creó pronto una “escuela” de música francesa: excelente pedagogo (en la escuela Niedermeyer, donde Fauré y Messeguer fueron sus discípulos), vigoroso defensor de la música de sus cadetes (en la famosa Sociedad Nacional, llevando alto el blasón de “Ars Gallica”), gran viajero también y curioso de todo (filosofía, arqueología, pintura, etc.),  miembro, en fin del Instituto a los cuarenta y siete años. Con demasiada rapidez se ha tildado la música de Saint Saëns de poseer  un perfeccionismo de la forma, de frío academicismo. Este prejuicio nutre frecuentemente la interpretación de sus obras, al mismo tiempo que refuerza la desconfianza del público, advertido por la frase despreciativa de un Dbussy: “Saint Saëns es el hombre que mejor conoce la música del mundo entero” (dicho de otra  forma, al que ahoga su erudición).

Ahora bien, los que desprecian su arte son sin duda aquellos que menos la conocen y sobre todo, los que ignoran la influencia que ejerció en la música francesa en pleno estragamiento wagneriano: retorno a las fuentes salvadoras, como fue, por ejemplo la revaloración de Marc Antoine Charpentier; de Rameau e incluso de Gluck. Y ese arte, se diga lo que se quiera, no está envarado, es sencillamente el de un “romántico encadenado” (Roger Dalage), a quien la perfecta maestría de su oficio inhibió a menudo (no olvidar la admiración que tenía por Maurice Ravel, al menos como científico de la  orquestación). Saint Saëns abordó todos los géneros, profanos o sagrados, y su mejor título de gloria es esa Sansón y Dalila que aún se canta en los escenarios líricos del mundo entero, pero que no puede hacernos olvidar las obras de música de cámara (fue un pionero en Francia), un gran número de canciones, de composiciones corales y religiosas e importantes obras de música sinfónica y concertante.

 

| Programa general | La Barca |