Festival Cultural de Mayo en Jalisco
Sábado 7

 

Apertura de la exposición
Anatomías Fractales
de ROGELIO MANZO, artes plásticas (México)

Del 7 de mayo al 7 de junio

Museo Raúl Anguiano
Entrada libre

 


Amara 122x122cm Oleo y mixta sobre resina 2022

 

  • Rogelio Manzo sintetiza sus preocupaciones estéticas en el cuerpo de los retratados, partiendo del hecho de que los sujetos son en sí mismos un enigma. 
  • Sus retratos expresan la dicotomía entre la parte interna e inconsciente y el lado consciente. Son comentarios visuales sobre la complejidad de lo humano. José Manuel Springer
  • A partir de sus experiencias sensoriales, Manzo traspasa los linderos de lo aparente para traducir al lenguaje del arte la parte oculta del individuo. 

 

ROGELIO MANZO, artes plásticas

 

Para Rogelio Manzo, la práctica del retrato es más que una forma de plasmar un parecido. Sus imágenes oscuramente convincentes de la figura humana reflejan una mezcla de influencias culturales.

-así como una preocupación subyacente por la fragilidad de la vida-. En su trabajo, Manzo busca revelar el carácter de sus sujetos, ya que se ven "obligados" a ser ellos mismos. Pasa por debajo de la capa protectora de la piel del cuerpo, que registra todos los acontecimientos personales que marcan al ser humano, para revelar su fragilidad e inevitable mortalidad.

“A través de estas obras estoy explorando las diferentes etapas de nuestra vida como seres humanos”, explica Manzo. "Para mí, la piel no es solo nuestro barniz protector contra las fuerzas exteriores dañinas o el medio con el que ser tocado y acariciado, también es donde registramos todos nuestros eventos personales que de alguna manera nos tocaron lo suficiente como para dejarnos una cicatriz".

Manzo estudió arquitectura al mismo tiempo que realizaba un estudio informal de pintura. Pero encontró la arquitectura "demasiado estricta". En los años siguientes, aportó sus habilidades arquitectónicas y de dibujo, trabajando en ese campo para ganarse la vida, hasta que, finalmente, hizo el bienvenido descubrimiento de que comprometerse a tiempo completo con su pasión por el arte era, de hecho, una opción de carrera viable.

Aunque Manzo lleva unos 15 años desarrollando su técnica y explorando el retrato, -él “nunca dejará de explorar el retrato”, según nos asegura- ha ido trabajando en otros temas y áreas que le interesan, “soy un artista pragmático Siempre tengo curiosidad por encontrar nuevas formas de tratar de dar sentido a mi realidad”, afirma.

El roce de Manzo con la arquitectura dio lugar inadvertidamente a su inusual elección de materiales: paneles de resina diseñados para su uso como tratamientos de paredes interiores, así como paneles metálicos (cobre, aluminio, acero inoxidable), papel sintético, telas, resina, etc. y también materiales tradicionales como el papel y el lienzo y metales como el bronce, el cobre y el aluminio que utiliza en la escultura-. Le gusta jugar con diferentes técnicas y tipos de arte, para que funcionen juntos como ribeteado, serigrafía, pintura al óleo, transferencia de imágenes, costura, cerámica, escultura, video e instalación de arte, etc. Produce un ensamblaje de técnicas multidisciplinarias que trascender las visuales típicas tratando de encontrar nuevas formas de desciframiento visual.

En su trabajo bidimensional, por ejemplo, manipula los paneles, lijándolos y preparándolos para que acepten imágenes transferidas y pintura, y agregando capas de seda y otras telas. Ha experimentado con todos estos materiales y finalmente ha dado con una combinación que permite que una superficie reflectante e infundida de luz mitigue las imágenes oscuras. En la mayoría de estas obras, Manzo coloca a las figuras en primer plano con rara vez una sensación de entorno. Así, el espectador se ve obligado a concentrarse en los rostros y figuras cubistas fragmentados que están pintados con un fervor expresionista. Las superficies de estas pinturas al óleo van desde un empaste grueso hasta lavados delgados con áreas del fondo que quedan al descubierto. Este tratamiento se suma a la sensación de que sus sujetos son desollados para revelar sus sentimientos más íntimos, el artista tiene una gran libertad para "dejar que la pintura se desarrolle por sí misma", explica. Debido al secado lento del medio de aceite, Manzo trabaja hasta en cinco pinturas al mismo tiempo.

Actualmente el artista se encuentra explorando instalaciones escultóricas y obras arte-objeto, con ayuda especializada en mecatrónica e ingeniería biológica, está utilizando instrumentos y equipos biotécnicos para dar vida a lo que podrían considerarse instalaciones artísticas inteligentes: microcámaras, sensores, fibra óptica. iluminación, electroválvulas, bombas hidráulicas y de aire de precisión, -y programas de computadora que actúan como cerebros-, trabajan al unísono para conjugar una pieza de arte conceptual orgánica pero artificial. En estos trabajos en desarrollo, Manzo explora el misterio de la vida orgánica y nuestra relación con ella. Utiliza bombas programables de precisión que emiten chorros de líquidos como aceites y agua purificada a través de tubos flexibles que imitan visualmente la comunicación entre órganos y elementos, bombas de aire para imitar pulsaciones, efectos de sonido grabados, etc. Luego interpreta estos aparatos como formas de vida orgánicas y artificiales complejas. que nos recuerdan nuestros propios cuerpos orgánicos frágiles y nuestra dependencia de la vida orgánica, “en nuestra sociedad tendemos a olvidar nuestra dependencia de la vida orgánica, parece que nos volvemos más sintéticos o artificiales a medida que avanza nuestra tecnología y desarrollo, olvidamos lo frágil estamos."

En “Cardiograma I”, por ejemplo -que presentó en Territorios de la Memoria en el Museo de Arte Moderno, Ciudad de México, 2019-, utilizó un gran mueble sobre ruedas de madera multicapa blanca donde instaló horizontalmente, en la cara frontal, un Relieve sobresaliente en forma de hueso de húmero humano de resina opaca de 5 pies. A lo largo y a la mitad del hueso y en la parte de abajo, pintó de rojo el interior del hueso para que pareciera como si estuviera medio lleno de líquido. Luego, bajo esta línea de contraste, perforó agujeros de una pulgada de distancia por los que salen y salen unos tubos colgantes, transparentes y flexibles, por los que circula un líquido rojo que cuelga hasta el fondo del armario; justo encima de esta línea también grabó a mano un croquis panorámico de una ciudad; este paisaje se dibujó con base en estructuras de barras de refuerzo típicas utilizadas en edificios comunes en México. “Cardiograma I” detecta el número de personas que tiene delante a través de un objetivo de cámara de vídeo y un sensor instalado justo encima del hueso, se irá relajando o estresando, disminuyendo o aumentando respectivamente la velocidad del líquido según el número de personas frente a él, una serie de bucles de audio se activarán y reproducirán sonidos tomados de una ciudad típica, ya sea relajada o perturbada, según el nivel de estrés del dispositivo. “Mi intención con “Cardiograma I” era trasladar al espectador a un laboratorio de investigación, como si fuera un científico frente a un aparato de medición, donde la ciudad, puede ser estudiada, analizada, sentida, pensada en todo, para instigar discusiones sobre qué papel jugamos nosotros, como individuos y sociedad, dentro de este organismo, por lo que para mí la sangre y uno de nuestros huesos tenían que estar representados en este proyecto”.

El artista admite libremente que su imaginería bordea lo macabro. Si bien el trabajo puede sorprendernos o perturbarnos, el equilibrio entre el horror y la belleza nos seduce, como una película escalofriante que nos pone la piel de gallina que, de alguna manera, en última instancia, es placentera. Manzo también tiene un mensaje más profundo que subyace en la obra, llamando la atención sobre la muerte y la injusticia que nos rodea en el mundo -cosas que muchos de nosotros preferimos ignorar-. Además, su obra nos recuerda nuestra mortalidad y fragilidad compartidas.

Rogelio nos dice que encuentra inspiración en el trabajo de los artistas y está influenciado por todo tipo de arte de muchas culturas, pero que su herencia mexicana le ha imbuido un fuerte deseo de crear obras que parezcan "hechas a mano" pero refinadas. He visto mucho trabajo por ahí que se ve tan perfectamente hecho, tan limpio, que parece que lo hizo una máquina... pero para mí, casi tengo que tener la huella de mi mano grabada en relieve con una fabricación cuidadosa".

El trabajo de Manzo se muestra en EE. UU., México y Europa, en exposiciones individuales y colectivas en galerías comerciales, ferias de arte internacionales y museos, sobre todo en el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México. Y su obra ha sido incluida en importantes colecciones privadas como The Karen and Robert Duncan Art Collection y El Museo de La Cancilleria, Ciudad de México.


 

 

 

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