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Inauguración
Viernes 7 de Mayo , Teatro Degollado
Programa
| Homenaje a Neruda |
Blas Galindo |
Concierto para piano y orquesta No. 1 en mi menor Op. 11
I.- Allegro maestoso
II.- Romance - Larghetto
III. Rondo - Vivace |
F. Chopin |
| Intermedio |
| Concierto para Orquesta
I.- Intrada
II.- Capriccio. Notturno e Arioso
III.- Passacaglia. Toccata e Corale |
Witold Lutoslawski |
| Obertura “Los Maestros Cantores de Nuremberg” |
R. Wagner |
Fernando Lozano, director invitado
Staislaw Drzewiecki, piano
Orquesta Filarmónica de Jalisco

Por iniciativa del Maestro José Rolón, en el año de 1915, un grupo de músicos jaliscienses comenzó a ofrecer al público de Guadalajara, audiciones de cámara y sinfónicas, estableciendo el punto de partida para la que , en el futuro, sería la Orquesta Sinfónica de Guadalajara. Entre 1915-1924, la Orquesta fue manejada por la Sociedad de Conciertos, que funcionaba mediante una mesa directiva, recibiendo apoyo económico de la iniciativa privada y una subvención del Gobierno Estatal; esta fue suspendida en 1923, resultando en la disolución del organismo. Los músicos, sin embargo, siguieron trabajando para impedir que la Orquesta desapareciera, y lograron que el Gobernador José Guadalupe Zuno brindara apoyo económico; debe mencionarse la dedicación que Don Pedro González Peña tuvo para la Orquesta, hasta el 1939.
En febrero de 1942, cuando Guadalajara celebraba el 4º centenario de su fundación, paseaba por la ciudad el Maestro. Leslie Hodge , quien escuchó interpretar varias piezas clásicas a algunos músicos, se les acercó con ánimo de conocerlos y al tiempo los alentó a formar una orquesta. Se le invitó a organizarla y dirigirla. Sus compromisos se lo impedían en ese momento, pero prometió venir una vez concluida la Segunda Guerra. Así la Asociación de Amigos de la Música solicitó al Gobernador Marcelino García Barragán que garantizara la permanencia de la orquesta, en vista del ofrecimiento del Maestro Hodge, quien se convirtió el primer director de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara. Este patrocinio se mantuvo hasta 1950, en el que se formó Conciertos Guadalajara A.C., que se encargó de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara con subvenciones económicas de los gobiernos estatal y municipal, así como de la iniciativa privada.
En 1971 la Orquesta Sinfónica de Guadalajara pasó a ser un organismo del Departamento de Bellas Artes del Estado de Jalisco, que desde entonces la manejó artística y económicamente.
Reconocida como una orquesta dúctil y de versatilidad por los directores que trabajaron con ella, la Orquesta Sinfónica de Guadalajara tuvo un promedio de 60 presentaciones al año, entre conciertos, ópera y ballet, dirigida por figuras como Leslie Hodge, Abel Eisemberg, Helmut Goldman, Eduardo Mata, Kenneth Klein, Hugo Jan Huss, Francisco Orozco, Manuel de Elías, José Guadalupe Flores, Guillermo Salvador y Luis Herrera de la Fuente. Participaron como solistas Paul Badura-Skoda, Claudio Arrau, Jörg Demus, Henryk Szeryng, Plácido Domingo, Alfred Brendel, Bernard Flavigny, Jean Pierre Rampal y Narciso Yepez, entre otros.
En 1988 la Orquesta Sinfónica de Guadalajara cambia de nombre, con lo que nace la Filarmónica de Jalisco. La intención era que su utilidad sinfónica se extendiera a todo el Estado. Esta organización ha sido integrada en base a una estricta audición de atrilistas aspirantes, cuya selección garantiza la homogeneidad sonora del rendimiento técnico de sus miembros. Esto nos permite considerar que la Orquesta Filarmónica de Jalisco pueda afrontar con gallardía y decoro todo tipo de repertorio, incluidas las obras más ambiciosas de los últimos años.
Stalisnaw Drzewiecki
Pianista

Se ha dado a conocer desde su más temprana edad como pianista muy talentoso. Hijo de madre pianista –Tatiana Szebanowa– que en 1980 ganó el II premio en el Concurso Internacional de Piano “Federico Chopin” en Varsovia.
Ofrece conciertos desde la edad de seis años. Debutó en la Gran Sala del Conservatorio Tchaikovski, en Moscú. En el mismo año efectuó su primera gira artística a Japón. Luego ha dado conciertos en Portugal, Suiza, Holanda, Dinamarca, Alemania y por supuesto en Polonia. Ganó el Gran Prix del Concurso Internacional de Alicante (1999) y el Gran Prix del X Concurso de Eurovisión para Jóvenes Músicos de Bergen (2000). Actuó también en Europalia 2001 en Bélgica, y en el marco del Año de Polonia en Austria (2002). En agosto del pasado año debutó en Los Angeles, con un concierto de Chopin.
Su repertorio incluye conciertos de Mozart (en la mayor KV 414, en re menor KV 466), Beethoven (II. en si mayor op.19), Chopin (I. En mi menor), Rachmaninow (II. en re menor op. 36) y otros. En sus recitales toca a menudo temas de Mozart, Schubert, Chopin, Schumant y List. Ha grabado tres discos; el primero bajo la batuta de Marcin Natecz-Niesiotowski (CP 20). El último gran logro del pianista que tiene hoy apenas quince años, lo fue el recital en Carnegie Hall de Nueva York en enero del año presente, donde recibido con cerrados aplausos. Interpretó obras de Chopin, List y Schubert, entre otras la muy difícil fantasía “Wanderer” en do mayor op. 15. A guisa de uno de los cuatro “bises”, tocó una composición propia.
Además del mundo de la música, le fascinan…los aviones. Es diseñador y constructor de aeromodelos; sueña con sacar un día la licencia de piloto de planeadores.
En el verano de 2002, Stanislaw Drzewiecki firmó un contrato en exclusiva para Sony Music Entertaiment Company.
Críticas:
"Stanislaw Drzewiecki posee un talento excepcional. No obstante su juventud, es un músico remarcablemente interesante, con perfecta técnica al piano".
Vladimir Ashkenazy
The Letter-Review of the CD.
Londres 7/05/2000
"Stanislaw Drzewiecki es un centrado y hábil pianista de sólo 14 años de edad, que ha recibido el regalo de una extraordinaria capacidad para intepretar la música. En su interpretación de la Fantasiestücke op.12 de Schumann, mostró su sensibilidad para lograr el balance entre la ensoñación y el drama, buscando su propia forma de hacer de su ejecución algo espiritual y brillante."
"Su interpretación es diáfana; la polifonía en ambas manos merece elogios, tal como su habilidad para concluir el fraseo en forma melódica."
"En la Rapsodia Húngara de Liszt busca el color del sonido, lo cual hace que su piano cante. En esta forma, Drzewiecki exhibe el diversificado potencial del instrumento y permite a su música cobrar su propia vida".
Michele Fizaine. 16/06/2001, Montpellier.
Festival de Radio France.
"Lo más extraordinario de toda la tarde, fue el Concierto No. 1 para piano, de Chopin, ejecutado por alguien increíble: un polaco de 14 años de vida, Stanislaw Drzewiecki, quien hizo su debut a los siete años y en el 2000 fue el máximo triunfador en el Concurso de Eurovisión, en el Grieg Hall."
"Este adolescente está excepcionalmente dotado de talento. Al ejecutar el concierto de su coterráneo, estuvo pulido y deslumbrante. Hizo que la audiencia disfrutara la claridad de sus sonidos, especialmente en el segundo movimiento, aprovechado para lucir su libertad de expresión y tocar en forma que nadie había escuchado."
"Los concurrentes lo invitaron en numerosas ocasiones a retornar al estrado y ejecutar a Chopin una vez más. Por favor, dejen que que el chico se presente de nuevo y toque el Concierto de Grieg en la menor."
Egilhorne Mikkelsen
Festival “Tarde Polaca”.
“Bergen Tidente”, 10711/2001.
"Un extraordinario talento ha surgido a la luz en Polonia: el extremadamente joven pianista polaco Stanislaw Drzewiecki. Vive y estudia en Varsovia, pero ya es conocido de los auditorios de Londres, Moscú, Osaka, Oporto, Viena y Vancouver."
"Sus interpretaciones destacan por su sentido del orden y la claridad de su concepción musical, una enorme emoción interna, facilidad técnica y un profundo entendimiento de las intenciones del compositor."
"Drzewiecki es también compositor, y el producto de su inspiración permite considerarlo en esta faceta como uno de los más grandes prospectos. Un encuentro con Drzewiecki y su música, es un encuentro con una de las maravillas de la naturaleza".
Víctor Merzhanov.
Profesor del Conservatorio de Moscú.
Moscu News, 5/12/1998
"Ni un solo asiento estaba desocupado cuando la orquesta Regio Basilienses, bajo la batuta de Albert F. Kaiser, inició su actuación -con 20 minutos de retraso- en el Grand Hall de la Academia de Música, en Basilea, Suiza."
"La audiencia esperaba con ansia la presencia del pianista polaco Stanislaw Drzewiecki, de 10 años de edad, quien luego sobrepasó todas las expectativas. El joven artista va que vuela a convertirse en un virtuoso del piano."
"La interpretación del solista correspondió ampliamente al regocijante carácter del Concierto en la, de Mozart: lleno de temperamento y encanto, exhibió numerosos de sus recursos y conocimientos. El talentoso niño polaco asombró a la concurrencia con la belleza del sonido y el fino trazo de la línea melódica, confirmando, en una palabra, su gran calibre como pianista".
Paul Schorn
Un niño que toca el piano como maestro
Basellandshaflliche Zeitung, 16/5/1997.
Fernando Lozano
Director
El director mexicano Fernando Lozano realizó sus estudios musicales en México, Francia, España, Italia y Holanda. Inició su trayectoria profesional en 1961, y a partir de entonces, ha participado como director de ópera y de las principales orquestas sinfónicas de México, Alemania, Argentina, Austria, Canadá, Checoslovaquia, Cuba, España, Estados Unidos, Francia, Guatemala, Hungría, Polonia, Puerto Rico, Rusia, Lituania, Uruguay y Venezuela.
En 1971 fue nombrado director de la Orquesta de la Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes, puesto que ocupó durante tres años.
En 1978 formó la Orquesta Filarmónica de la ciudad de México con la que ofreció conciertos en los principales escenarios de México, América del Norte y del Sur, Cuba, Asia y Europa.
En 1987 promovió la formación de Orquesta y Coros Juveniles de México, programa nacional que llegó a integrar más de 100 sinfónicas juveniles. Fue fundador y director artístico de la Orquesta Sinfónica “Carlos Chávez”, de 1990 a 1996.
Fundó y fue director del Festival de Música y Danza de Monterrey, y director artístico y fundador del Festival Internacional de Música de Morelia.
Ha impartido cátedras de dirección de orquesta en el Conservatorio Nacional de Música de México, en la Escuela de Música “Vida y Movimiento” y en la Escuela Nacional de Música de la UNAM (Cátedra “Manuel M. Ponce”). En 1981 recibió en París el Óscar “Georges Auric” de la Academia del Disco Francés, y en 1996 el Orfeo de Oro de “Mighel Garcin” de la Academia Francesa del Disco Lírico “a la mejor creación discográfica”, por la primera grabación mundial de la ópera “Ildegonda” de Melesio Morales.
En 1997 fundó la Orquesta Sinfónica “Miguel Hidalgo” de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo y fue su director artístico durante cuatro años.
Entre sus interpretaciones más importantes se encuentran las obras de los siglos XIX y XX, sin embargo, su repertorio comprende desde la música barroca, hasta la vanguardia de nuestro tiempo.
Fernando Lozano cuenta con una discografía de más de 50 títulos con los sellos DECCA, ORTF, RCA, FORLANE y URTEXT, entre otros.
Entre las más recientes grabaciones destacan la ópera “Anita”, del compositor mexicano Melesio Morales, las Misas de Réquiem de Mozart y de Verdi, la “Misa Guadalupana” de Venus Rey, y el Oratorio Sinfónico “Brindis por un milenio” de Federico Ibarra.
Actualmente Fernando Lozano es director artístico del Festival Internacional de Música de Morelia “Miguel Bernal Jiménez”.
Notas al programa:
Pablo Neruda (1904-1973) debió impresionar profundamente al maestro Blas Galindo (1910-1993) y con sus escritos amorosos provocó que un compositor de la talla de Galindo se interesara y dedicara su tiempo, su trabajo y su talento a ponerle música a un poema; así nace la obra “Me gustas cuando callas” para coro mixto a cappella.
Me gustas cuando callas porque estas como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
La música fue de tal manera admirable que el maestro Galindo decidió hacer una pequeña pieza para orquesta de cuerdas; el texto de Neruda ya no esta ahí, pero sí está. Nuestro maestro Blas cumplió 10 años de fallecido, pero igual que Neruda, no se ha ido, aquí están los dos...
El Primer Concierto en mi menor de Federico Chopin (1810-1849) fue escrito antes de que el compositor cumpliera los 19 años, luego entonces es una obra de juventud y que refleja con derroche de expresividad y elocuencia los abatares del amor.
En 1939 los nazis invadían Polonia y Witold Lutoslawski (1913-1994) estaba terminando sus estudios musicales en el Conservatorio de Varsovia. Las limitaciones que el régimen impuso durante la ocupación impidieron un saludable desarrollo, sin embargo, más tarde (1950-1954 ) surgió el Concierto para Orquesta”.
I Intrada, II Capriccio, Nocturno e Arioso, III Passacaglia, Toccata e Corale. Obra magnífica y monumento musical del siglo XX. Notable por su gran dificultad de ejecución.
Preludio a la ópera “Los Maestros Cantores de Nuremberg” cierra con derroche de armonías, melodías y contrapuntos este programa invadido por la sensualidad de la música.
Fernando Lozano |
Concierto número 1 para piano y orquesta, en mi menor (opus 11), de Federico Chopin
Dedicado al célebre pianista Karlbrenner, este primer concierto es en realidad el segundo cronológicamente, pero, como el segundo concierto, pertenece aún al período “polaco” del músico. Compuesto durante el verano de 1830, lo estrenó el propio autor el 11 de noviembre del mismo año en Varsovia, y fue el último concierto de Chopin en su país antes de partir para Viena y después a París. No se publicó hasta 1833. A menudo se ha juzgado débil y de poco interés su orquestación y André Messager, sobre todo, propuso su revisión, que se utiliza a veces. Evidentemente, este concierto –y no su antepasado- no puede colocarse a la altura de los más acabados de Mozart, de Beethoven o de Brahms. Son obras de juventud y, en parte, de la inexperiencia, para obras de un genio del que llevan ya la marca, de ninguna manera, como afirman algunos, simples pretextos para demostrar la velocidad de los diez dedos: “En esta música, “dirá Maurice Ravel”, los rasgos son inspirados”.
He aquí el efectivo orquestal previsto por Chopin: la madera a dos, cuatro trompas dos trompetas y un trombón, timbales y la cuerda. Son pues, unos efectivos proporcionados de acuerdo con el lirismo sin sobrecarga de la obra y que parece inútil engrosar. La duración media de la ejecución es de treinta y ocho a cuarenta y un minutos.
Los tres movimientos son allegro maestoso, romanza y rondo:
1.- Allegro maestoso: ampliamente construido, pese a la aparente libertad, ha sido fundido en la forma sonata con dos temas principales. Una introducción orquestal bastante importante (ciento treinta y ocho compases en la partitura original, que raramente son conservados en concierto) prepara el primer tema, de aire decidido, un poco marcial, al estilo de Weber, que marca la entrada del solista en ¾.
El segundo tema principal en los violines, expressivo, es más melódico, con su canto lírico y conmovido en el piano (que sigue en mi menor)… Una transición orquestal nos lleva a la repetición del tema inicial en el tono de mi mayor y al desarrollo, conducido por el piano sobre un sencillo acompañamiento de la orquesta. Sigue una reexposición temática completa, con una falsa cadenza del solista, concluida sin buscar efectos por un doble acorde orquestal.
2.- Romanza (Larghetto): sin duda el movimiento más interesante, premonitorio del espíritu de los Nocturnos: “Está mantenido, según el mismo Chopin, por un sentimiento romántico, tranquilo, en parte melancólico. Debe producir la misma impresión que si la mirada se posara sobre un paisaje que amamos, que despierta en nosotros bellos recuerdos, por ejemplo, una bella noche iluminada por la luna…”. Aquí también es bastante libre la forma y el estilo ornamentalmente elaborado, lo que no quiere decir complicado. Introducción en la cuerda con sordina, en el tono de fa sostenido menor, subrayado por los bajos; breves acentuaciones de las trompas en la dominante si y entonces entra el piano, soñadoramente, un poco suave, como un tierno murmullo. La línea pura del bel canto belliniano, bordada por la mano derecha sobre una cadencia sostenida de la mano izquierda. Hay un episodio adyacente en la tonalidad de do sostenido menor que se apagará en mi mayor, sobre una inesperada declinación del piano. Repetición del tema de la Romanza en la cuerda, que el piano recorre con tresillos cromáticos y arpegios antes de llegar a una grave conclusión.
3.- Rondo (Vivace): rondó con dos temas o refranes, caprichoso, brillante, en el que el “ataque” (la cuerda al unísono en do sostenido menor) prepara la entrada inmediata del piano en mi mayor: ritmo punteado de “Cracoviana” (en 2/4) que, por medio de un delicado contrasujeto, nos llevará hasta el segundo tema vigorosamente recitado por un ostinato de la cuerda sobre el pizzicato de los bajos. Vuelta del tema inicial en mi bemol, al mismo tiempo que se repite el segundo, concluyendo en un alegre torbellino de danza en la tonalidad de mi mayor.
Concierto para orquesta, de Witold Lutoslawki
Escrito en 1950 a 1954 y estrenado en Varsovia el 26 de noviembre de 1954, bajo la dirección de Witold Rowicki. Fue recompensado con el “Premio del Estado” en 1955.
Junto con las sinfonías, es la obra orquestal más grande de Lutoslawski. La influencia del Concierto para orquesta de Bela Bartok ha podido influir al nivel de la misma idea, pero muy poco a nivel de los procedimientos textuales. El material temático es esencialmente popular, originario de la región de Mazovie. Tiene tres movimientos:
1.- Intrada: forma A B A, con una parte B muy desarrollada. Sobre un larguísimo pedal de fa sostenido, golpeado en los timbales, la cuerda expone el primer tema, que asciende por peldaños, desde los violoncelos hasta los primeros violines y hasta el conjunto de los instrumentos de madera. Una vez ocupada la totalidad del espacio orquestal, un repentino pianissimo precede la segunda idea temática, compuesta de dos elementos distintos: staccati secos y ligeros en la madera y contracanto en la trompa. Estos dos motivos son seguidamente desarrollados, alternando o superpuestos sobre acordes golpeados o guirnaldas de escalas. Los doblajes instrumentales, cada vez más nutridos, llevan la tensión sonora al paroxismo. El retorno de la parte A mantiene el tema en el registro agudo o medio, intercambiado entre la flauta, el oboe, el clarinete y el violín solo.
2.- Capriccio notturno: próximo a un scherzo. Un tema dinámico es murmurado rápidamente por los violines con sordina. Las escalas de los instrumentos de madera son acentuadas seguidamente por staccati. La progresión de intensidad se efectuará a partir de esta oposición entre u movimiento fluido y su acentuación por medio de ritmos marcados. La parte central, que hace las veces de trío, clama en las trompas un tema lacónico, robusto y popular. Esta parte ofrece la mayor simplicidad en el reparto y una neta diferenciación de los planos sonoros. Un aligeramiento de la instrumentación hace que el tema sea más melodioso y lírico. El movimiento concluye con una repetición abreviada del comienzo.
3.- Passacaglia, toccata, choral et final: el tema de la passacaglia es desgranado lentamente en el arpa y el pizzicato de los contrabajos, inmediatamente avivados por arpegios del piano y dará lugar a doce variaciones: las primeras son representadas por los instrumentos de madera y su textura se complica poco a poco, mientras que los valores rítmicos van estrechándose. Seguidamente, el tema, que se había extendido a todo el registro de la cuerda, pasa a los instrumentos de metal, mientras la cuerda se ampara del material ornamental. Un último episodio de la passacaglia vuelve a tomar el tema en el piano, la trompa y la flauta. Después de unos rasgos en espiral en la cuerda, el tema se eleva hacia el extremo agudo de los violines y entra la Toccata (Allegro giusto alla breve), cuyo motivo principal deriva del de la Passacaglia. Toda la Toccata está sostenida por un ritmo neto, objetivo, riguroso. Un diminuendo enlaza con el Choral, sucesivamente expuesto por los instrumentos de madera, los de metal y finalmente por la cuerda dividida. Un desarrollo en dos fases hace volver el tema de la toccata y después sirve como un epílogo muy vasto, recorrido por pasajes de la cuerda, en el que reaparece el Choral antes de que resuenen los toques finales.
Witold Lutoslawski
Nació en Varsovia el 25 de enero de 1913. Estudió en el Conservatorio de su ciudad natal, el piano con Lefeld y la composición con Maliszewski. Su primera obra orquestal apareció en 1838: las Variaciones Sinfónicas. Movilizado al comienzo de la guerra, hecho prisionero, evadido, pasó seguidamente cuatro años en Varsovia, donde formó un dúo de piano con Panufnik.
Su primera sinfonía, comenzada antes de la guerra, se acabó en 1947. Habiendo sufrido en sus comienzos las influencias de Szymanowski y de los músicos franceses, enseguida evolucionó hacia Stravinski, Prokofiev, Bartok y Roussel.
Sigue siendo fiel a la tradición nacional polaca y utiliza gustosamente en sus obras temas populares. Pese a que siempre estuvo lejos de la Escuela de Viena, a veces recurre al sistema serial, pero con una óptica completamente diferente a la de Schonberg, como ocurre en su música fúnebre para cuerda de 1958. También ha experimentado el principio aleatorio, a partir de sus “Juegos Venecianos” (1961). La gran obra de su período de madurez es la “Segunda Sinfonía” (1967), en dos vastos movimientos. El “Libro para orquesta” (1968) es una especie de prolongación.
En 1970 Lutoslwski compuso su “Concierto para Violoncelo”, por encargo de Mstislav Rostropovich. Poseedor de numerosas recompensas, Lutoslawski ha enseñado música en muchos lugares del extranjero (Tanglewood, Academia de Estocolmo, Conservatorio de Conpenbague y la Universidad de Texas, entre otros), y ha ejercido como pianista y como director de orquesta.
Los Maestros Cantores de Nuremberg: obertura en do mayor, de Richard Wagner
Los primeros bocetos de Los Maestros Cantores de Nuremberg son de 1845. Dieciséis años más tarde Wagner escribía el libreto en París, y comenzaba a escribir la partitura en Biberich a partir de la primavera de 1862, un trabajo que duraría cinco años, a lo largo de un período muy movido de su vida privada. La ópera, en tres actos, fue estrenada en el Teatro de la Corte de Munich, el 21 de junio de 1868.
Majestuoso y solemne, pero también tierno y emocionante, este preludio -obertura-, está construido alrededor de cuatro temas, antes de que tres de entre ellos se unan en un inteligente contrapunto. El primero, en su austeridad rigurosa y su gran elocuencia ostentatoria, caracteriza a los Maestros Cantores y su intransigencia. Va seguido inmediatamente de un motivo gracioso y ligero introducido por la flauta, que evoca el nacimiento de los sentimientos amorosos entre Eva y Walter von Stolzing. El tercer tema, contrastado con el precedente, vuelve a encontrar la atmósfera del primero: la bandera de la corporación de los Maestros, símbolo de su poder y de sus pompas. Finalmente, el último motivo, el del amor declarado entre los dos jóvenes, calurosamente sostenido por la cuerda y que servirá de base al canto de Walter en el concurso. Wagner había redescubierto la eficacia dramática del contrapunto cuando estaba escribiendo Tristán, y se sirve aquí de él con una maestría que no excluye el humor, logrando hacer una síntesis de los principales elementos de la obra: el conservadurismo de los Maestros y la victoria de la juventud y el amor.
Patronato de la Orquesta
Filarmónica de Jalisco
Presidente
Ernesto Ramírez Godoy
Vicepresidente
Guillermo Romo de la Peña
Vicepresidente
Alejandro Elizalde Gutiérrez
Secretario
Pablo Lemus Navarro
Tesorero
Jorge de Jesús Montes Guerra
Miguel Ángel Amutio de Diego
Lourdes de Villa de Elizalde
Alberto Fernández Aldrete
Gemma Garciarce Monraz
Alejandro Gómez César
Miguel Angel González A.
Jorge Gutiérrez Topete
Luis Enrique Hernández Romo
Adolfo Horn
Jorge López de Lara
Alejandro Martínez Pardo
Luis de la Peña
José Pérez Ramírez
Víctor Sánchez Larrauri
Víctor Sarquis
Paul von Schreiber
Hugo Villa Manzo
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